Necromancia

 

RICHARD PRESCHEL
preschel@noos.fr 

 

La célebre declaración que se le atribuye al joven Bolívar durante el terremoto de 1810: “Si la naturaleza (o Dios) se nos opone lucharemos contra ella (El) y haremos que nos obedezca” se ha transformado en un programa de Gobierno que tiene como único objetivo la preservación de la vida del mandatario

 

Sí se pudo violar la Constitución ¿Porqué no podrían violarse las leyes de Dios y de la naturaleza? Para la tradición judeo-cristiana los vivos son los vivos, los muertos son los muertos y entre los unos y los otros no hay ninguna comunicación. Las leyes de la naturaleza son las del conocimiento y sentido comunes.

Algunos regímenes marxistas han  desafiado estas leyes:

La momificación de Lenin fue presentada como una gran proeza científica pero también tenía otro propósito: desafiar a la muerte evitando el proceso de descomposición con la esperanza de preservar algo de la vida (porque los materialistas no creen en el alma). Stalin visitaba el mausoleo y pasaba un cierto tiempo en la intimidad con el Lenin momificado y luego, tras salir, presentaba nuevas directivas para la conducción de la patria del socialismo ¡El cadáver de Lenin servía como oráculo!

Los camaradas coreanos no necesitan momificar a sus dirigentes. Basta con que el Partido Comunista los declare eternos. Así sucedió con Kim Jong Il que tres meses después de su muerte fue declarado secretario general eterno del Partido Comunista, es decir que después de muerto sigue tomando decisiones y su hijo Kim Jong-un no es sino su portavoz, como Kim Jon Il fue portavoz de su fallecido padre Kim Il Sung, declarado póstumamente presidente eterno.

Según  la infalible Wikipedia la Necromancia es: “la adivinación mediante la consulta de los muertos, mediante la invocación de sus espíritus, requiriendo según sea el caso del contacto con sus cadáveres o posesiones”.

También se utiliza como oráculos a los medio muertos, es decir a los comatosos intermitentes: “En Zurich existía un moratorium donde conservaban a los muertos en un estado “medio vivo”, un estado intermedio entre “la vida plena y el sepulcro” en la que el semicadáver puede ser reanimado y se puede comunicar con él en la medida en que su actividad cerebral menguante lo permita”. Ubik de P. K. Dick (1969).

De hecho, Lenin “gobernó” la URSS estando “medio muerto” durante más de 5 años, contándolos desde el 30 de agosto de 1918, el día en que Fanny Kaplan prácticamente lo mató y la fecha oficial de su muerte en enero de 1924. Fanny Kaplan, militante del partido socialista judío Bund, le disparó tres tiros a Lenin, dos tiros dieron en el blanco. Lenin recibió dos balas y estaba “casi muerto”. Por razones de seguridad no lo llevaron a un hospital, el único sitio en que hubiera podido sacarles las balas en buenas condiciones, sino que lo trataron en el Kremlin. En el intento de sacarle una de las balas, Lenin sufrió un derrame cerebral. Desde ese momento las capacidades de Lenin menguaron drásticamente.

La proeza científica de mantener a Lenin  “en vida” durante 5 años, 2 meses y 22 días explica la proeza de la momificación: Los médicos adquirieron mucha experiencia en la manipulación del Lenin comatoso.

Recuerdo que en algún momento Betancourt trató a Jóvito de “cadáver insepulto” (unos días después los vi a ambos muy amigos) y Uslar dijo algo como: “Nadie está políticamente muerto hasta que no esté muerto de verdad” pero sí parece que se puede estar políticamente vivo después de muerto.

No olvidemos que el Cid Campeador gana su última batalla estando muerto. ¿Será algo así lo que nos espera?

 

 

 

 

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