El ABC de Bony Pertiñez – Esposa del Comisario Simonovis

Bony Pertiñez

Mi esposo no se ha quedado tranquilo, escribió un libro y constantemente denuncia las injusticias y los atropellos en su contra. No ve el sol sino 2 horas cada 15 días y ello ha mermado su capacidad ósea. Nosotros sólo estamos esperando el 7 de octubre, señala la abogada y experta en criminalística.

 

Macky Arenas.

Era Pertíñez de soltera. Como su esposo, el Comisario Iván Simonovis, tienen su origen familiar anclado en Europa del Este, aunque son más venezolanos que las caraotas negras, muy a pesar de la piel blanquísima y los ojos claros.  Ella es abogada, egresada de la UCAB en 1989. Se hizo especialista en Ciencias Penales y Criminalísticas. De inmediato comenzó a trabajar en el área de seguridad de una compañía de telefonía celular, de donde pasó a la PTJ para permanecer allí seis años. Fue su primera experiencia como defensora pública de presos durante ese lapso. Luego pasó a PDVSA y allí se encontraba cuando miles de empleados fueron despedidos por el pito presidencial, en cadena nacional, dejando a la empresa sin sus equipos más preparados. Estas son sus flexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

– Muchos creen que tu incursión en esto de la Seguridad es por Iván…

– Para nada, más bien por estar en ese ambiente fue que lo conocí a él. Me encantó siempre la parte penal del Derecho y los temas de Seguridad toda la vida me han apasionado.

 

¿Cómo lo conociste?

– Yo estaba presentando las pruebas y exámenes requeridos para entrar a trabajar en la PTJ. Lo logré y me asignaron a Investigaciones donde debía instruir los expedientes penales. Pero dos funcionarios públicos eran demasiado para una familia, así que me fui a Telcel y trabajé en la parte de análisis de riesgo desde el punto de vista legal. Por eso salí de PTJ, ya casada con Iván.

 

– ¿Tan rápido se casaron?

– Me habían robado un carro y siempre iba a la PTJ a preguntar qué pasaba con las investigaciones. Un día lo vi bajando las escaleras y me impactó porque rompía todos los esquemas del policía que yo estaba acostumbrada a tratar. Pregunté a un amigo allí: “¿Él es policía?”. Me respondió: “Sí”. Llegué a casa y le dije a mi mamá: “Conocí al hombre de mi vida. Es policía pero no lo parece”.

 

¿Por qué no lo parecía?

– Vestía muy elegante y cuando hablabas con él se notaba una mayor profundidad de pensamiento; tenía muy buenos modales, era muy educado, hablaba inglés, estudiaba en el IESA. A pesar de todo eso, a  mi mamá no le hizo mucha gracia, decía que era un poco arriesgado eso de estar con un policía. Él me invitó a almorzar, la primera vez con mi amigo y a los 5 meses estábamos casados.

 

– Violenta la cosa…

– Sí, jajaja!…nos casamos muy pronto y allí fue donde resolvimos que sólo uno de los dos quedaría en PTJ. Entre otras cosas, cuando nació nuestro primer hijo estábamos completamente ahorcados económicamente. Por ello, después de considerarlo, pasé por todas esas empresas privadas hasta que me moví a PDVSA aunque ganaba menos.  Iván me lo aconsejó, ya que se trataba de la primera industria nacional y ofrecía estabilidad y posibilidad de superarte por tus méritos. Dos años y medio después me habían despedido del trabajo, públicamente, a través de un periódico. Yo estaba allí en Asuntos Internos y Prevención, ni siquiera me sumé al paro pues en aquél momento no estaba  de acuerdo, sin embargo, después del 11ª me botaron por el sólo hecho de ser esposa de Iván.

 

Tiempo irrecuperable

 

 – ¿Qué edad tenían tus hijos cuando su padre cae preso?

– Ivancito tenía 12 y ahora tiene 19 e Ivanna tenía 7 y  ya es una quinceañera.  Yo tenía 39 y voy por 46. Han sido más de 7 duros años sin Iván con nosotros.

 

 – ¿Cómo  han llevado la vida familiar sin el padre en la casa?

– Cuando lo hacen preso, tuve que dejar a mis hijos al cuidado de otras personas, ya que, para colmo de desdichas, radicaron el juicio en Maracay y constantemente tenía que viajar hacia allá. Fueron más de 400 veces que realizamos esos traslados, entre audiencias suspendidas y las 231 audiencias del juicio. Mi mamá y hermanas han sido un gran apoyo en todo esto, ocupándose de mis hijos. Mis amigas también se han portado extraordinariamente. Yo tenía que pasar, de 7 días de la semana, 4 en Maracay, pues también participaba en el juicio como abogada. Hoy veo a mis hijos tan grandes y me doy cuenta de todo lo que me perdí desde que a Iván lo metieron preso hasta que lo sentenciaron. Fueron 5 años en Maracay, lejos de mis hijos.

 

 – ¿Y él?

– Ha vivido todo con gran angustia. Él es un excelente papá y cuando  mis hijos se han enfermado o he tenido que operarlos, él sufría pues se sentía completamente impotente para ayudarme. Nosotros nos hemos propuesto que los domingos sea un día de familia, es el día de visita y siempre acudimos todos a pasarlo con Iván. Llevamos comida y almorzamos con él. Mis hijos llevan las tareas para que él los oriente, conversan, comparten con su papá. Iván los llama a diario para mantener su presencia entre nosotros. A veces se asombra de lo rápido que han crecido.

 

¿Qué será más difícil, dentro o fuera?

Esto es a veces más difícil de llevar para los que estamos afuera, pues luchas incesantemente con un sentimiento de culpabilidad cada vez que eres feliz, que pasas un buen momento o haces algo agradable. Si mis hijos van a una fiesta o de vacaciones, tienden a sentirse mal porque su papá está preso y no puede disfrutar igual. Yo combato contra eso. Les recuerdo siempre que ellos no tienen responsabilidad en lo que está pasando y que hay que tratar de llevarlo de la manera más positiva para que no se llenen de resentimiento. Les damos mucho respaldo familiar, así que desde el punto de vista académico han rendido de manera excelente. Los amigos también han sido un pilar, se han portado muy comprensivos pues todos saben que Iván no está preso por ser un delincuente, sino que es víctima de una gran injusticia. Mis hijos no aparentan estar afectados, pero no se qué secuelas, daño o marcas podrá dejarles esto en su personalidad para el futuro. Trabajo porque no sea así, lo manejamos lo mejor que podemos, pero obviamente sienten frustración de no poder hacer nada por su papá.

 

– Esto ha sido largo y penoso…

– Ellos –quienes compartían imputaciones con Iván- fueron condenados en abril del 2009; luego se les negó la posibilidad de ir a la Asamblea Nacional. Fue Aponte Aponte el que decidió, expresamente en sólo 7 días, no admitir el último recurso que teníamos en Casación. El caso pasó a un tribunal de ejecución y para Iván solicitamos una medida humanitaria el 8 de diciembre del año pasado y aún no ha habido pronunciamiento. Hace un par de semanas fui a saber de ello y, curiosamente, no aparece ninguna solicitud en el expediente. Lo ratificamos y el 22 de mayo se cumplió el lapso para hacerlo acreedor de una medida que se llama “destacamento de trabajo”, alternativa de cumplimiento de la pena consistente en que él podría trabajar y en la noche regresar a dormir a su lugar de reclusión. Estamos en una etapa en donde no podemos hacer nada más sino esperar a que se ejecute la pena. Honestamente no tenemos ninguna esperanza, considerando que si una medida humanitaria lleva tanto tiempo sin respuesta, es difícil cualquier otra cosa.

 

– De su grupo es el único que permanece en prisión, ¿por qué tanto ensañamiento contra Iván Simonovis?

Me parece que le tienen miedo. Sin desmerecer de los demás en absoluto, Iván, siendo más joven, ha demostrado ser un profesional altamente preparado y capacitado. No se ha quedado tranquilo, escribió un libro, constantemente denuncia la injusticia y los atropellos en su contra a través de cartas y comunicados, es una voz que la opinión pública escucha y respeta. Si el gobierno tiene tanto miedo de su propia gente, ¿cómo no van a tenerlo de Iván? Nosotros sólo estamos esperando el 7 de Octubre. Más nada nos queda por hacer. Lo hemos intentado todo. No tenemos ni pizca de fe en este gobierno y su justicia.

 

Señala que la enfermedad del Comisario ha avanzado, pues los permisos para exámenes le fueron concedidos tres años después de haberlos solicitado

Atados de pies y manos

 

¿Esperabas un poquito de humanidad en el Presidente, luego de saberse que está enfermo? Iván también lo está…

–  Sí,  tiene osteoporosis, mucho más grave en una persona de su edad pues Iván tiene apenas 52 años. Ello es producto de que no ve sol sino 2 horas cada quince días. Eso ha mermado su capacidad ósea, tiene los huesos debilitados, dolores horribles, debe dormir con tranquilizantes. La enfermedad ha avanzado pues los permisos para exámenes le fueron concedidos tres años después de haberlos solicitado.  El Presidente estuvo preso y, apenas se quejaba de cualquier dolencia, inmediatamente el Padre Olaso corría a Derechos Humanos en Fiscalía y el Hospital Militar actuaba. No entiendo el ensañamiento desde el punto de vista humano, pues el Presidente ahora está también enfermo.

 

Si él quisiera, no sólo lo atienden, sino que sale en libertad…

– Sabemos –no habiendo aquí separación de poderes– que si él da la orden, todo fluiría rápidamente, como ocurrió con el comisario Forero, que fue mencionado en un programa presidencial y en dos días estaba libre. En el caso de Iván, esto es una especie de tortura. No de otra manera puede llamarse tener a una persona enclaustrada en un calabozo por más de 7 años, sin dejarle ver la luz del día sino a raticos. Ellos al final van a tener que responder porque eso es claramente un trato cruel, inhumano y degradante.

 

– Debe ser desesperante no poder hacer nada por un ser querido enfermo…

– ¡Nada! Son sus custodios, el Presidente, el Poder Judicial, quienes pueden. Nosotros estamos atados de pies y manos. Es perverso.

 

Aponte Aponte confesó que fue una retaliación, un juicio sin bases, una orden de arriba, ¿no debía estar Iván Simonovis automáticamente en la calle?

– La Fiscal dice que Aponte Aponte tiene que  venir aquí a ratificar la denuncia, cuando  no debe desconocer que uno de los modos de proceder de la acción penal, por parte de ella, es de oficio. Al conocer de un hecho irregular como éste, Fiscalía puede iniciar una averiguación de oficio sin necesidad de la declaración de Aponte Aponte. Él estuvo en nuestro caso y nos dio la espalda. Decidió un recurso de 8.800 folios en 7 días. Ahora tenemos dos recursos, el de revisión constitucional y el de revisión penal. Obviamente, no lo vamos a ejercer con este TSJ. Esperaremos que esto cambie  para que el juicio se anule y se logre la libertad plena para ellos.

 

– ¿Recursos internacionales?

– Denunciamos al Estado venezolano ante la CIDH y allí nos asisten los abogados Jesús Ollarves y Héctor Faúndez, quienes han sido muy solícitos y solidarios al ocuparse del caso de Iván. No nos han cobrado un céntimo. Pero ejercer otras acciones internacionales, acudir a ONGs que tomen la bandera de Iván Simonovis, es un proceso lento y cuesta mucho dinero. Todo ello implica viajar constantemente, exponer el caso. Son gastos que no estamos en condiciones de hacer. Este juicio nos ha dejado exhaustos económicamente. Yo he tenido hasta que vender el carro. Es muy complicado vivir sin que el cabeza de familia esté produciendo.

 

– ¿Cuáles son las personas, aparte de Hugo Chávez, que consideras se han prestado para esta persecución tan encarnizada contra Iván?

– El primero, sin duda alguna, José Vicente Rangel. Tenemos información sobre cómo, desde la propia Vice Presidencia, se giraban las directrices –no sabíamos que las reuniones eran los viernes- que luego repercutían en nuestro juicio. Presuntamente, José Vicente Rangel financiaba a los acusadores privados que actuaban contra Iván y el resto de los funcionarios. Luisa Ortega Díaz, Isaías Rodríguez. Este último hasta me llegó a decir que sabía que mi esposo era inocente, pero que debía esperar el juicio. Llegó el juicio y la Fiscal Díaz sólo cumplió órdenes. Las otras fiscales, Tursi Simancas, Sonia Buznego, Haifa Aissami, esta última la más perversa de todas. La juez Marjorie Calderón y los jueces que integraron la Corte de Apelaciones, quienes siempre nos negaron toda petición. En el TSJ, definitivamente Aponte Aponte. Jesse Chacón, Tarek El Aissami y Mikel Moreno, nos hicieron muchísimo daño. Luisa Estela Morales es cómplice, ella sabe los pormenores, se los explicamos. Lo que más sorprende de toda esta gente es su cinismo.

 

 – ¿La otra cara de la moneda?

– Blanca Rosa Mármol de León, una dama ejemplar de la Justicia, que siempre salvó su voto cuando sabía que se cometía una barbaridad… y lo fundamentaba. Y la gente toda, ONGs, prensa, la ciudadanía que siempre está vigilante, nos anima en la calle a continuar hasta ver que se haga Justicia. Porque eso llegará.

 

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4 Comentarios

  1. ANA MARIA ABALO said:

    Gobierno de ratas DE DOS PATAS, modelo cubano en donde yo naci y estamos exilados desde Agosto del 60 en Caracas. Pero la Providencia decidira’. Las ratas son las primeras que salen cuando se hunde el barco, pero para mi esas son pobres ratas… el que dirige la comedia es un cornudo, Jose Vicente Rangel QUE ADEMAS SABE QUE ES CORNUDO Y LO ACEPTA…hay que tener animos para entrarle a la y que escultora Avalos…AM

  2. ANA MARIA ABALO said:

    Tell Chavez to be moderate with all the “merde” he talks everyday and the country is falling apart. You may as well delete what I say. But it is my way of thinking, among the rest of Venezuela. Continue being moderate and we will never survive. AM

  3. Ana Maria Abalo said:

    Aclaratoria: lo primero que escribi’ terminaba en ratas (puntos suspensivos),no es la primera vez que se meten en mi e-mail. Lo segundo, escrito en ingles, fue exactamente lo que escribi. No conozco a los Rangel de trato y por mi cada quien puede hacer de su capa un sayo en su vida. Le rezo a Dios para que los Simonovis y otros que estan en similares situaciones, salgan de esa tremenda injusticia y de tanto dolor. Que Dios los bendiga a ellos y a sus familias. Ana Maria Abalo.

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