Chávez Vs. Capriles: round 1

RUBENS YANES
@rubensyanes

 

Los principales candidatos  se han inscrito y las diferencias de estilo, capacidades y visiones de país saltan a la vista. Los masivos eventos que cada uno de ellos logró ensamblar para formalizar su inscripción ante el CNE y  sus respectivas intervenciones dejan claro que será una lucha reñida.

Capriles se adelantó y en una jugada inteligente formalizó su inscripción el domingo 10 de junio, día que no había trabajo ni mayores obstáculos. Pudo llegar junto a los representantes de la oposición -por primera vez en muchos años- a la plaza Caracas, tras literalmente trotar 10 kilómetros desde el Parque del Este. Ese trote y ese punto de concentración eran un mensaje en sí mismos. El cerco se va rompiendo.

En un discurso bastante controversial por el ritmo y sustancia del mismo, Capriles se la jugó apelando al argumento de la emotividad: “¡Venezuela cuánto te quiero!” se le oyó decir varias veces, la cual es una frase que no muy seguido se oye en labios opositores. En esta guerra semántica, el amor a la patria ha querido ser monopolizado por Chávez y sus seguidores.

Capriles lanzó este discurso, quizás muy torpemente declarado, dirigido a quienes le siguen y a quienes no. Se basaba en el amor a la patria, en el sueño vinotinto, en la conciliación y en la unidad. Valores que según todos los estudios, son añorados por todos los venezolanos por encima de cualquier posición partidista.

Por su parte, Chávez demostró que usará toda la maquinaria del Estado sin rubor para impulsar su candidatura. Quiso dejar en claro que se recupera físicamente, aunque no caminó las 10 cuadras que lo separaban del CNE desde Miraflores, pero sí pudo dar un discurso vehemente, cantar y presentarse fuerte y optimista ante sus acólitos. Chávez está vivito y coleando.

Pidió respeto por los resultados y las instituciones electorales a la oposición, ratificó su visión izquierdista del futuro y volvió a revivir las pasiones de la multitud como buen líder mesiánico que es. Su carisma y su liderazgo siguen siendo una efectiva carta de presentación ante los indecisos.

Hizo énfasis en un supuesto plan de gobierno que, como ocurrió con la Ley del Trabajo sólo él conoce hasta el momento, pero que pretende se debata. Fija entonces el acento en el debate ideológico y en la profundización del socialismo, que no es necesariamente el tema que más interesa a los venezolanos, pero que servirá para acusar de superficial las posturas de Capriles y repetir la infinita cantaleta del “Esto, eso y aquello sólo  es posible en socialismo”.

 

¿Qué le dijo Chávez a los ni-ni? ¿A quiénes no necesariamente confían en él? Pues no mucho… Su acto fue más bien un reencuentro con sus seguidores, a quienes ha tenido abandonados desde hace meses, motivado por su enfermedad. Pero a quienes no les interesa el debate ideológico, sino saber cómo resolverá sus problemas del día a día, la intervención de Chávez fue nula.

¿Quién ganó este primer round? Creo que fue tablas. Capriles venía embalado y sus trastabilleos oratorios opacaron su mensaje, pero su mensaje es amplio y poderoso. Chávez reapareció con toda su fuerza y eso impresionó, pero su discurso es más de lo mismo, la misma diatriba eterna y poco interesante para una población que ya da signos de hastío.

 

 

 
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