EL SILENCIO ANTE LA MASACRE DE SIRIA

Andrés Oppenheimer


ANDRES OPPENHEIMER

 

Salvo pocas excepciones, la respuesta de los países latinoamericanos a la masacre de más de 100 civiles —incluyendo a 49 niños y 34 mujeres— en la aldea siria de Houla ha sido escandalosamente tibia para una región que ha sufrido graves violaciones de los derechos humanos en un pasado no muy lejano.

La semana pasada, cuando Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, España y otras cinco naciones importantes expulsaron a los embajadores de Siria tras la matanza de Houla para enviar una fuerte señal de condena a la dictadura de Bashar al-Assad, ningún país latinoamericano hizo lo mismo.

Según las Naciones Unidas, la matanza fue llevada a cabo en gran medida por milicias pro-gubernamentales que irrumpieron en viviendas particulares y ejecutaron a mansalva a familias enteras. Las fuerzas paramilitares han sido las principales responsables de los 12.000 muertos de Siria desde el principio de la sublevación contra Assad trece meses atrás.

Asimismo, los funcionarios del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU han dicho que casi 20 de los muertos de Houla fueron aniquilados por la artillería del gobierno, y que la masacre de Houla podría llegar a ser catalogada de “crimen contra la humanidad”.

En America latina, sólo un país, Panamá, anunció que ha “suspendido temporalmente” las relaciones diplomáticas con Siria, aunque la medida es simbólica, porque Siria no tiene embajada en Panamá. Entre las otras reacciones oficiales:

Cuba y Venezuela apoyan abiertamente a la dictadura de Assad. El viernes, cuando el usualmente timorato Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó por abrumadora mayoría una resolución condenando el “escandaloso uso de la fuerza contra la población civil” por parte de “elementos pro-gubernamentales” de Siria y pidió una investigación independiente del caso, Cuba fue uno de los pocos miembros del Consejo que votó en contra de la resolución, y Ecuador se abstuvo.

El presidente venezolano Hugo Chávez, quien en 2010 condecoró con la “Orden del Libertador” a Assad y lo calificó como “uno de los libertadores del nuevo mundo”, ha enviado 600.000 barriles de diesel al gobierno de Siria en el último año, según el gobierno venezolano.

– Colombia y Guatemala, que actualmente integran el Consejo de Seguridad de la ONU, han condenado la masacre de Houla y apoyado una resolución del 27 de mayo del Consejo de Seguridad que condena los acontecimientos, pero sin culpar directamente al régimen de Assad. Los diplomáticos de la ONU me dicen que, durante los debates, Colombia fue mucho más enérgica que Guatemala en su condena al régimen sirio.

-México, Chile y otros países han emitido declaraciones condenando la matanza de Houla y apoyando la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, pero no han tomado ninguna medida diplomática con respecto a los diplomáticos sirios, o a sus propios diplomáticos en Siria.

-Brasil respaldó la resolución del Consejo de Seguridad, pero señaló que no expulsará a los diplomáticos sirios porque eso cerraría toda posibilidad de diálogo con el régimen sirio. El gobierno de Argentina ha permanecido en silencio ante la masacre.

 

@ELNUEVOHERALD

 

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