Asamblea mortuoria

Sammy Eppel

Sammy Eppel
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 La mal llamada primavera árabe, trajo como consecuencia la presentación en sociedad de los más diversos grupos Islámicos, incluyendo, claro, a los más radicales

 

La mal llamada primavera árabe, trajo como consecuencia la presentación en sociedad de los más diversos grupos Islámicos, incluyendo, claro, a los más radicales. Un ejemplo típico ocurrió en Egipto, la hermandad musulmana y otros partidos islámicos logran la mayoría en el parlamento, esto ocurre por el deseo de cambio que las masas egipcias querían luego de décadas de gobiernos militares dictatoriales. Muy pocos de los que votaron por esos partidos querían cambiar una dictadura por otra más extrema. Pero eso exactamente obtuvieron.

Ni cortos ni perezosos, los islámicos se dedicaron a cambiar las leyes por otras que estuvieran a tono con el Corán, el libro sagrado de Mahoma. Entre otras destaca una muy “creativa” y fue la llamada “ley del coito de despedida”, la cual autoriza al marido a mantener relaciones sexuales con su esposa hasta luego de seis horas después de la muerte de ésta. Increíblemente para ellos no es suficiente el rígido sometimiento de la mujer, casi al nivel de un animal domestico, que también tenían que irrespetarla y violarla aun después de fallecida.

Es obvio que esa asamblea, lejos de ser un centro de encuentro y sano debate entre hermanos, se convirtió en una monstruosidad que debía ser rechazada y en efecto, a los militares egipcios, en un raro ejercicio de soberanía, no les quedo más remedio que disolverla.

Está claro que cuando las instituciones democráticas se convierten en rehén de una ideología, religión, o de un solo hombre, su legitimidad de origen termina y es obligación de todo ciudadano, civil o militar, hacer todo lo posible para remediar tal situación. ¡¡¡Será!!!

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