LA VIDA NO VALE NADA

MANUEL FELIPE SIERRA – 

 

“No hay estadísticas serias sobre las muertes violentas”, sostiene Soraya EL Achkar secretaria del Consejo General de Policías. Mientras tanto la Misión “A Toda Vida Venezuela” presentada con bombos y platillos por Chávez carece de líneas coherentes para enfrentar la inseguridad. Convencido de que el tema se ha convertido en la preocupación fundamental de los venezolanos, Chávez trata ahora de orientarlo en función electoral. ¿Pero cuál es en verdad la dimensión de un problema que siega la vida de cientos de venezolanos todos los días en los más diversos lugares del país?

 

Ciertamente se trata de un problema que trasciende las fronteras nacionales y que cobra enorme fuerza con la expansión del narcotráfico y sus delitos conexos en América Latina. Pero en el caso venezolano, la responsabilidad fundamental recae en el régimen. Enfrentar un problema de esas dimensiones, o como el terrorismo por ejemplo, requiere de un esfuerzo nacional que comprometa a sectores de la sociedad en políticas comunes y de concertación. De esta manera se ha enfrentado la violencia en Colombia;  se encara “la guerra de los carteles” en México (cuyos índices de muerte por asesinato son muy inferiores a los nuestros) y la proliferación de las “maras” en Centroamérica. Sin embargo, el régimen chavista con una visión sectaria y excluyente de la sociedad ha sido incapaz de promover iniciativas de este tipo.

 

La propia naturaleza autocrática del régimen impide articular políticas eficientes. Ello no será posible con cuerpos policiales politizados y contaminados por la corrupción; con una Justicia que no tiene independencia y responde a un proyecto ideológico; con un sistema penitenciario que es escuela de delincuentes y cuya reestructuración solicitada por el Parlatino, es negada por los entes oficiales; con un discurso presidencial violento y discriminatorio, y con una sistemática  predica guerrerista.

 

Cabría añadir también que la permisividad del régimen con los grupos guerrilleros colombianos le abrió a éstos las puertas del país para que lo convirtieran en zona de retaguardia, y trasladaran a nuestro país prácticas y formas delictivas propias de la larga violencia que ha vivido la hermana república. Una cosa trae la otra. Como si fuera poco también operan en territorio nacional grupos paramilitares y otras organizaciones delictivas, todas identificadas por su escaso respeto por la vida ajena. Visto este cuadro, el anuncio de Chávez no pasa de ser una oportunista exhortación electoral. En Venezuela, como decía la ranchera del Camino de Guanajuato, ya “la vida no vale nada”.

 

 

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Un Comentario;

  1. Gustavo Moya said:

    Entiende mejor “si se lo dices cantando”,

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