La muerte del espíritu crítico

Vicente Diaz

VICENTE DIAZ
@vicenteDz

 

El paradigma del socialismo marxista radical es el Estado que interviene en la economía, planifica y controla todo a fin de subordinar el interés individual a los intereses colectivos

 

La libertad individual existe sólo en la medida en que convenga al Estado, éste decide lo que hay que comer: el exceso de opciones es sólo consumismo promovido por el lucro.; lo que hay que leer: los trabajadores no han desarrollado conciencia de clase por el embrutecimiento sistemático propiciado por la burguesía para impedir que se rebelen; lo que hay que creer: la religión es el opio del pueblo; lo que hay que estudiar: no se puede permitir que la sociedad financie estudios en disciplinas que no se necesitan según el plan nacional de desarrollo; dónde vivir: hay zonas que ya no aguantan más gente y otras despobladas.

El capitalismo neoliberal extremo es un mercado sin trabas donde cada quien trata de sacar el mayor provecho posible, donde sólo las empresas más hábiles sobreviven, absorben al resto en un creciente ciclo de concentración del capital que conduce a grandes corporaciones que terminan controlando áreas enteras de la actividad humana. El individuo es reducido a consumidor de bienes y servicios. Habilidoso mercadeo mediante, adopta los gustos, hábitos y valores convenientes a una cultura de consumo que posibilite el ciclo incesante del capital.

Los dos son lo mismo. Ambos extremos terminan conculcando los espacios de libertad de los humanos. Estado marxista y corporaciones se atacan mutuamente por tratar de minimizar el libre albedrío y producir sujetos adaptados al modo de vida que más convenga a sus objetivos.

Las grandes corporaciones no quieren que el Estado controle a los individuos, prefieren controlarlos ellas. Facebook y Google defienden el derecho de los individuos de opinar en libertad y de relacionarse mientras acumulan la información más privada e íntima de, muy pronto, cada habitante de este planeta. Nestlé aborrece la tarjeta de racionamiento cubana mientras lucha sin cuartel por lograr que sólo sus productos se consuman en el mundo.

Y el Estado izquierdoso, en su afán de defender a la gente de los monopolios empresariales, expropia, acumula y crea un gran monopolio estatal no sólo de bienes y servicios sino de ideas y valores, excluye lo diferente porque no se corresponde con el supremo interés de la clase elegida.

 

En esa lucha a muerte entre el gran capital y el socialismo marxista siempre ha perdido el individuo. Usted y yo. No quiero que con el cuento del interés colectivo se acabe con el individuo.

A los radicales de ambos lados les interesa y conviene lo mismo: que dejemos de ser individuos conscientes y libres y nos convirtamos en masas heterónomas que vocean robotizadas consignas políticas o estribillos comerciales. La moda y la lealtad partidista son la manifestación más cercana de la misma perversión: la muerte del espíritu crítico.

 

 

 

 

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