Enmienda electorera

Juan M. Raffali

Juan M. Raffalli

JUAN M. RAFFALLI A.
jmrhab@yahoo.com 

 

La propuesta Capriles de la Ley de Misiones caló y el Presidente se angustió, por algo será

 

A no dudarlo el Presidente acusó el castigo de su contendor Capriles, quien propuso nada menos que una Ley de Misiones. Es decir, una ley marco que regule estas ayudas sociales para permitir su administración orquestada y sobre todo evitar la odiosa e injusta ideologización política como requisito de acceso. Evidentemente se trata de un tema importante dentro de una contienda electoral que empezó hace rato y luce muy reñida. La respuesta de Chávez a ese gancho de derecha al mentón fue nada más y nada menos que insinuar una enmienda constitucional por iniciativa parlamentaria para incluir las Misiones en la Constitución, lo cual es absolutamente innecesario para legislar en materia social. Nadie duda de las bondades de las Misiones en la medida que se ejecuten eficientemente, pero convertir este tema electorero en la razón de ser de una enmienda constitucional es, francamente, desconocer la naturaleza, importancia y características del texto fundamental.

 

En un momento de crisis política el cambio absoluto de la Constitución se convirtió excepcionalmente en una bandera electoral. Pero imaginemos que en cada campaña florezca una genialidad política, una pepita de oro en términos de votos. Si se pretende exaltar ese hallazgo a nivel constitucional, la carta fundamental, ya muy extensa terminaría siendo un Código de más de mil artículos como el Civil. Las constituciones deben ser claras, cortas y estables, someterlas o reducirlas al contexto electoral atenta contra estas características, lo que es nefasto para la seguridad jurídica y la paz de la nación.

 

Si al Presidente le gustó la idea de Capriles, que use su habilitante de goma que le ha permitido reformar hasta la Ley del Trabajo, pero que deje quieta la Constitución, a no ser que haya gato encerrado y lo que se pretenda es algún objetivo perverso como cambiar las reglas de sustitución presidencial. Esto último no es descartable, pero para mí, intuyo que el Presidente no se jugará esa carta que implicaría admitir que está de salida y peor aún, que no tiene un sucesor de peso. Afortunadamente el pueblo no es tonto y cuando se le ha metido un contrabando a título de caramelo para cambiar la Constitución, ha dicho que no. Lo cierto es que la propuesta Capriles de la Ley de Misiones caló y el Presidente se angustió, por algo será.

 

 

 

 
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