El alma que me está doliendo

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar”

 

No, no comiencen por llamarme la atención. Yo también tengo derecho a mi libre albedrío y a tomar vacaciones, que además me tocaban… y no las he disfrutado completas. Pero a decir verdad, y yo a Uds. no les puedo mentir, lo que me ha tenido ausente ha sido más que todo una enfermedad del alma. Pónganse Uds., mis queridos pajarracos y pajaritas queridas. Pónganse Uds. en mi lugar.

Si. Águila Uno, a quien aprecio, y Uds. lo saben como aprecio a todo el que tiene plumas, está gravemente enfermo y lo único que le queda sano es el gañote. Eso de por sí duele. Y cuando sé además, gracias a mi capacidad de ver el futuro, que cuando la enfermedad le comience a tocar las cuerdas vocales, algo que ocurrirá en septiembre, calculo yo, me entra una profunda tristeza. Porque ya ni el aguaje para sobrevivir le quedará como recurso.

 

La segunda causa es que estando Águila Uno en tan mal estado de salud ataca sin piedad al Halcón mirandino, diciéndole que es un majunche, que no es NADA. Y, ojo, el Halcón mirandino también tiene plumas y por tanto es también de mi afecto. Digamos que ese es el mal menor, porque campañas son campañas y esto es lo que me duele menos.

Y lo tercero que me tiene enfermo del alma, es la repartidera de dinero prestado para engañar a la gente, porque real no hay… y la falsificación de encuestas para demostrar que él, Águila Uno, quien ni siquiera llegará a octubre, está ganando por una morena.  O sea que están enzanjonando al país pidiendo más y más préstamos para ganar una elección que aun ganándola, por su enfermedad la perderá.

 

Encuestadores chimbos

A la mayoría de los venezolanos los tiene desconcertados la enorme diferencia que hay en las encuestas. Dejemos a un lado las empresas piratas que han surgido últimamente. Me refiero a las más seriecitas. En todas aparece Águila Uno con cuarenta y pico, y es el Halcón mirandino el candidato cuyos números varían. A veces lo empata y otras aparece bien atrás. Si analizas como lo hago yo las encuestas, te darás cuenta de que allí hay gato encerrado. Y le explicaré porqué ocurre.

Cuando hacen las encuestas casa x casa, Águila Uno no sube, se queda igual, pero el Halcón mirandino baja porque aumentan los indecisos. Pero si en cambio, la encuestadora va a los mismos sitios, y le pregunta a la gente en la calle, donde no los pueden identificar por su dirección, se  produce el empate.

Ahora, yo que con mis herramientas especiales, mi pensamiento telescópico y mi sensor de emociones, me meto en la cabeza de los que dicen que votarán por Águila Uno, encuentro que hay muchos, digamos que no menos de uno de cada cinco, por irme por debajito, que dice que va a votar Águila Uno cuando en verdad piensan votar por Halcón Uno.

Entonces si sumas los que mienten de un lado, para hacer ver que están con Águila Uno, y los que mienten del otro, haciendo ver que están indecisos cuando no lo están, cuidado si no es el Halcón mirandino el que está ganando. Por eso vemos a Águila Uno  preocupado, diciéndole a su gente que no se confíe, algo que no haría si estuviera tan seguro, y por eso también le pide todos los días a Papá Dios, que le dé un poquito más de vida, a ver si al menos a octubre llega.

 

La vedette

Así llaman al dueño o socio de una notoria encuestadora, utilizada no para medir opinión sino para formar opinión, con base, dice él, como expositor, a criterios estrictamente profesionales. O sea que sabiendo que la gente miente, él -revistiéndose de gran autoridad- da la información porque así está bien con quienes le pagan y logra estar igualmente con el gobierno.

La Vedette no hace más que dar entrevistas y actuar de opinador político, escribiendo todas las semanas, algo que por cierto se considera vergonzoso en otros países, pero algo que extrañamente en Venezuela pasa por debajo de la mesa. La semana pasada, por ejemplo, salió con una de las suyas. Fundamentando su decisión en un indeclinable “profesionalismo” del cual ya sabemos no es acreedor, dio resultados que agrandan la ventaja de Águila Uno. Agranda la ventaja sin que Águila Uno suba un ápice porque aumentan los que no se atreven a señalar públicamente opinión. Águila Uno se lo agradece, porque así menos personas se aventuran a financiarle la campaña al Halcón mirandino. Y además, con esos números, el CNE prepara con tiempo sus maquinitas para que cuadren los resultados con las encuestas y no al revés.

Total, que para la vedette es un negocio redondo. Le encanta verse a sí mismo con su voz de atiplada, por la radio y la televisión. No hay nada que satisfaga su ego más, que leer sus propios artículos o escuchar, calladito en su cuarto, la grabación de sus propias conferencias. Además, cobra por partida doble. A los ricachones en dinero efectivo, y del otro lado, con muestras de “agradecimiento”. 

 

Mi enfermedad

De manera, mis querido pajarracos y pajaritas queridas. Ya ven porqué me duele tanto el alma. Y porqué pocas ganas me quedan para escribir. Hoy lo hice, porque muchos me reclaman, y lo que acabo de decir, alguien tenía que decirlo, y, a decir verdad, ¿quién con mayor autoridad para decirlo que este Espantapájaros?

De resto, aquí me tienen, mi querida bandada. No sé cuándo volveré a escribir. Pero aquí estoy, siempre en el mismo sitio, cuidando de mis cosechas. Siempre descubriendo verdades, poniendo mi pensamiento a volar y volar. 

 
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2 Comentarios

  1. Iris said:

    Felicitaciones Por sus Artículos me parece demasiado acertado. Ya los entrañaba Dios lo Bendiga y Proteja

  2. avizor said:

    Muchas gracias por su comentario, querida amiga. Y ya que ha sido tan amable, le voy a dar un adelanto. Por las noches, cuando mas oscura se pone la noche, veo senales cada dia mas claras que sugieren que esta vez, para ganar la eleccion, vale mucho mas caminar que cantar.

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