La crisis de las identidades políticas

Carlos Ochoa

MERCURIALES
Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com  

 

Partiendo del desconcierto en que se encuentran las identidades políticas en Venezuela y en otros países de Latinoamérica, la reflexión sobre el asunto requiere de una mirada oblicua de lo acontecido política y socialmente en las últimas décadas.

El cambio epocal, civilizatorio, nos ha arropado a todos querámoslo o no. Pasamos de la  guerra fría a la posmodernidad política sin encontrar respuestas a cómo solucionar los conflictos. El problema está en que para solucionar conflictos tenemos primero que aprender a pensarlos, y ello significa tener claro que son los opuestos y como se relacionan.

Las ideologías políticas del siglo XX configuraron en su momento sus identidades políticas, definiéndose a partir  de un patrimonio discursivo originario. Es así, como en Venezuela podemos precisar el desarrollo de las identidades de la socialdemocracia, el comunismo y el socialcristianismo en sus diferentes expresiones.

 Las identidades de la modernidad política que sustituyeron a los opuestos  liberales y conservadores del siglo XIX, se construyeron de premisas y actos fundacionales que les dieron cuerpo y esencialidad. El “Juan bimba” como símbolo identitario de Acción Democrática junto al lema “Pan, Tierra y Trabajo” constituyen una unidad que no se puede separar, ya que corresponde a un programa político con un destinatario especifico. El abandono de las identidades emocionales primordiales por parte de AD, COPEI, y la desbandada de los partidos de la izquierda histórica democrática a comienzos de los 90, permitió la apropiación de este patrimonio por parte de Chávez. Podemos decir en este sentido que Chávez revalorizó simbólicamente la utopía social totalitaria de la vieja izquierda, ocupando el espacio vacío que los partidos democráticos dejaron producto de la incertidumbre existencial que les produjo no entender que la  manera de recomponerse en  épocas de crisis, era apelando a la fuerza  de sus orígenes.

La crisis de las identidades políticas en la Venezuela actual afecta en mayor medida a la izquierda. El despojo reciente de las siglas y las tarjetas a Podemos y el PPT, la arremetida en contra de la Causa Radical, son parte de una política que quiere imponer el discurso único a estos sectores progresistas, desconociendo los avances ideológicos, las rupturas con los modelos del llamado socialismo real, que en su momento asumió el MAS  para diferenciarse de una vez y para siempre de regímenes represivos y obsoletos como el que mantienen los hermanos Castro en Cuba.

Pero  esta crisis tiene su lado positivo, en el sector de la izquierda democrática están naciendo nuevas organizaciones que tienen la responsabilidad de repensar el papel de las ideas socialistas después que cese la tormenta del autoritarismo chavista, y por el otro lado la socialdemocracia y el socialcristianismo están superando sus fracturas y también están pendientes de redefinirse.

Esto significa el regreso a pensar el conflicto y la búsqueda de soluciones desde y para la política.

 

                                               

 

 
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