INTEGRACION SIN COMPLEJOS

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr   

 

La Alianza del Pacífico es una verdadera iniciativa de integración regional y la primera de esa importancia, innovación y sentido de la realidad globalizadora.

El 06 de junio los presidentes, Piñera (Chile), Juan Manuel Santos (Colombia), Felipe Calderón (México) y Ollanta Humala (Perú) firmaron el Acuerdo Marco, constitutivo del nuevo bloque que  proyecta a cuatro de las economías más importantes de Latinoamérica hacia la región más dinámica actualmente de la economía mundial, dando lugar a un nuevo espacio de integración regional de los países que conforman la cuenca del Pacífico con el objeto de potenciar su comercio con la región Asia-Pacífico.

Pocos se han percatado del verdadero alcance y de la originalidad de esta Alianza suscrita entre estos cuatro países, de la cual forman parte como  observadores, Panamá y Costa Rica.  El alcance de Alianza del Pacífico, va mas allá del propósito de favorecer los intercambios comerciales con la zona de mayor avance económico, como lo es la región del Asia-Pacífico.

 

Cuatro fortalezas de la Alianza

 

Vale la pena observar algunos aspectos cuya repercusión puede significar una modificación radical del panorama político-regional de la zona.

El primer punto a señalar, es que este acuerdo interviene entre los cuatro países que ostentan la economía más pujante y abierta del continente, que al volcarse hacia el universo asiático los sitúa en el epicentro estratégico del espacio de donde avanza la nueva potencia económica mundial.  El segundo, y no es el menos importante, relacionado estrechamente con lo primero, es que el tratado corrige la anomalía histórica que significaba la ausencia de México, el segundo país más poderoso del continente, del panorama suramericano. Además se ha contemplado la posibilidad de que México entre a formar parte este año del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), del cual hasta el momento hacen parte Colombia, Perú y Chile. (La presencia de México y la alianza entre estos cuatro países, significa que ya Brasil no ostentará el monopolio de la gran potencia regional).

El tercero, de igual trascendencia, es que la Alianza del Pacífico, contrariamente a las numerosas alianzas y pactos de integración que se han suscrito en los últimos años impulsados por determinaciones ideológicas, es el de proyectarse hacia el mundo, la de correr el riesgo de la mundialización y de la competitividad a nivel global.  Se deja atrás la endogamia que caracteriza a las alianzas de integración impulsadas por Caracas, inspirada en la visión castrista del continente: el aislamiento excluyente para protegerse del mundo “malvado e imperialista”.  Una visión seguramente determinada por la condición insular de Cuba que, para desgracia del continente, ha sido adoptada como patrón de acción por aquellos que viven bajo el embrujo de Fidel Castro.

El cuarto punto, es que al actuar como una unidad regional ante el exterior, debe darse como paso previo  la integración regional entre los países integrantes de la Alianza, lo que significa un tratado de libre comercio entre los países miembros, apertura de las fronteras, acuerdos culturales, intercambios entre universidades.

 

La iniciativa de la Alianza del Pacífico fue de Alan García en el último año de su gobierno y se gestó en un tiempo record.

Todo se inició en Perú

 

La iniciativa de la Alianza del Pacífico fue de Alan García en el último año de su gobierno y se gestó en un tiempo record.  La primera reunión de los cuatro presidentes implicados en el proyecto tuvo lugar en Lima el 28 de abril de 2011, cuando el país se encontraba en plena campaña electoral.  Durante el acto que oficializaba el encuentro, el presidente peruano expresó que no se trataba de “una integración romántica, una integración poética, es una integración realista ante el mundo y hacia el mundo”.  Un mensaje apenas velado hacia Caracas, completado con el requisito esencial para participar en la alianza: la vigencia del Estado de derecho, de la democracia y del orden constitucional; requisito que fue suscrito en la última cumbre que dio paso a la existencia institucional de la Alianza.

El segundo encuentro de los presidentes tuvo lugar en México, en Mérida, en diciembre 2011, con la novedad de que esta vez al Perú lo representaba el flamante presidente Ollanta Humala, quien lejos de tirar por la borda el legado de Alan García, suscribió el proyecto y se ha convertido en un entusiasta y activo partidario.

El tercer encuentro tuvo lugar el 6 de marzo 2012, cuando los jefes de Estado de los cuatro países sostuvieron una cumbre virtual (video conferencia), liderada desde Bogotá por el presidente de Colombia, en la que llegaron a un acuerdo sobre los tres puntos fundamentales de esta iniciativa de integración.  Dar preferencia a las cuestiones de movimiento de personas, de negocios y facilitación migratoria, el comercio y la integración, y los servicios y capitales, que dejaron en manos de  “grupos técnicos”.

En Santiago, el canciller Alfredo Moreno resaltó que estos cuatro países avanzan de manera acelerada en un “sistema de integración completamente novedoso” en la región.

Según consideró, es una iniciativa que “apunta a la libertad, a la apertura, a que estas economías trabajen en conjunto y, sobre todo, una visión común hacia el Asia-Pacífico, que es donde hoy día se está produciendo el mayor desarrollo tecnológico”.

La tercera cita tuvo como observadores a los gobernantes de Panamá, Ricardo Martinelli, y Costa Rica, Laura Chinchilla, mientras que Ecuador, miembro del eje bolivariano, se ha mantenido ausente.  Detalle no desprovisto de significado, ya que se percibe en ciernes la ampliación de la Alianza hacia Centro América.

La cuarta cumbre se celebró esta vez en Chile, el miércoles 6 de junio, a los pies del potente telescopio de Cerro Paranal, A 2.635 metros de altura, en el desierto Chileno de Atamaca, el más seco del mundo, el chileno Sebastián Piñera, el mexicano Felipe Calderón, el peruano Ollanta Humala y el colombiano Juan Manuel Santos suscribieron el acuerdo marco que le de forma a este bloque, definido como un “espacio de integración profunda que va más allá del libre comercio”.

Y como todo, en el inicio de esta Alianza, parece gestarse de la manera más coherente, lúcida, la firma del acta que institucionaliza la misma, tuvo lugar a los pies de los cuatro telescopios ópticos gigantes de 30 metros de altura y 8,2 metros de diámetro y otros cuatro auxiliares, que conforman el Very Large Telescope (VLT), el instrumento óptico más potente del planeta que permite a los astrónomos ver detalles hasta 25 veces más precisos que los telescopios individuales.

Qué lejos se está de los proyectos mesiánicos productos del voluntarismo de Castro y Chávez de los primeros años de la presidencia del teniente coronel Hugo Chávez.  Discretamente, y de manera eficaz, Alan García puso en marcha una obra que hoy cobra cuerpo, al percibir con claridad las consecuencias de la salida de Venezuela de la CAN.  De allí que el nuevo pacto comercial surge en momentos en que la Comunidad Andina de Naciones (CAN) –integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú- atravesaba una crisis debido a la decisión del presidente venezolano de sacar a Venezuela de esa Comunidad.  Era claro que con ello buscaba debilitar la CAN para crear una situación de desequilibrio de la región, para impulsar nuevos organismos de integración instrumentalizados desde Caracas o Brasilia, como el Mercosur o la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) y así constituirse en líder de una nueva configuración regional.  “La CAN no ha sido eficaz y la globalización es implacable”, declaró entonces Alan García, al explicar el alcance de la nueva alianza regional, cuyo propósito no es excluyente,  pues a ella podrán sumarse otros países que compartan los principios del convenio ya que prevé negociaciones con otros bloques como el Mercado Común del Sur (Mercosur), al que pertenecen Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

“Será una integración profunda de nuestros cuatro países en el área de los bienes, servicios, productos y personas para crecer juntos hacia Asia y hacia el mundo”, afirmo entonces García.

Esta integración es innovadora al utilizar la tecnología audiovisual para realizar importantes encuentros virtuales.

Colombia, México, Chile y Perú constituyen las economías más abiertas de Latinoamérica y son las que más tratados de libre comercio han suscrito.

En conjunto, conforman un bloque de más de 204 millones de habitantes y generan un Producto Interior Bruto (PIB) de 1,4 millones de dólares, equivalente al 34,4 por ciento del total de la región, según un informe citado por la agencia Notimex.

En la cuarta cumbre celebrada en Chile, el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, resaltó el carácter no ideológico de la alianza y su apertura.  “Este es un proceso abierto, no es en contra nadie, sino que a favor de los países que componen esta alianza”, señaló.

“No es incompatible ni excluyente con otros procesos de integración.  No estamos en contra de nadie, sino que a favor de  una integración más profunda” agregó.

Coincidió con esa exposición el Jefe de Estado peruano Ollanta Humala. “Esa un espacio no  confrontacional ni ideológico, abierto, que no busca ser oposición a otros espacios de integración, como la Comunidad Andina y la Unión Sudamericana (Unasur)”, señaló Humala.

El Presidente de México, Felipe Calderón, destacó la importancia de Alianza y de conformar un bloque que permitirá la libertad de circulación de servicios, capitales y personas.  De hecho, destacó que el país ya no exigirá visa para estudio y negocios.  “Si sumamos nuestras economías seríamos la novena economía más grande del mundo, sólo después de Italia”.

Calderón también señaló que con la constitución de esta alianza, a través de la firma del Acuerdo Marco, estos cuatro países ocuparían el puesto número 16 a nivel mundial en materia comercial.   “Tan solo el comercio de esta Alianzas del Pacífico en América Latina, aunque somos menores en población y somos menores en tamaño de economía que nuestros amigos y hermanos que integran el Mercosur, somos a la vez una región económica que tiene casi el doble de exportaciones”.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dijo que con esta integración se busca no solamente el intercambio de bienes, servicios y capitales, “sino también unir fuerzas para proyectarnos juntos hacia el Asia-Pacífico, y de esta manera podamos lograr juntos lo que no podríamos haber logrado de forma individual”.  Agregó que el PIB de los cuatro países de la Alianza del Pacífico alcanza los 2 millones de dólares.

El proyecto será un fuerte contrapeso del bloque MERCOSUR, actualmente el bloque económico mejor integrado de la región.

La Alianza del Pacífico es la iniciativa más sólida que hasta ahora se ha dado en América Latina.

 
Elizabeth BurgosElizabeth Burgos

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