De apagón en apagón

La pequeña política
Espantapájaros
avizor.uno@gmail.com    

 “Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar penando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

El pastor de las ovejas

Lo que yo vi, desde aquí en mi lomita en el descampado, mirando por mi radiante televisor satelital se los puedo resumir rápidamente: Uno llegó a pie, y el otro en un Papamóvil. El uno caminando con un gentío y el otro hablandole a la televisión.

No es difícil extraer deducciones: Cada quien hace lo que puede. El que puede caminar camina, el que no se encarama. El que logra convocar a un gentío, prefiere calentar la calle, el que no puede hacerlo, le habla a los que cómodamente lo pueden ver desde su hogar.

El rasgo fuerte del halcón mirandino no es hablar. Eso es obvio. Se supone que lo hechos hablaran por él, y el domingo hablaron con sus pies. En cambio, el rasgo fuerte o al menos el que aún conserva fuerte Águila Uno es su gañote, y fue su gañote y no sus pies los que se pusieron en acción.

Algo extraño ocurrió, sin embargo, con Águila Uno, algo que todavía estoy tratando de descifrar. Recordemos que Águila Uno no deja hablar a ninguno. El es dueño y señor del micrófono. Pero esta vez fue distinto. Así como quien no quiere le pidió a José Vicente que hablara. Lo podía haber hecho con su hermano Adán o con Diosdado o con Maduro o con Jaua que estaban a su lado también. Pero no, no lo hizo. Escogió al más viejito, al más veterano, ¿será que es el único que podrá arrear sus ovejas, cuando su gañote no esté?

El Halcón mirandino se está manejando bien porque tiene lo que el otro ya perdió. Tiene juventud y tiene la calle. También tiene una imagen fresca, cuando el otro, tú, Águila Uno, enfermo y envejecido, solo te queda la fuerza de tu gañote… y asomar al Pastor.

 

La noche y el día

Otra cosa que me llamó poderosamente la atención fue el altercado soto voce con el pajarraco Rector. La verdad es que le reclamó a Águila Uno sus excesos. De eso no hay duda. ¿Por qué lo hizo está vez y no en ocasiones anteriores? Lo sabemos valiente… de manera que en él no se da aquello de que las gallinas han comenzado a cantar como gallos. Sería injusto. Pero no hay duda de algo está cambiando en el ambiente electoral.

Recuerdo haber leído en una ocasión al legendario estratega militar chino quien vivió mucho antes que Jesucristo. Decía Sun Tzu, en alguno de sus pasajes, que lo más importante en una contienda es el momento. Cuando el momento está en contra, o sea, cuando nos están cayendo a palos, hasta los valientes dudan. En cambio cuando el momento cambia de dirección, hasta los cobardes se atreven a alzar la voz. Yo creo que el pajarraco Díaz es de los valientes que ayer dudaban o, mejor, actuaban con prudencia, pero ahora comienzan a hablar a todo pulmón.

Tomemos un caso para que todo quede claro. Por aquí pasa mucha gente y así como me toca hablar con hombres y mujeres inteligentes y tambien con campesinos sabios, a veces me toca hablar con esos que siempre le echan la culpa a los demás por no enfrentarse a Águila Uno, cuando ellos mismos no lo hacen. También se acercan por aquí, por el descampado, empresarios  vestidos con su bluyín y su blazer,  de esos que no defienden a los políticos que son sometidos a  atropellos pero en cambio cuando les tocan el bolsillo, mira que despotrican contra los políticos que no los defienden.

Pero hablemos más claro. El que le pone el pecho limpio a la coraza de un tanque que avanza no es un valiente, sino un loco. Pero quien pretende que otros lo hagan, cuando él mismo ni se atreve a asomarse a la ventana, es un cobarde.

De manera que cada ladrón juzga por su condición. El cobarde ve la cobardía en los demás, en cambio el valiente, simplemente actúa, a veces con prudencia, porque loco no es, y a veces actúa con osadía. Aquí es donde este Espantapájaros revestido de valor y vestido con sus cinco soles, ubica al pajarraco Vicente, al pajarraco Rector. Si cuando era oscuro el espesor de la noche, jugó con prudencia, hoy arriesga, hoy lo hace con osadía. Lo que además de decirme de su temple, me dice aun más de momento.

Águila Uno, compréndelo. Tu tiempo se acabó. Vas de salida, no puedes sostenerte y viene un amanecer. Lo siento y tu sabes bien que mis sentimientos hacia ti son sinceros. Pero la salud te falló. Te ha fallado tanto como le has fallado tú al pueblo que te eligió. Y ahora mientras ese mismo pueblo anda de apagón en apagón, tu estas aun peor. Metido en largas noches oscuras y cortos momentos de lucidez.

 

Arrancó la campaña

Esta semana arrancó al fin la campaña, y arrancó con el árbitro haciéndole la primera advertencia a Águila Uno. Pero no hay que cantar victoria, ni de un lado ni del otro.

Águila Uno no va pa’l baile. Y si es JV el Pastor, ese tampoco se va a contar. Cualquier cosa puede suceder a nombre de la Revolución. Hay demasiados intereses y temores entrelazados para pensar que esto es “pan comido”, como dicen los muchachos cuando se enfrentan en una caimanera a un equipo marcadamente inferior.

El halcón mirandino tiene lo que ya vimos. Juventud, energía, imagen fresca, ganas de trabajar. Águila Uno tiene el poder, solo que no será él, a la postre, quien lo va a ejercer. Será otro, siguiendo órdenes, se supone, desde La Habana, cede real del poder venezolano. Allí cuentan los votos y definen la estrategia a seguir. Ese es el verdadero adversario del Halcón mirandino, ese y todos los que no puede arriesgarse a perder el poder.

 

Recordemos que “Cada quien hace lo que puede. El que puede caminar camina y el que no, se encarama”.

 
EspantapájarosNo photo

Artículos relacionados

Top