La razón de una reprimenda

JESÚS HERAS –  

La Mesa de la Unidad Democrática tuvo el mérito de conducir con éxito un proceso unitario difícil y riesgoso. Muchos apostaron a que no sería posible conciliar las aspiraciones. Estaban de por medio también los intereses legítimos, pero divergentes, de decenas de partidos políticos. En este contexto, la realización de las Primarias del 12 de febrero constituyó el remate luminoso de un noble esfuerzo y reflejo además de la clara vocación unitaria que reina en el país.

 

Todos los aspirantes y sus partidos acataron de inmediato los resultados que favorecieron a Henrique Capriles Radonski en una jornada cuya concurrencia electoral duplicó las más optimistas expectativas.

 

La escogencia del candidato presidencial coincidió con la selección de los aspirantes a gobernaciones y alcaldías, todo ello sometido a un reglamento universalmente aceptado y unánimemente respetado. De manera que la MUD, al dejar resuelto al mismo tiempo el tema de las candidaturas a gobernaciones y alcaldías, había logrado resultados que incluso excedían su propósito original. Sin embargo perviven preocupaciones.

 

¿Podrán mantenerse estos acuerdos después de la elección presidencial? ¿Podrá el pugilato de factores movidos por la ambición, generar contradicciones que afecten la candidatura presidencial? En algunos estados presididos por gobernadores opositores, existen amenazas ciertas de este riesgo.

 

En Táchira, donde surgió la aspiración extra MUD del dirigente deportivo William Méndez, las aguas parecen haber amainado, pero en Carabobo, las ambiciones de Vicenzo Scarano, un contratista de la construcción trocado en alcalde del municipio más rico, mantienen un clima de tensión que afecta sensiblemente los esfuerzos unitarios en torno a la candidatura de Capriles.

 

Esta semana un viejo amigo suyo, Miguel Cocchiola, candidato unitario a la Alcaldía de Valencia, se sintió obligado a salirle al paso a declaraciones destempladas suyas contra el Pollo Salas Römer, quien lidera por amplio margen las encuestas para las elecciones de diciembre. En declaración de prensa ampliamente difundida, Cocchiola no solo confirmó su compromiso con la Unidad y su respaldo al gobernador Salas Römer sino que le recordó con meridiana claridad a su paisano, que él también es candidato… pero no a la gobernación.

 

Es sabido que la unidad no es eterna y está sujeta a los vaivenes propios de la política, pero en el caso venezolano es un deber de conciencia diferir ambiciones y cumplir el claro mandato que surgió de una contienda (las primarias) en la cual participaron más de tres millones de venezolanos, esperanzados en el rescate de la democracia.

 

No hacerlo es traicionar el espíritu unitario que hoy reina en Venezuela y traicionar al país. Esa, estimamos, fue la razón de fondo de la reprimenda.

 

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