¡Cámbiate el chip!


HERMANN PETZOLD RODRIGUEZ
hpr1906@hotmail.com 

 

No sabemos si llorar o reír hasta el nivel de locura por el famoso chip en los estados de Zulia y Táchira para controlar el contrabando de gasolina. Esto ha significado grandes sacrificios para los ciudadanos mortales y corrientes de poder obtener, luego de revisiones interminables, una pequeña calcomanía con código de barras que sirve para regular, controlar, y cercenar el libre tránsito por el cupo permitido.

Volvemos a la misma cantaleta de la Ley de Costos y Precios Justos, en donde es peor el remedio que la enfermedad. Si vemos a vuelo de pájaro las cifras que maneja Pdvsa del consumo de gasolina, ciertamente Zulia y Táchira superan con creces a las demás regiones. Sin embargo, este sistema engorroso y tecnológico no beneficiará a los inocentes, mas si a los contrabandistas.

Es un tema de oferta y demanda claramente. Los maleantes que trafican con gasolina para Colombia subirán el valor del litro cuando lo vendan a nuestros vecinos, porque habrá costos asociados que antes no contemplaban. Además de la extorsión a funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana para pasar la frontera, tendrán que buscar la gasolina en estados vecinos del Zulia y Táchira, o en gasolineras remotas, que repercutirá en el traslado de este preciado líquido al vecino país. El precio de la gasolina venezolana todavía soporta un aumento en el mercado negro. Llenar una sola vez un tanque de un carro promedio -30 litros- en Colombia equivale al valor de llenar por un año semanalmente- en Venezuela en el mismo tipo de carro. La cosa seguirá igual. Siempre habrá mercado negro cuando haya alguien que tenga la capacidad de asumir un riesgo; cuando otra persona tenga la posibilidad de pagar el precio fijado; y cuando exista un gobierno, manifiesto por una parte de las Fuerza Amada Nacional que permita este tráfico.

Todo este alboroto, y los que vendrán solo servirán para demostramos que tenemos que cambiarnos el chip. Que tenemos que darnos cuenta que con Chávez no vamos para ningún lado, y menos sin gasolina. Cada día con sus famosos decretos beneficia a unos pocos, mientras restringe la libertad a la mayoría de los que queremos una sola Venezuela.

 

 

 

 

 

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