ESCABINOS Y EL SOFA

Fernando Fernández


FERNANDO M. FERNANDEZ
fernando.fernandez@bakermckenzie.com

 

El escabinado es la mejor forma de participar la ciudadanía en defensa de la sociedad

 

Si los traslados de presos no llegan a la audiencia, la culpa es de los escabinos. Si los fiscales tienen más de 800 casos por cabeza y se excusan, los escabinos son los culpables. Si los jueces programan varias audiencias por día y solo pueden realizar una, los escabinos tienen la culpa. Si el listado electoral tiene direcciones equivocadas y los escabinos no saben que son convocados: es su culpa. También son culpables, si se excusan, quienes van y esperan horas frente a los acusados y su familia.

 

Eliminar los escabinos es como el sofá que vendió el marido engañado cuando descubrió que la esposa le era infiel sobre él.

 

Juan Vicente Gómez eliminó el escabinado en 1915 cuando descubrió que era más fácil controlar a los jueces unipersonales que a los ciudadanos. Así, nos hundimos en el sistema inquisitivo durante décadas, hasta 1998 cuando nació el COPP. En 1999 el Constituyente originario (¿alguien recuerda qué es eso?) ratificó al COPP al establecer la presunción de inocencia como premisa del debido proceso. Todo sistema acusatorio depende de los jueces ciudadanos para la defensa de la libertad y la inocencia: es un derecho inviolable de los acusados.

 

Los escabinos o jurados funcionan bien en todas partes donde hay democracia. En Cuba los jueces legos deben ser miembros del Partido Comunista para dictar justicia: ese es el antimodelo.

 

La participación ciudadana está mencionada 60 veces en la Constitución: ese fue el mandato del Constituyente de 1999 ¿con qué legitimidad quieren eliminarla? El escabinado es la mejor forma de participar la ciudadanía en defensa de la sociedad frente a los criminales, como dijo Tocqueville: el ciudadano se convierte en el “amo de la sociedad”. No vendan el sofá.

 

 
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