EL ABC de Ruth Capriles – Especialista en control electoral

Ruth Capriles: “estamos en tiempo de testigos”


El CNE no es autónomo. Hoy la veeduría es inútil porque no tenemos un gobierno democrático que acepte sus términos. Creo que siempre ha habido fraude, señala la investigadora y profesora universitaria.

 

Macky Arenas

 

Intelectual, profesora universitaria, escritora y activista por la democracia. Antes de que a nadie se le ocurriera en Venezuela organizarse para vigilar las elecciones, ella tomó la iniciativa de armar una estructura pionera, los “veedores” la cual logró integrar grupos de la sociedad civil en todos los rincones del país, generando los informes más serios y completos sobre procesos electorales.

 

_ ¿Confías en el CNE?

 

_ No. Es un órgano que trabaja para el Ejecutivo, no es autónomo, tiene mayoría oficialista, las decisiones se toman según las indicaciones del Presidente de la República y creo que nos ha manipulado los resultados electorales en situaciones anteriores.

 

_  Hay dos consultas en que la oposición  apareció ganando…

 

_  Los resultados que genera el CNE se acuerdan con las encuestas, las cuales tienen  un papel fundamental en estos procesos electorales. En algunos casos son profesias que se autocumplen. Si conceden una victoria casi inescapable al gobierno, el funcionario público no se atreverá a votar en contra aunque su voluntad sea otra. Por otro lado, están los indecisos que votan a ganador, pues no tienen una firme decisión por uno o por otro y terminan votando por el que la encuesta dice que ganará; un tercer factor es que los dirigentes políticos se siguen por las encuestas. De manera que el gobierno, si ve que las encuestas están arrojando datos que no le favorecen, no puede manipular los resultados con mucha distancia que la que están dando las encuestas. Arreglan los resultados de acuerdo a ese rango.

 

_  ¿No es muy complejo eso?

 

_  Trabajan con matemáticos especializados, vienen de afuera y se instalan varios meses acá para calcular los rangos de manipulación. Necesitan saber cuántos votos pueden cargar en circuitos pequeños, no vigilados por la oposición. Saben que a la oposición se le dificulta cubrir todos los centros y mesas. En nuestros informes de veedores podíamos constatar cómo en centros pequeños de 500 votantes salían 1.500 votos. A ese ritmo, puedes conseguir miles de votos procedentes de estos lugares sin vigilancia. No les resulta difícil. Hay más de 30 mil centros y 50 mil mesas. Imagínate que manipulen sólo 2 mil centros, ya con eso hacen, fácil, un millón de votos que es una diferencia importante. Por eso es tan grave que las encuestas se manejen de manera irresponsable. Son agentes influyentes dentro del proceso.

 

_  Ellas se presentan como termómetros….

 

_ No son sólo eso. En todas las ciencias, la medida interviene en el universo estudiado. Eso es cierto desde la física de partículas hasta las ciencias sociales. La primera sabe que al medir la partícula eso afecta al universo físico; igual lo saben los científicos sociales. Las encuestas son uno de esos termómetros que influye en los resultados.

 

“No es bueno que la ONGS hayan perdido tanta participación”

La votación masiva

  

_  ¿La presencia de testigos compensa?

 

_  Es muy importante la presencia de testigos en todos y cada uno de los centros y por eso es importante ir a votar aunque no se confíe en el CNE. Las cifras matemáticas tienen un rango limitado. Tampoco es que pueden meter votos donde quieran, eso no sería creíble. Necesitan manipular en función de cálculos predeterminados. Mientras más gente vaya a votar, menos posibilidad a su favor para manipular los resultados. Es la simple ley de los grandes números: los grandes números barren todo. En otras palabras, si muchísima gente acude a votar no sólo llenan las plazas de los ausentes, de quienes se abstienen, sino que también aumenta el número de quienes manifiestan su voluntad y por tanto disminuye el número de votos manipulables.

 

_  ¿La publicidad del CNE en TV, donde una persona muestra su huella digital a la cámara, induce a participar o abstenerse?

 

_  Creo que amenaza. La compra de estas nuevas máquinas, el aviso de que hay que ir a chequear nuestras huellas en el lapso de un mes, la publicidad insistiendo en la huella, es evidentemente una amenaza, no para inducir a no votar, sino para recordarte que sólo tienes una opción de voto pues de lo contrario podría haber represalias.

 

_  El grupo de veedores que dirigías fueron los únicos quienes, en profundidad y extensión, lograron mantener una interesante observación electoral…¿pudieron incidir positivamente en los procesos?

 

_  En los primeros procesos sí lo conseguimos. Nosotros aparecimos en el año 1998, antes de que este régimen comenzara -para las primeras elecciones parlamentarias de noviembre- justo antes de las presidenciales. Nos organizamos porque veíamos lo que venía y queríamos observar el proceso político, primero como una red virtual; pero crecimos de tal manera que todo el mundo quiso formar parte. Entonces comenzamos a lograr una acción más directa como veeduría electoral para el proceso constituyente del 99. Fue cuando aparecieron las primeras anomalías.

 

 

_  El caso de Vargas, en el momento del deslave, también fue muy cuestionado…

 

_  Allí registramos la gran irregularidad electoral en este país. Hasta físicos y matemáticos han demostrado que en esa elección hubo una descomunal trampa, lo cual era evidente: un Estado en emergencia, la gente siendo evacuada, abandonando el lugar y, sin embargo, la votación fue masiva. Algo que no cuadra al observador más elemental. Matemáticos de la Universidad Simón Bolívar llevaron  a cabo estudios muy importantes que confirmaron esas anomalías. Vargas ha sido un lugar preferido para manipulación de resultados, la gente que volvió ya no es la misma, su condición de sitio de paso, con gran población flotante, son factores que se prestan para ello.

 

_  Recordamos que a partir de ese momento ustedes desarrollaron una veeduría muy intensiva, un poco precursores de lo que después haría Súmate…

 

_  En efecto, trabajamos muy consecuentemente y logramos tener presencia dentro del CNE, observar todo el proceso tecnológico y de formación del REP, teníamos mucha información interna, conseguíamos los informes que generaban, recibíamos las actas que iban llegando y contábamos cada voto. Fue una veeduría excepcional. Pero en cuanto se dieron cuenta de lo efectivos que habíamos sido comenzaron a negarnos acceso y hasta credenciales.

 

_  Pero también en la elección del año 2.000 estuvieron activos…

 

_  Si, era cuando el gobierno se empeñaba en ir a la “mega elección” y fue cuando nosotros presionamos para que se dieran cuenta de que ello sería dramático pues se le habría negado derechos fundamentales a los electores. Se logró dividirlas aunque igual  resultó conveniente al gobierno, pues consiguieron arreglar todo para su provecho, como siempre hacen. Pero en ese momento defendíamos el derecho del elector. Tuvimos gran importancia en varios procesos regionales, como Táchira, Mérida y Anzoátegui,  por reclamos que se hicieron y hubo que repetir las votaciones. Pudimos contar todas las actas de los centros. Luego, las elecciones sindicales y la Federación de Centros, donde el gobierno negaba la elección y nosotros poseíamos el 75% todas las actas del proceso impidiendo así el desconocimiento de los resultados.

 

_  ¿En qué momento detuvieron el trabajo?

 

_  A partir del año 2003. Luego del 11-A el gobierno cambió toda la estrategia y se abrieron contra las ONGs. Recuerda que fuimos nosotros, los veedores, quienes movilizamos a los padres y a la población civil en protesta por aquél decreto sobre la Educación. Así que después del 2003, el gobierno se dio cuenta de la importancia que tenían las ONGs y comenzaron a obstaculizar nuestro trabajo.

 

_  ¿Y cuál fue la actitud del sector político, de la dirigencia?

 

_  No es que estuviera de acuerdo con el gobierno ni se hiciera cómplice de ello, pero pareció que se percataban de que la hora de la sociedad civil pasaba y que eran ellos los que ascendían al protagonismo, de que los actores cambiaban a partir de ese momento. Eso ocurrió. Fíjate que ahora las ONGs no tienen tanta importancia, los actores están en la MUD mientras la sociedad civil ha quedado marginada. El nuestro fue un momento de vacío de los políticos que llenamos los ciudadanos y creo que está bien que hoy los  políticos asuman su responsabilidad y hagan lo que tienen que hacer. Celebro lo que ha hecho la MUD pero debo decir que no es bueno que las ONGs hayan perdido tanta participación, sobre todo en el tema de la observación electoral, la cual se ha vuelto casi inútil.

 

_  ¿Hay alguna manera de hacer “veeduría” en estos momentos?

 

_  Hoy la veeduría – tal cual nosotros la practicábamos- es inútil porque no tenemos gobierno democrático que acepte los términos. En Chile, en su momento, esta actividad fue muy importante, funcionó cuando Pinochet; incluso en Venezuela en tiempos de Pérez Jiménez, cuando el referéndum, esa tarea la asumieron los medios, salieron las radios y los diarios a cuestionar esos resultados pues siguieron el proceso al dedillo y denunciaron el fraude. En Perú fue muy útil en momentos álgidos. Aquí, hasta el año 2003. Pero hoy, ¿qué denuncia, reparo o informe va a tener el menor eco en un CNE como el que existe? Estamos, más bien, en tiempos de testigos.

 

_  ¿De qué forma se manipula una elección, según  su experiencia?

 

_   Siempre son variadas y cambian según las circunstancias. Para los años 2005-06 yo calculé que teníamos, más o menos, un millón de fantasmas votando. Los políticos siempre se han empeñado en decir que son apenas 200 mil los fantasmas que el gobierno puede poner a votar. Pero yo no estoy de acuerdo, son muchos más, sólo que no podemos saberlo a ciencia cierta. Ten en cuenta que son los muertos que votan pero también los cedulados que no existen. Cuando se produjo el traspaso de cédulas de identidad del viejo al nuevo sistema, fueron muchas las inexistentes incluidas allí. Inmigrantes cedulados que no van a votar, también forman parte fantasmagórica de los procesos. Votos efectivos que figuran en el RE y en los cuadernos y que el régimen cuenta fácilmente a su favor.

 

_  Allí es donde son importantes los testigos…

 

_  Indudablemente, si hay testigos, deben entrar a compaginar cuaderno electoral con número de votos. Pero eso requiere presencia opositora en las mesas. En el pasado, nosotros tuvimos la experiencia de ver cuadernos que llegaban sellados y ya rellenos.

 

_  ¿Existe la manipulación electrónica?

 

_  La hubo y la hay. Aquél edificio que se quemó por la Plaza Venezuela, era un centro de manipulación electrónica. Hoy en día tenemos una sala de recepción en la Universidad Bolivariana y no sabemos si es allí donde llegarán primero los datos…La manipulación electrónica es muy fácil de hacer a través del sistema integrado: a cada mil votos, agregas 100 de más. Pero si tienes todas  las actas de todos los centros y de cada mesa y, luego de la elección, algún partido se dedicara a contar exactamente la data, eso se podría detectar. Pero hasta el momento nadie, jamás, ha hecho eso. Ni siquiera en elecciones regionales donde la cantidad de votos es limitada y es más sencillo. He preguntado a alcaldes que han perdido elecciones en el pasado por qué no contaron sus votos y no hay respuesta.

 

_  Pero el Centro Carter alabó las auditorías posteriores…

 

_  Como no… nosotros nos tomamos el trabajo de ir a esas auditorías y encontramos que los centros no existían. ¡Las auditorías eran en centros que no existían! En el pasado constatamos que hay centros que no existen, sino virtualmente. Así de claro. ¿Cómo nadie se dio cuenta de que había centros que físicamente no existían? Recomiendo a la MUD y/o a los organizadores electorales visitar cada centro y saber puntualmente sobre cada mesa para que luego no hayan”sorpresas” que lamentar.

 

 

Se debe hablar claro

 

 

_  Eso, aparte de la práctica de comprimir unos centros y abrir otros a discreción, lo cual dificulta el acto de votar a muchos electores. Es el caso de Miami…

 

_  La desigualdad de condiciones es abismal y genera indignación en la ciudadanía. Nada más los tiempos de propaganda: frente a 2 minutos para Capriles, tienes 8 horas para el candidato del gobierno. Porque no se trata sólo de los minutos reglamentarios para cada uno de ellos, sino el ventajismo que significa el tiempo para cada ministerio, las cadenas obligadas, las pautas comerciales oficialistas en los cortes de programación –las cuales deben entrar abriendo- y otros abusos. Es tan abismal  la desigualdad y tan desleal la competencia que, si no estuviéramos tan seguros de que Venezuela realmente quiere otro camino, no tomaríamos la vía electoral para salir de esto.

 

_  O sea, que usted no se anota entre quienes piensan que aquí jamás se ha producido fraude…

 

_  Soy de las que creo que siempre ha habido fraude. Cambian los métodos, las cifras, los centros y las mesas. El gobierno está muy al tanto de la estrategia de la oposición mientras la oposición se empeña en no pensar mal del gobierno. Debían exigir el RE ¡ya! y poner un ejército de voluntarios a chequear cédula por cédula. Si no facilitan en RE, a través de la página de Internet. Una por una. Hay formas de hacer una buena auditoría y una buena observación. Esdata sabe cómo hacerlo y hay muchos que podemos ayudar. Hay que decir la verdad a los electores para que se preparen mejor a defender el voto. Ayuda también a que la protesta contra los migrados sea más contundente. ¡Estamos hablando de 100 mil personas! Más 25 mil por aquí y por allá, en una elección muy estrecha, eso hace una diferencia. Se te va la victoria por esos desaguaderos.

 

_  ¿Le parece acertada esta línea de llevar la fiesta en paz y acreditar al CNE certificando la “calidad del RE”?

 

_  Hace tiempo vengo comentando a los políticos que conozco sobre lo que creo una estrategia equivocada.  Tienen metido entre ceja y ceja que si se le habla claro a la gente, genera un efecto negativo, abstencionista. Nada más incierto cuando la propia gente ha demostrado lo contrario, que puede ir mucho más allá de lo que se les pide, que tiene coraje y conciencia política, a veces mucho más aguda que la que muestra la dirigencia. Los venezolanos estamos cansados de la mentira. Por eso votamos contra el sistema de partidos. Nos gusta que nos digan la verdad. Deben dejar la cautela y expresar sus dudas sobre el CNE. Si quieren ganar esta elección, tanto como lo queremos los ciudadanos, hay que adelantarse a la manipulación. Para el gobierno, dudar del CNE es manifestar la disposición a desconocer los resultados. Eso es una trampa que debemos desmantelar. Hay que ir a votar –no dudo que lo haremos en masa, como nunca-, pero bajo protesta.

 

 
Etiquetas , , ,

Artículos relacionados

Top