¿ESTARA ENFERMO?

Gerardo Blyde

Gerardo Blyde


GERARDO BLYDE
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@GerardoBlyde

 

Chávez es candidato con intención de llegar a la elección y Capriles hace lo que debe hacer para ganar

 

El manejo de la enfermedad presidencial por parte del mismo Presidente y de su gigantesco aparato comunicacional ha sido magistralmente explotado para producir lástima y conexión emocional de sus partidarios por una parte y, por otra, incertidumbre en el electorado. Va un año de anuncios a medias, desapariciones, retornos y apariciones sorpresivas. Caídas, recuperaciones, recaídas y re-recuperaciones tienen a parte del país -partidarios y adversarios- sumidos en la gran incógnita respecto al presidente-candidato.

 

Desde la tarde del lunes, en la que asistió personalmente montado en un camión saludando en el corto trayecto que va desde Miraflores al CNE, las mismas preguntas nos hacen y las mismas respuestas damos: “¿cómo lo viste?”. “Lo vi bien, no en plenitud de facultades, pero recuperándose”. “¿Llegará al 7 de octubre?”. “Creo que sí y mucho más allá -guiado más por lo que me dicen médicos especialistas amigos que por mis nulos conocimientos de medicina- si cumple sus tratamientos y se cuida, como parece estarlo haciendo, avanzará”. “¿Podrá hacer una campaña nacional tan intensa como la presidencial?”. “Quizás no se movilizará casa por casa, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, pero cuenta con todo el poder comunicacional del Estado para usarlo indebidamente a su favor y aparecerse a distancia en todos lados; le faltará seguramente el contacto personal diario que tratará de suplir con la tecnología comunicacional existente y apariciones puntuales y muy publicitados actos de masas en el interior; será una campaña atípica”. “Pero, ¿recorrerá el país?”. “Posiblemente solo irá a grandes ciudades, con todas las medidas para resguardar su salud, a concentraciones en las que sustituirá los largos recorridos a pie por largos discursos en tarima, como lo hizo el lunes”.

 

Y la más increíble de todas las preguntas ha sido: “¿tú de verdad crees que está enfermo?”. Basta solo con haber vivido estos trece intensos años en el país para asegurar que no me cabe ninguna duda de que está enfermo, no es una farsa como algunos señalan. Muchos se dejan confundir por la exitosa forma en que desde hace un año se ha manejado la enfermedad presidencial, pero el Chávez que todos conocemos no se guarda ni se calla mucho tiempo. Su estilo de gobierno ha sido el dominar la escena pública nacional diariamente con apariciones constantes y largas. Un Chávez que aparezca de vez en cuando, que hable menos de cinco veces a la semana en algún acto público, que aparezca solo desde Miraflores en Consejo de Ministros, ese no es el Chávez que todos conocemos. Lo que no está claro -y no puede estarlo pues en eso han sido muy cuidadosos para mantener el suspenso y el secreto- es el grado de su enfermedad y, por tanto, las posibilidades ciertas de su completa recuperación.

 

¿Cuál es nuestro mejor escenario? Sin duda, aquel en el cual Chávez se inscribiera como lo hizo, avancemos en la campaña como ya se inició y nuestro candidato unitario Capriles Radonski gané las elecciones el 7 de octubre. Algunos respetados opinadores señalaban que no se inscribiría. Y se inscribió. Algunos señalan que se retirará antes del 7 de octubre y nombrará a un sucesor para trasladarle su liderazgo. Prefiero no anotarme en ese grupo. Creo que permanecerá como candidato todo el proceso por lo que nuestro trabajo electoral debe estar basado en realidades y no en suposiciones, como acertadamente lo está haciendo Capriles.

 

Un Chávez débil por su enfermedad, explotando esta circunstancia al máximo, no es un adversario fácil de vencer. Se requieren pies en la tierra, mucho trabajo, constancia, propuestas serias en las áreas más sensibles del país (seguridad, empleo, salud, viviendas) y Capriles lo está haciendo. Se necesita unificación real en la estrategia, el discurso y la acción de todos los dirigentes de la unidad democrática y se está logrando. Se precisa de conexión emocional con el pueblo, sin demagogia. La marcha del pasado domingo (entre otros actos) demostró que Capriles está conectando cada día más. Mientras más lo conocen más conecta con su mensaje joven, moderno, progresista, conciso y directo. Sin aferrarse al pasado, con la mirada puesta en el futuro.

 

Un Chávez retirándose de la contienda por razones de salud y ungiendo a un sucesor generará en parte de la población sentimientos encontrados que no es posible predecir en este momento. Tampoco es posible determinar la capacidad real de traslado de votos que esto tendría. Los hechos ciertos son que Chávez es candidato con toda la intención de llegar a la elección y que Capriles es nuestro candidato y está haciendo todo lo que debe hacerse para ganarlas como creemos sucederá.

 

Hay un camino. Ese es el camino.

 

 

 

 
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