Al final no dan cáncer

 

JORGE SAYEGH
JorgeSayegh@gmail.com 

Cirujanos y fabricantes advierten que hay que remover las prótesis con frecuencia

Después del pánico mundial entre las chicas plásticas de carne y hueso, de una orden de indemnización por 1,4 millones de euros, de la persecución por Interpol, y de la cárcel final para el fabricante de las prótesis PIP… resulta que ahora el Departamento de Salud del Reino Unido ha determinado que no, que no era para tanto. Que los infames implantes en realidad no producen cáncer, ni son tóxicos. Que no representan mayor riesgo para la salud aunque, ciertamente, después de 10 años tienen mayor probabilidad de rotura que otros productos de la competencia. Cosa que no debería sorprender a nadie porque sucede que los implantes PIP costaban ¡la mitad del precio promedio!

Uno va a comprarse un carro y dice, ahí está ese Mercedes y allá está un “reguladito”. Reviso mi billetera y me compro el reguladito. Quizás salga bueno y lo venda dentro de 10 años diciéndole al comprador: “te llevas un carrito bien noble“, pero todos sabemos que es muchísimo menos probable que el Mercedes salga chimbo, ¿no? La gran diferencia está cuando no vas a manejar el reguladito, sino que vas a ponértelo dentro del cuerpo.

Ciertamente el fabricante de las PIP especulaba con la salud ajena porque usaba silicona no aprobada por los organismos de salud (al margen de que no fuera tóxica), para obtener más ganancias. Pero el problema de fondo es que no importa si son PIP. Los cirujanos y fabricantes advierten que, por precaución elemental, igualito hay que remover las prótesis de silicona con mayor frecuencia del que los venezolanos nos hemos acostumbrado a cambiar de presidente. Y todo para que “la paciente” siga proyectando una imagen evidentemente artificial. Pero si una prótesis barata se rompe, armamos una alharaca internacional. Es que la gente piensa raro, ¿no?

 

 

 

 
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