HUGO CHAVEZ Y LAS CRUZADAS

 

Thays Peñalver

THAYS PEÑALVER
@thayspenalver 
tpenalver@me.com  

 

De acuerdo a testimonios cuando llegó a Miraflores, Chávez llamó a algunos de los grandes de la “lucha armada” y les dijo algo como: “bueno ya llegamos como Fidel, ¿qué hacemos?”. Los comunistas expresaron la necesidad urgente de industrializar para sentar las bases del proletariado, otros la necesidad de desarmar el Estado burgués y todos coincidieron con Simón Sáez Mérida cuando dijo: “tú deberías atacar urgente la corrupción que es el principal enemigo de Venezuela”, “así mandamos el mensaje para construir al hombre nuevo” concluyó entre aplausos. Y se hizo silencio, uno que continuó incomodando a los presentes, hasta que el Presidente lo cortó y con firmeza advirtió: “yo no voy a buscar enemigos menores” dejándolos a todos atónitos.

 

Chávez con sus amigos: Mugabe y Lukachenko

Y así se marchó el hombre de Venezuela, como los reyes del pasado a la primera cruzada contra los “mayores enemigos” el capitalismo y el imperialismo. Y así, como los reyes fracasados de las cruzadas volvió Hugo trece años más tarde a un país sin luz, inseguro, dependiente como nunca e importando hasta la comida. Llegó a un País que gastó 3 mil millones de dólares en importar animales vivos, pero que gastó 11 mil millones solo en leche y carne. Suficiente para haber triplicado el rebaño, pero en vez de tener 30 millones de vacas más, tiene un millón de vacas menos.

 

De sus aliados en las cruzadas, Saddam fue colgado en la horca, Gaddafi asesinado en una cloaca, a Saleh lo sacaron a patadas, a Ben Ali lo acaba de condenar la Corte Penal Internacional a 20 años y la cara de Charles Taylor fue todo un poema  cuando oyó aterrado la sentencia a 30 años, que es lo que le espera a su hermanazo Al Assad quien está viviendo sus últimos días. Robert Mugabe sufre un aislamiento internacional, los “hermanos iraníes” sancionados y aislados, mientras su amigo Lukachenko ha tenido que devolver la soberanía a Rusia, vendiendo hasta sus empresas de armas. Y todo intento de ampliar su influencia en México, El Salvador, Honduras y Paraguay ha sido literalmente barrido. En fin, que los enemigos mayores le dieron hasta por el cielo de la boca.

 

Del eje de poder económico no quedan ni los recuerdos. Hasta la “OPEP chavista” despareció, Arabia Saudita y Emiratos Árabes siempre estuvieron con los Estadounidenses, Kuwait se “anexó” en el 2000 e Iraq en el 2003, Libia ya está lista bailando pegado con los tejanos desde el año pasado e Irán está bloqueada por completo. Así que la OPEP “imperialista” produce el 80% del petróleo y la “chavista” está bloqueada o tienen a Venezuela vendiendo menos del 2% del petróleo mundial, exactamente donde siempre la quisieron, arrodillada, vendiendo menos que Nigeria, insignificante y dependiente de los billetitos verdes para vestirse y alimentarse.

 

El proyecto de “Eje Revolucionario” como contraparte del capitalismo ha sido tan barrido que sus representantes crearon una alianza sin precedentes, el ALBA. Digo sin precedentes porque el ALBA es como si el Presidente de Nigeria que exporta más petróleo que Venezuela (y por ende tiene más dinero) hubiera integrado una alianza con Burma, Costa de Marfil, Ruanda, Guinea y Sudán que tienen el mismo peso económico que los del ALBA, es decir 6 naciones tan empobrecidas que representan el 0,6% de la economía del planeta y todas juntas no llegan a la economía de Argentina.

 

Müller Rojas: “No hay enemigo pequeño”

Y así cual Rey de la antigüedad llegó derrotado y enfermo, habiendo dilapidado una fortuna gigantesca en una gesta irresponsable. Y hasta los comunistas le reclaman que mientras estuvo afuera, falló en: “La industrialización del País” “matriz del proletariado”, que: “aquí no hay ninguna revolución sino crisis eléctrica…”. Y que mientras estaba en las cruzadas solo hicieron negocios y aprovecharon su ausencia: “para enriquecerse” dedicándose: “a la reconstrucción del papel del Estado burgués”. Hasta desde el más allá se oyen las voces de Sáez Mérida riéndose del “hombre nuevo”, mientras Müller Rojas le recuerda que no “hay enemigo pequeño”.

 

Pero como él no vino a gobernar, porque eso lo aburre profundamente y cree que construir un país no está entre sus tareas. Ya está planificando la segunda cruzada, un enemigo aún mayor, una cruzada para “Salvar al Planeta”.

 

 

 
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