Los favoritos se esconden

Van Persie remata ante la presencia del norirlandés Michael Duff.

España no ha podido ensayar su defensa, Holanda es bien fiable en ataque y un tanto débil en la zaga, Alemania trata de olvidar el ‘maracanazo’ del Bayern y a Inglaterra se le acumulan las bajas

Cayetano Ros

La ganadora de la Eurocopa de Polonia y Ucrania no tiene por qué ser la selección que mejor haya preparado el torneo. Lo demostró Dinamarca en 1992, cuando, alistada a última hora para cubrir a Yugoslavia, excluida por la guerra, conquistó el título en Suecia impulsada por la energía de Brian Laudrup. La Eurocopa es un torneo corto e intenso que lo ganan equipos frescos y sin complejos. España, actual campeón, se presenta a la cita con una defensa inédita, marcada por la baja de Puyol y por un calendario enrevesado que ha impedido al seleccionador, Vicente del Bosque, ensayar la presumible línea de zagueros: Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos y Jordi Alba.

Alemania todavía se lame las heridas del maracanazo sufrido por el Bayern en la final de Champions ante el Chelsea. Son la base de la Nationalmannschaft. Joachim Löw los necesita, como se vio al caer sin ellos ante Suiza (5-3), y vencer con su presencia a Israel (2-0). El centro del campo formado por Khedira, Schweinsteiger, Kross y Özil es, con el español, el más potente del torneo, pero Löw teme la flaqueza de Schweini, torturado por las lesiones y por el último penalti errado ante el Chelsea.

Las últimas goleadas de Holanda a Irlanda del Norte y Eslovaquia confirman la contundencia de una delantera en la que todas las miradas apuntan a Van Persie tras firmar su mejor ejercicio en el Arsenal. Peores sensaciones han dejado Robben en el Bayern y Sneijder en el Inter. Tampoco los centrales (Heitinga y Mathijsen) ofrecen garantías al seleccionador, Bert Van Marwijk. La oranje está tan cerca de la cima como del precipicio.

Tras la negra noche de Raymond Doménech al frente de los bleus, Francia ha recobrado con Laurent Blanc el poder intimidatorio de finales de los noventa. En los últimos amistosos ha vencido a Alemania, a Islandia y a Israel. Es un conjunto más sólido y está inspirado por la alegría de Ribéry, la madurez de Benzema y la irrupción de Giroud.

Giroud festeja un gol con Francia.

Inglaterra va sumando bajas a medida que se acerca su estreno, el lunes 11 ante Francia: Wilshere, Lampard, Walker, Gareth Barry… No le sobran jugadores, pero el seleccionador desde hace un mes, Roy Hodgson, conoció la baja de Gary Cahill, central del Chelsea, tras romperse la mandíbula al chocar con su portero Joe Hart en el duelo contra Bélgica. Su puesto lo cubre Martin Kelly, del Liverpool, que, pese a su pésima temporada, aporta seis jugadores a la selección, más que ningún otro club.

Rodeado por el escándalo de las apuestas ilegales en el calcio y un equipo en construcción, el seleccionador italiano, Cesare Prandelli, casi se sentiría aliviado de no acudir a la cita. La última derrota por 3-0 ante Rusia ahonda en una crisis prolongada desde el Mundial conquistado inesperadamente en Alemania 2006. Pero el espíritu italiano de supervivencia y una pareja tan atractiva en ataque como la de Cassano y Balotelli alimentan la imprevisibilidad de la azzurra en su debú ante España el próximo domingo.

A Portugal le falta un 10 para acompañar la potencia de Cristiano: un Rui Costa o un Deco. Se apreció el sábado ante Turquía (1-3). Sin esa seguridad demoledora exhibida en el Madrid, CR falló un penalti. Se siente solo. A pesar de que el seleccionador, Paulo Bento, pretende evitarlo con un 4-3-3 donde Nani y Hugo Almeida completen el ataque, abastecido por medios como Meireles y Moutinho, muy lejos de la clase de Cristiano.

 
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