Notitarde

Julio Castillo

Julio Castillo Sagarzazu
juliocasagar@gmail.com 

 

La captura de varios mototaxistas pegando afiches difamatorios contra Notitarde, nos da una idea de hasta dónde puede llegar un  grupo humano para aferrarse al poder y mantener sus privilegios.

Con esto queda develado que en esta campaña contra el diario no hay otra intención que la de cobrarle a Notitarde que no se haya arrodillado ante el régimen.

Sin embargo, lo más ruin de todo esto no ha sido esa operación de pilluelos al amparo de la noche. La peor de las infamias la he visto escrita en un comunicado emitido por la mayoría del Consejo Legislativo Estadal en la que, manteniendo la agresión contra el periódico, utilizan la memoria de Orel Sambrano para dar pábulo a sus aviesos propósitos.

Al leerlo no pude evitar recordar aquel día triste, aciago y duro para los verdaderos amigos de Orel en la que unos monstruos le quitaron la vida.

Ese día habíamos ido junto con Carlos, mi hermano, Antonio y Ecarri y Miguel Mesa a recibir a Teodoro Petkoff a El Bohío, una ceremonia que hemos cumplido con ese amigo por décadas, casi un rito, cada vez que viene a Valencia manejando su Fiat Premio.

Entre las actividades que Teodoro debía cumplir estaba asistir al súper escuchado programa de Orel en Radio América y al que Teodoro exigía ir pues decía que Orel era el mejor entrevistador de Venezuela.

Así se hizo. Me separé del grupo para adelantarme al Capitolio donde el gobernador le recibiría también.

Al salir de la entrevista habíamos acordado almorzar juntos. La logística, como siempre, se enredó y debimos ponernos en contacto nuevamente con Orel para ir al sitio escogido. Orel no respondía, se había desviado para comprar unas películas a su nieta cuando la bala mortal le arrebató la vida.

Alertado por una llamada de Francisco Bello acudí al sitio donde nos decían que había ocurrido el hecho.

¿Quiénes fuimos los primeros en llegar? Otros dos entrañables amigos de Orel: Rubén Pérez Silva y el vasco Laurentzi Odriozola, director de Notitarde. Nos tocó decirles a los agentes de policía que sí era nuestro amigo el que yacía en el suelo. Acto seguido, debimos hacer lo más difícil: Ir donde Alba, su esposa, y Carlita, su hija para decirles lo que había ocurrido.

Hoy, cuando vemos negro sobre blanco la infamia que sugiere que Orel hacía causa común contra Notitarde en esos días, no podemos sino indignarnos y comprometernos más con su memoria de hombre valiente que desafió el poder y la corrupción.

Esa segunda muerte de Orel que algunos pretenden perpetrar es inaceptable y no se la merecen padecer sus amigos de Notitarde, Ricardo, Laurentzi y las decenas de periodistas de los que se hizo amigo insustituible.

Pronto pasará esta marea de infamias que se organiza desde el poder; pronto en Venezuela reinará la paz y la concordia; pronto acabará la división entre hermanos y nos dedicaremos juntos a construir un país para todos, donde cosas como las que hoy ocurren con Notitarde, sean solo un amargo recuerdo.

 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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