LEYENDO Y RECORDANDO LA PRENSA

Peter K. Albers

PETER ALBERS
peterkalbers@yahoo.com 

 

El hijo de un potentado “revolucionario” estudia y vive en París (Francia, aunque parezca redundante). O solo vive, y podemos imaginarnos el lujo en que lo hace. A mami le hace mucha falta su querubín, por lo que, para que pueda verlo cada vez que le dé la gana, el potentado le compró un lujoso y veloz jet ejecutivo que la puede llevar, sin escalas, a la llamada “Ciudad Luz”. Dispone, por supuesto, del correspondiente equipo de pilotos, a disponibilidad según los antojos del potentado y su mujer. Cosas de la “revolución”.

Un hermano de un ministro, de esos que tiene el señor Chávez, buenos para todo pero que no sirven para nada, ha sido acusado por un diputado a la Asamblea Nacional, documentos en mano, de ser el titular de una cuenta en un banco suizo, en la cual dispone, según reporta el diputado, de nada menos que 21 millones de dólares. Posee una tarjeta de crédito con un límite de seis mil. Cosas de la “revolución”.

Camionetas Don Feng

Según los mismos medios noticiosos, el CICPC compró una gran cantidad de camionetas “pick-up” doble cabina (adivinó, amable lector) chinas. En el texto se indican el monto total pagado y la cantidad de unidades adquiridas: 18.114.591,77 bolívares “fuertes” para 131 camionetas “Don Feng” (Nada que ver con Don King o Don Francisco) El acucioso periodista hizo dos cosas. La primera, resolver una simple división para determinar el monto por cada una de las “perolas” chinas: Bs”F” 138.280, aproximadamente. La segunda, un poco más difícil, averiguar en Internet el precio de mercado de ellas encontrando su precio: entre 10.000 y 15.000 dólares. En la misma página se hace la observación según la cual el pedido mínimo es de 2 unidades, y uno supone que por 131 el precio debe haber bajado como el queso fresco. Pero dejémoslo en 15.000 dólares, y hagamos, como lo hizo el periodista, una simple conversión de dólares a bolívares “fuertes”, llegando al resultado: Precio en bolívares fuertes: 64.500. Como se puede ver, lo que los venezolanos pagamos por ellas más que duplica el valor de las fulanas camionetas. No nos es muy difícil a los venezolanos imaginar, acostumbrados como estamos a estas cosas de la “revolución”, a dónde fue a parar el sobreprecio. ¿Tal vez a aquella cuenta suiza?

Leemos también en la prensa (El Nacional, 24/05/2012) que la gerencia de la empresa “Venirauto” reconoció que adeuda a sus socios iraníes algo así como 104 millones de dólares. Como sabrá el lector medianamente informado, “Venirauto” es una empresa donde se le ponen las ruedas a unos carros (“Turpial” y “Centauro”) que vienen de Irán. Las causas de la deuda, según explicaron los ejecutivos de la empresa a la Comisión de Contraloría, son ridículas. Entre ellas, el embargo económico que pesa sobre Irán. Cosas de la “revolución”, que se asocia con “malas juntas”.

También (y para terminar estas citas de la prensa) hemos leído que importaremos tractores de Argentina. Suponemos, que en Argentina solo los ensamblarán, pues los motores serán de industria brasileña, y que, entre viajar de Brasil a Argentina y luego a Venezuela, seguramente llegarán cansados. ¿Habrá también duplicación del precio?. Cosas de una “revolución” que adora el capitalismo.

Los venezolanos esperamos que, algún día, esos dineros mal habidos regresen a donde deben estar: en nuestros hospitales, escuelas, y carreteras.

 

 

 

 

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