LOS ÍDOLOS

Manuel Felipe Sierra

FÁBULA COTIDIANA

Manuel Felipe Sierra
manuelfsierra@yahoo.com
Twitter: @manuelfsierra 

 

 

En 1934 Carlos Gardel preparaba la que sería su última gira a América Latina. Había llegado a Nueva York desde Francia contratado por la Paramound para protagonizar varias películas. Filma “Cuesta Abajo”, “Mi Buenos Aires Querido” y “Tango en Broadway”. En ese tiempo conoce al joven bandoneonísta Astor Piazzolla que con el tiempo habría de revolucionar el tango. Participa en el musical “Cazadores de estrellas” junto a Bing Crosby, Richard Tauler y Ray Noble. Entre filmación y filmación Gardel cantaba en los musicales de la cadena NBC acompañado por la orquesta de Richard Hommer. Su éxito fue tal que inicia el programa propio “Carlos Gardel, barítono argentino” en la misma emisora todos los días a las nueve de la noche. La audiencia crecía, mientras millones de estadounidenses trataban de olvidar los estragos de la Gran Depresión.

 

Frank Sinatra

Se cuenta que un día un joven de 18 años se hizo un oyente fanático del ídolo porteño.  Se llamaba Francis Albert Sinatra Agravantes, había nacido en la barriada Hoboken en New Jersey, hijo de genovesa y siciliano y ya demostraba cualidades para el canto. Pese a su corta edad había trabajado como camionero, repartidor de diarios, cadete y mandadero de los mafiosos de cabotaje, lo cual lo había conducido en más de una oportunidad a las comisarías. Una noche Sinatra llegó a los estudios de la NBC en compañía de su novia Nancy Barbato. Cuando terminó el programa se acercó tímido, y en cierto modo avergonzado ante el cantante. Es Nancy quien le cuenta a Gardel que su novio está desperdiciando su talento porque tiene una voz muy hermosa y en vez de educarla, agota el tiempo en compañía de muchachos de dudoso vivir.

 

Se cuenta que Gardel le dice: “Mira Ragacino cuando yo tenía tu edad andaba en Buenos Aires como vos andás en Nueva York”. Le refiere anécdotas de su niñez con jóvenes de mala conducta cerca del mercado de Abasto. Entrado en confianza le relata su amistad con unos jovenzuelos también genoveses, la familia Traverso, cuyo padre tenía una fonda llamada O`Rondeman, que servía de refugio a personajes de la mafia porteña.

 

Sinatra oía a Gardel como un alumno obediente ante un profesor a quien se le rinde la mayor admiración. Gardel le recomienda que en la radio  está abierto un concurso para cantantes y que nada perdería con participar en él. Sinatra se presenta al certamen acompañado por el trío Three Flashes que para la ocasión se hicieron llamar Hoboken Tour, ya que todos vivían en el barrio de ese nombre en New Jersey. Ganan el primer premio e inician una gira patrocinada por el programa. Al tiempo, Sinatra abandona el recorrido pero ya tenía despejado el camino del éxito y de la fama.

 

Carlos Gardel

Mientras tanto Gardel da los toques finales a su gira latinoamericana. Antes filma “El día que me quieras” y “Tango Bar”  película donde canta sus éxitos más recordados. En abril se marcha con rumbo a Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curacao, Colombia, Panamá, Cuba y México. Es histórico el recibimiento que le ofrecen los caraqueños en la Estación de Caño Amarillo y sus actuaciones en teatros y emisoras. Juan Vicente Gómez lo invita a Maracay y es célebre su interpretación del tango “Pobre gallo bataraz” tema  que le gustaba al dictador, seguramente por su afición a las riñas de gallo. Viaja a Maracaibo y en la escala en Curacao hace contacto con varios exilados y les habría hecho entrega de un aporte económico parte de lo que cobró por su actuación ante Gómez. Viaja a Medellín, una ciudad colombiana con larga tradición tanguera y el 24 de junio (en pocos días se recordarán 77 años) junto con el compositor Alfredo Lepera y algunos de sus músicos, fallece en un choque de dos aviones en el aeropuerto Las Playas. Gardel se encontraba en lo mejor de su carrera y su muerte provocó el llanto en millones de admiradores, tanto que desde entonces se dice que “Gardel cada día canta mejor”-

 

El joven Sinatra ya define su estilo sobre la base de una compresión natural de la música popular como lo habían entendido Bing Crosby, Fred Astaire, Benny Goodman y Louis Armstrong, en el sentido de que la canción debería ser la extensión de la conversación. Se reconoce entonces su capacidad interpretativa para transmitir las emociones implícitas en las letras de las composiciones, en un tono próximo al de bajo-barítono.

 

Entre 1940 y 1953 Sinatra se consagra como el cantante más popular de Estados Unidos y su fama se proyecta a través de las películas, multitudinarias presentaciones y la industria discográfica. Su primer film “Las Vegas Night” de Ralph Murpy se rueda en 1941 y en ella actúa junto con la orquesta “Dorsey”. Se le conoce como “La Voz” y su nombre se populariza aún más con la expansión del medio televisivo, obteniendo todos los premios y merecimientos de la crítica y  el público.

 

En agosto de 1981 Sinatra viaja a Brasil y Argentina en una gira relámpago. En Río de Janeiro se presenta en el estadio Maracaná con un lleno que envidiarían las mejores tardes de un mundial de fútbol. En Buenos Aires debuta en el Luna Park ante 20.000 personas, y según confesara este habría sido uno de sus mejores shows en los últimos años. Permanece pocas horas en la capital argentina y de ellas queda una anécdota que es recordada ahora por un amigo a través de un email: “muy pocos supimos que el día anterior convenientemente camuflado para pasar de incógnito Sinatra se hizo llevar hasta la zona del Abasto. Había pedido previamente al agregado cultural de la embajada de EE.UU que lo acompañaba, que tratara de ubicar donde estaba el café O`Rondeman. Este lo condujo a la esquina de Agüero y Hummahuaca donde un terreno baldío dejaba ver entre yuyales viejos cimientos. En la tarde fría porteña, Sinatra sacó de su sobretodo una amarillenta entrada de un espectáculo radial de 1934, la besó, la puso en tierra y para asombro de todos chapurreó en un castellano casi fonético: ¿Dónde estarán Traverso, el Cordoves y el Noy, el pardo Agusto, Flor y el morocho Aldao, los guapos del Abasto rimaron mi cantar. Y en voz fuerte para que todos lo oyeran agregó”: “Thanks for helping me to live, Mister Gardel”. “La Voz” se apagó en Los Ángeles a los 82 años, el 14 de mayo de 1998.

 

Artículos relacionados

Top