Para una Patria ejemplar, el ejemplo en la familia

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando Con Carlos Lozano
Carlos Lozano
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Los niños de todas partes, sean de Estados Unidos, sean de Venezuela,  de Chile, Alemania, Japón o China, todos aprenden de la conducta de sus mayores. Si un adulto se conduce en la vida erradamente, muy difícilmente el hijo superará los valores que observó en el comportamiento de sus padres.

Esto va desde los grandes valores, la honestidad, la voluntad de esforzarse más, de cumplir, la lealtad, la fe en Dios, hasta esas pequeñas cosas de todos los días. Porque hasta detrás de las conductas cotidianas están esos valores fundamentales que se aprenden en la familia.

Usted y yo lo comprobamos en la calle, desde donde la mayor pobreza campea a sus anchas hasta las áreas en las que se vive en medio de riqueza y bienestar material. Igualmente en las zonas populares. La diferencia entre vivir en pobreza con educación y formación y vivir en pobreza sin ella es notable. La diferencia fundamental no está en el dinero. No en balde, la mayoría de los grandes hombres y mujeres han surgido de las clases pobres y medias. Cuando no se tiene dinero pero sí educación es en familia las dificultades no son sino retos a vencer.

Eso es lo que los niños ven, aprenden, imitan para crecer como hombres y mujeres de bien. Ciudadanos dispuestos a luchar por sus principios y por su desarrollo por su propio esfuerzo, por convicción, jamás por odio ni frustración.

La Patria no es un simple anecdotario, la Patria verdadera que debe crecer, de hecho nace en cada hogar. En el concepto familiar sano, en ese ejemplo firme, intransigente, permanente, que ejerce los padres día tras día. Esa es la Patria que el Estado y la sociedad deben defender. La Patria llena de valores que nace de padres a hijos.

 

 

 

 

 
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