El ABC de Amalio Belmonte – Sociólogo y Secretario de la UCV

“Hoy, no sólo la UCV sino todas las universidades autónomas están en grave situación” – Amalio Belmonte.

Macky Arenas.

Lleva una larga y fructífera carrera en nuestra Alma Mater. Desde que asumió responsabilidades de dirección, acompaña a las autoridades del Consejo Universitario a lo largo de una lucha sin cuartel por le excelencia académica, el derecho al estudio y a la paz dentro de las muy hostigadas instalaciones de esa casa de estudios. Pasado el rubicón de la multa que un gobierno hostil pretendía cobrarles, ofreció sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

– ¿Qué encubría la imposición de esta fallida multa  a las autoridades universitarias?

– El intento de colocarle a la universidad un manto judicial sobre ella, un garrote de carácter judicial. Se busca intervenir la universidad a través de la colocación de una agresiva multa, que hizo visible a la opinión pública el verdadero objetivo: castigar el pensamiento, la libertad y la autonomía. Se tomó la decisión para afectar a un organismo colegiado, pues todos los que estamos allí somos electos, menos el representante del Ministerio para la Educación Universitaria. Nuestra presencia allí es producto del ejercicio de la democracia interna en la universidad y por ello quisieron castigarnos. Fue un “castigo de conciencia”, impedirnos opinar, usar nuestra libre expresión. Según la manera como votamos, la Sala Electoral aplicó la multa de Bs.18.000.

¿No es exagerado, aún en el caso de que fuera justa, tomando en cuenta que se aplicaba a individualidades?

– Tan exagerado que se aplicó a suplentes que no votaron y tan exagerado que hasta los estudiantes protestaron. Su propósito era amedrentar, pero fue tan evidente, tan notorio y tan grotesco su propósito político, que la propia Sala Constitucional suspende la medida. No la derogó, simplemente la suspendió. Pero es claro que la magnitud del efecto político que generó les hizo desistir. La solidaridad dentro y fuera de la UCV fue total e inmediata, lo que nosotros agradecemos  muchísimo a la opinión pública.

– ¿Puede el patrimonio de un profesor soportar multas de esos montos?

– Imposible. Un profesor gana cercano al sueldo mínimo, no puede comprar una vivienda, ni un automóvil, no puede viajar… ¿cómo vamos a pagar multas de millones? Nos salvó la respuesta inmediata de la sociedad.

– ¿Por qué se acosa de esa manera  a la UCV?

– Sin ánimo de ser “chauvinista académico” porque pertenezco a la UCV, pero nuestra universidad tiene un peso político muy importante, reconocido; tiene una tradición de lucha y mantiene un pensamiento progresista. Preocupa mucho al gobierno que una institución de tanta trayectoria no le baje la cabeza, no sea genuflexa, no predomine allí el pensamiento oficial. Castigando a la UCV creer poder mediatizarla y con ello reducir al resto de las instituciones universitarias. Pero no es así y no lo será. No somos un cuartel donde se cumplen órdenes. Somos electos por la comunidad en procesos democráticos y no aceptamos semejantes imposiciones, so pena de quedar muy en entredicho ante nuestra gente y ante la opinión pública. No lo podemos aceptar.

 

Mecanismo del miedo

 

– El gobierno espera que siempre le funcione el mecanismo del miedo porque con otros sectores de la sociedad han tenido relativo y a veces total éxito…

– Es que la universidad no es ni socialista, ni positivista, ni fascista; la universidad es universal y ello contrasta con lo que se quiere instaurar en el país.  El punto es castigar ser autónomos y democráticos, apelar a la razón y no a la fuerza, pero en nuestro caso produce el efecto contrario. Para nosotros son valores muy esenciales, irrenunciables y debían serlo para toda la sociedad venezolana.

– Aparte de ello, se ha argumentado que el procedimiento fue inconstitucional, pues ¿podrían ustedes elaborar un reglamento electoral obligados por el TSJ?…

– Es que el TSJ ha actuado, hasta ahora, como un organismo que cumple órdenes, violando su propia normativa interna que consagra la división de poderes. Y pretenden que nos comportemos igual a ellos, que violemos la Constitución que nosotros como autoridades juramos la cual nos ordena claramente ser autónomos y establecer nuestras propias normas. Todo lo que se haga en la universidad debe ser el producto de decisiones del colectivo universitario, de nuestra comunidad y no de un mandato externo. Se nos ordenó hacer un reglamento y ordenaron también un contenido ajustado a lo que el gobierno quería de nosotros, que violáramos nuestro reglamento interno, nuestros principios y tradiciones como academia. Nos quisieron acusar de desacato y darnos una sanción moral, pero la realidad es que lo que se nos pedía es imposible desde el punto de vista de la Ley de Universidades y de la Constitución Nacional.

– ¿No tiene esta pretensión el propósito político de ampliar la votación a sectores afectos al gobierno?

– El gobierno no ha ganado una sola elección en ninguna universidad autónoma a ningún nivel. La idea que tienen es que si violentan lo vigente y modifican el universo electoral podrían tener un chance. Pero ni aún así, pues dentro de la universidad siempre ganará la democracia. No le tememos ni nos oponemos a eso, sólo que el gobierno no puede obligar a  la universidad a esos cambios. Es un tema que debemos discutir internamente y en base a los principios que rigen a la institución.

– Una de las cuestiones que se repite es que la participación está circunscrita a estudiantes y profesores…

No es cierto. La Dirección de Deportes, de Cultura, los organismos que tienen que ver con el trabajo cotidiano y administrativo está en manos de sectores no vinculados a  la autoridad…

 

El sociólogo señala que los gremios dentro de la universidad son muy activos y participativos.

 

– ¡Y el ruido que hacen es tremendo!

– Así es. Y cuando una minoría toma las puertas eso estremece a la institución. Los gremios dentro de la universidad son muy activos y participativos. Lo que no tienen es voto para elegir autoridades universitarias ni forman parte del co-gobierno. De resto tienen presencia en todas las actividades del día a día del trabajo universitario, con voz en todas esas acciones.

– ¿Qué suerte han corrido las innumerables denuncias de la universidad sobre los ataques y destrozos de que ha sido víctima?

– Hemos denunciado cada una de las más de 50 agresiones que hemos recibido. Hemos acudido también al TSJ, a apelar por  vía de la Ley Orgánica de Educación- artículo 34 y jamás se nos ha recibido. Pero fueron muy veloces al recibir a dos profesores instructores que nunca lograron ascender, quienes impugnaban nuestra elección: en un día se les atendió y al siguiente apareció lista la sentencia. La Sala Electoral es rápida y efectiva cuando se trata de una denuncia contra la universidad. Sala que, por cierto, está compuesta por personas egresadas de la UCV. Uno de sus miembros tiene las firmas mía y de la Rectora García Arocha en su título, sin embargo no tienen rubor a la hora de agredir a su casa de estudios, como lo han venido haciendo hasta ahora. Pero el sentimiento nacional hacia la UCV nos conmueve y nos da fuerza para seguir siendo impermeables al tipo de agresión que estamos recibiendo.

– Las injusticias y discriminaciones son una forma de agresión. ¿Tiene este TSJ fuerza moral para imponer multas?

– La evolución que la ciudadanía hace del TSJ no es positiva. La propia Presidenta ha dicho que no cree en la división de poderes, se niegan a sí mismos, con lo que han renunciado a su soberanía intelectual como cabeza de un poder público. Eso es sumamente grave y lleva a la gente a desconfiar. Ceder autonomía en aras de una posición ideológica no sólo es absurdo, sino que se restan como seres humanos, como profesionales y anulan la condición de magistrados que debía se excelsa y en este caso es irrespetada. ¿Cómo tendrían autoridad moral para sancionar a una institución, cuyo digno comportamiento- por más de 290 años-  la sociedad percibe y aplaude?

– Si bien la universidad pudo tener conflictos con gobiernos del pasado, ¿alguno llegó a estos extremos?

– Hemos sido allanados en distintas oportunidades y aún se ha intentado imponer una que otra cosa. Pero este acoso constante, la agresividad desde lo más alto del poder a lo largo de todo este período, el cerco presupuestario, político y judicial, esta hostilidad contra una institución tan sólo porque piensa, sólo porque no somos un mundo poblado de silencio como quiere el gobierno y porque no somos genuflexos, eso jamás se había vivido. Repito, se nos quiere castigar la dignidad y los principios.

– ¿No será que ustedes pasaron a ser un auténtico poder moral?

– Esta lucha por la libertad y la democracia la desarrollan muchos sectores de la sociedad a la que nosotros, desde la UCV, contribuimos. La prioridad es defender los derechos políticos de los ciudadanos y la pluralidad. Son valores esenciales a los que nos debemos y por eso los representamos, pero ello choca con lo que el gobierno quiere.

– Las autoridades universitarias deben estar hasta junio de este año. Si el TSJ esgrime razones para impedir la realización del proceso, ¿no corren ustedes el riesgo de ser percibidos como maniobrando para quedarse?

– El 20 de junio debíamos estar nosotros entregándole al rector o rectora que resultara electo.  Hay varios que aspiramos a ser rectores, pero tendremos que diferir, tanto esa aspiración como el proceso electoral, por la decisión que ha tomado la Sala Electoral  de revisar la sentencia. Se ha interrumpido la alternabilidad, una tradición democrática dentro de la universidad, pues es la propia comunidad la que se expresa y decide quien la va a continuar gobernando; quienes venían haciéndolo simplemente concluyen su período. Ya no será así, al menos en este momento.

Amalio Belmonte

Amalio Belmonte

– No es la primera vez, ¿no?

– Ya ha pasado otras veces, como la elección de los decanos el año pasado, que fue suspendida abruptamente igual que en esta ocasión y ellos tuvieron que permanecer en sus cargos hasta tanto no se hagan unas elecciones como lo está pidiendo la Sala Electoral. Eso puede ocurrir con nosotros. No sabemos el tiempo que tomará. La comisión electoral nuestra es autónoma y decidirá cual va a ser la respuesta que dará una vez que la Sala Electoral haga su revisión y sólo entonces el panorama estará más claro. Pero, de hecho, se suspende un proceso que estábamos empeñados en llevar a cabo.

– ¿Pueden ser ustedes considerados fuera de la ley?

– No somos ilegales en absoluto pues la misma Sala ha escrito en sus sentencias que las autoridades deben continuar ejerciendo hasta tanto se realice otra elección. No está en juego nuestra legitimidad, pero siempre estos hechos arrojan sombras sobre los procesos electorales, pues lo natural es que se concluya un período y comience otro. Nunca se había suspendido elecciones por razones externas a la universidad como ha ocurrido en este momento. Se impide a la comunidad ucevista que elija sus autoridades en junio de este año, para cuatro años más. Esa es la situación.

– Hablamos de cerco presupuestario…y la deuda creciendo.

– El Presidente de la República dijo -cuando asumió el poder- que primero cerraba Miraflores que la Universidad. Hoy, no sólo la UCV sino todas las universidades autónomas están en grave situación, mientras escuchamos al Presidente en cadena anunciar a Evo Morales que le condona la deuda. Se comporta con aparente generosidad, pero lo cierto es que maneja el país como si fuera su hacienda. La ministra Córdova es egresada de la UCV y tolera el comportamiento discriminatorio contra las universidades autónomas. No hay acciones destinadas a remediar la situación, no hay receptividad, sólo respaldo a acciones de grupos violentos que deterioran aún más las instalaciones. No nos dan presupuesto, privilegian las universidades oficialistas y hasta nos multan.

– No cerrarán la universidad mandando una tanqueta, pero en este caso la tanqueta parece ser el presupuesto de liquidación que el gobierno impone a la universidad…

– No nos han intervenido militarmente pero intervienen la universidad con ese presupuesto, lo cual es menos visible pero más eficiente por lo que tiene de subrepticio. Porcentualmente este presupuesto es sensiblemente menor al que nos asignaban otros gobiernos. Siempre tuvimos forcejeos por presupuesto, pero ahora es constante y se nota que van contra la universidad, siendo de un gobierno que, como este, que proclama su pasión por los pobres, dice buscar el progreso y respetar la institucionalidad. Ya vemos que no es así. Todo el que piense y se comporte como autónomo es considerado enemigo del gobierno y por ello la universidad es un objetivo. Lula concertó con las universidades, justamente porque ellas deben ser aliadas en el desarrollo de cualquier país y no enemigas. Aquí lo que se busca es controlar la universidad, sin importar el precio.

 
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Un Comentario;

  1. Raul Sanz Machado said:

    Mientras PDVSA le paga obscenamente 37.000 dolares por el patrocinio de Pastor Maldonado, para que “corra”, a los estudiantes de les niegan las becas para estudios de post-grado en la vital area de estudios humanitarios, educacion y cultura. Socialismo XXI, “patas arriba…”

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