El declive de los tiburones

La organización de defensa de derechos de los animales PEW ha elaborado un análisis completo sobre la conservación y ordenación de los tiburones en todo el mundo. El documento, titulado “Navegando con rumbo a la conservación mundial de los tiburones: medidas actuales y vacíos”, llega a la conclusión de que la especie está en grave peligro globalmente y que las medidas de gestión y conservación de la especie no son las adecuadas.

El análisis, publicado este miércoles, se distribuye en el momento en que más de 100 Gobiernos se han dado cita en Roma dentro del 30º periodo de sesiones del Comité de Pesca (COFI) de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

La elevada demanda de sus aletas, carne o aceite de hígado, están afectando a la especie. Sus capturas no se limitan a pequeños enclaves. La pesca de tiburones se extiende por todo el mundo. Según los datos de la FAO, en 2010 se pescaron en todo el mundo 600.000 toneladas de tiburones aproximadamente, sin contar con datos de muchos de los países pesqueros.

El dato que refleja fielmente la situación actual de esta especie lo da la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) a través de una lista roja que refleja que más de la mitad de las 150 especies de tiburones evaluadas en todo el mundo están en peligro, o casi en peligro, de extinción.

A pesar de contar con una lista creciente de especies en peligro de desaparición, en la actualidad sólo tres especies gozan de protección a escala mundial: el gran tiburón blanco, el tiburón peregrino y el tiburón ballena.

Ante esta problemática, los países y diversas organizaciones llevan a cabo iniciativas para proteger a los escualos, pero a tenor del documento difundido por PEW hay una falta grave de medidas de conservación de los tiburones. Pese a que la FAO ha desarrollado el Plan Internacional de Acción para los Tiburones o algunos países como Palau, Maldivas u Honduras han establecido santuarios en sus mares, hay escasez de medidas. Además, falta integración entre las distintas legislaciones e iniciativas, según la organización.

Para acabar su profundo análisis de la situación de los escualos, PEW ha extendido una serie de recomendaciones a los países, como la prohibición de retener especies en peligro de extinción, una regulación internacional eficiente o el impulso de adecuadas medidas de gestión y conservación. En juego está el futuro de una especie en grave peligro.

 

EL MUNDO.es

 
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