Grito ciudadano

Ruth Capriles


RUTH CAPRILES
ruthcapriles@yahoo.com 

 

Quizá la mayoría está cansada del populismo y del castrante Estado protector

 

¿Dónde está la esperanza? Dentro de un estado de guerra declarada por un gobierno contra los ciudadanos, cuando los lazos de cooperación se han disuelto y no hay acuerdo social; cuando los delincuentes gobiernan y desatan el crimen sobre la sociedad inerte, víctima del temor y el desasosiego; cuando la ciudadanía se disuelve en flaqueza moral, es difícil tener la ilusión necesaria para seguir empujando el esfuerzo cotidiano y la labor creativa. La corrupción ética de los venezolanos es tan extendida que es muy difícil sentir orgullo compatriota. No es fácil vivir en Venezuela hoy ni tener reflejo en la cara de quienes movidos por la codicia, la vanidad, la altanería, la envidia friegan a los otros y destruyen la comunidad. Es aún más difícil sentirse identificado con quienes se creen miserables e incapaces de pensar, existir, proveer por sí mismos y van mendigando misiones, contratos, puestos burocráticos u honores inmerecidos.

Cada vez que leemos las encuestas, por más que no las creamos, sentimos la alteridad de aquella parte de los venezolanos que se autodesprecia y está dispuesta a ser considerada pueblo miserable.

Mas de repente, en medio del clamor de la mediocridad, surgen voces que cuentan otro sentido moral y otra actitud. ¡Somos ciudadanos. No somos pueblo, no somos pobres; solo estamos pobres pero somos capaces de trabajar y proveer por nuestras familias. Basta del engaño populista!

Y el grito no viene de académicos acostumbrados a analizar y denunciar las perversiones del rentismo y el populismo. Viene de actores sociales y económicos. Grandes y pequeños emprendedores, obreros y líderes sindicales, estudiantes y líderes comunitarios que han encontrado el camino de las redes sociales y canales de expresión suficiente para advertir que quizá la mayoría está cansada del populismo y del castrante Estado protector. Esas voces que expresan “La Venezuela que queremos todos” quizá hagan resonar la mayoría antes silenciosa y acallar el ruido de los destructores.

 

 

 

 
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