Desbalance

Juan M. Raffali

Juan M. Raffalli


JUAN M. RAFFALLI
jraffalli@rdhoo.com

 

La guinda en el pastel es la autoproclamación como candidato de la patria y el “Bolívar éste”

 

Un par de semanas bastaron para que las malas prácticas y abusos electorales afloraran vigorosamente concretando un desbalance insano para la democracia y una consecuencia derivada de otorgar tanto poder a un solo hombre. A no dudarlo mientras más variopinto y repartido el poder, más equilibrio democrático, solo así funcionan los balances y contrapesos políticos e institucionales.

Lo cierto es que las transgresiones normativas son flagrantes, públicas y notorias. El uso de páginas web oficiales; fachadas de edificios públicos; y avisos de prensa pagados por gobernaciones en clara promoción del candidato-presidente y su programa de gobierno, son algunos de los ejemplos más relevantes. Pero hay otros menos perceptibles pero incluso más dañinos. Esos micros informativos en cadena nacional y horario estelar en plena campaña, no han sido más que una manera evidente de promover un candidato con recursos públicos. A tal punto era un claro caso de publicidad indirecta el uso de los dos corazones que el propio Comando de Chávez decidió retirarlo.

Para algunos la razón verdadera fue que ese corazón no cuajó. La guinda en el pastel es la autoproclamación como candidato de la patria y el “Bolívar éste”. La única razón de ser de la prohibición contenida en el Reglamento Electoral sobre el uso de los próceres y los símbolos patrios, es precisamente evitar que una candidatura se apropie del gentilicio patriótico, de manera que eso de hacerse llamar rampantemente candidato de la patria o equipararse al Libertador, es tomarse para sí no los símbolos y sus próceres sino la patria misma.

No puedo finalizar sin reaccionar de nuevo contra los discursos electorales en los cuarteles. No solo son abierta y claramente inconstitucionales pues constituyen actos deliberantes en establecimientos castrenses, peor aún, son casi que arengas peligrosas que si calan pueden generar actitudes y apoyos a parcialidades políticas por parte de quienes tiene el monopolio de las armas de guerra de la República. Esto es inaceptable y el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada es el primero que debe dar el ejemplo. ¿Será que la Constitución y la Ley sirven para algo? El elector al final decidirá sobre estos abusos porque lo que es el árbitro, al menos hasta ahora, camina silbandito mirando hacia arriba.

 

 

 
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