CERRANDO BRECHAS


REBECA PERLI
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En Alemania la consigna es no olvidar, pero seguir adelante

 

Evan Kaufmann, un joven nacido en Estados Unidos en 1984, es un destacado jugador profesional de hockey sobre hielo. Sus bisabuelos fallecieron víctimas del régimen nazi y uno de sus abuelos logró sobrevivir tras grandes penalidades. ¿Por qué es esto tema para un artículo cuando hay tantos deportistas que descienden de sobrevivientes del Holocausto? Pues porque, desde el año 2008, Evan Kaufmann forma parte del equipo de DEG Metro Stars, la selección alemana de hockey sobre hielo. Evan adquirió la nacionalidad germana al acogerse a la “Ley Federal de Refugiados y Expulsados” de ese país en cuyo marco los descendientes de judíos alemanes perseguidos durante la II Guerra Mundial tienen acceso automático a esta ciudadanía.

 

En una entrevista concedida al New York Times, Kaufmann describe su situación como “casi surrealista”, ya que no puede desligarse de la tragedia vivida por su familia, pero, por otra parte, considera que las nuevas generaciones del pueblo alemán no son responsables de lo ocurrido en aquel segmento ignominioso de su historia. De hecho, entre sus amigos cercanos se encuentra un joven que confesó que Evan es el primer judío que conoce.

 

Por su parte, Alemania ha mostrado su voluntad de asumir su responsabilidad histórica y lo está haciendo con determinación al reconocer lo ocurrido hace siete décadas y aceptarlo como parte de su historia. El Holocausto es materia obligatoria en las escuelas y se han promulgado leyes que penalizan a quienes lo nieguen. La consigna es no olvidar, pero seguir adelante. Un hecho significativo corrobora esta tendencia: Peter Feldmann, un judío alemán, ha sido electo alcalde de la ciudad de Frankfurt, en un marco “abierto y liberal”, según él mismo dijera.

 

 

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