¿Y EL SENTIDO COMÚN…?

MANUEL FELIPE SIERRA – 

 

“Es de sentido común” diría un venezolano de antes. ¿Cómo es posible que a una persona con quebrantos de salud y un diagnóstico de extremo cuidado se le permita aspirar a un cargo que constitucionalmente dura seis años, como si se tratara de un ciudadano en plenitud de condiciones? Hugo Chávez, hace un año anunció desde Cuba que había sido operado de un cáncer con células malignas. Si bien nadie conoce todavía el informe de los oncólogos, los hechos posteriores confirmaron que el mandatario presenta un severo cuadro clínico.

 

Sesiones de quimioterapia; prolongadas consultas en La Habana; filtraciones de informes médicos como el dado a conocer por el periodista Dan Rather;  anuncio por el propio paciente de la reproducción del tumor; nuevas intervenciones; aplicación de radioterapia y el hecho cierto de que el enérgico líder de otrora, envía ahora sus mensajes en los 140 caracteres del Twitter y no en la tribunas fervorosas de la calle.

 

 

Ese simple hecho hubiera obligado a cualquier mortal a desistir de su postulación por un nuevo período, y además para gobernar un país agobiado por la crisis y un clima de incertidumbre y desconfianza. Sin embargo, para Chávez la elemental reflexión del paciente cede ante la ambición mesiánica, el culto a la gloria y la mitomanía revolucionaria.

 

Si bien la personalidad de Chávez no admite un comportamiento asociado a la cordura y la reflexión, es incomprensible e inaceptable que el CNE admita  la postulación de un candidato con claras condiciones de impedimento físico. Como escribe Teodoro Petkoff: “El CNE en un insólito acto de dejación de sus responsabilidades (no legales, porque no existe ley sobre esta situación sino morales) se hace el loco ante la enfermedad de Chávez”.

 

Casualmente, previendo situaciones similares el Congreso de Colombia discute un proyecto de ley para inhabilitar a los altos funcionarios, incluso al Presidente de la República, en caso de que le sea diagnosticada una enfermedad grave o terminal que le impida ejercer el cargo. ¿Simple capricho de los parlamentarios colombianos o sentido a la responsabilidad con la ciudadanía y su país?

 

Es posible que los venezolanos presenciemos el lunes 11 la comparecencia de Chávez ante el órgano electoral en una situación clara de disminución de sus facultades. Ello añadiría un nuevo elemento de comparación con el vigor, la energía y la salud del candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles Radonski, cuando se presente el domingo 10 ante las puertas del CNE. De ser así, quedaría demostrado una vez más, en cuanto Chávez, lo que también afirmaban nuestros mayores, que “el sentido común es el menos común de los sentidos”.

 

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