CAPRILES Y CHAVEZ EN LA BUSQUEDA DE VOTOS

Miguel Gonzalez Marregot

Miguel Gonzalez Marregot


Miguel Gonzalez Marregot
miguelgmarregot@gmail.com 

 

La campaña electoral presidencial en Venezuela, sigue al ritmo que viene sosteniendo Henrique Capriles. Hasta el momento Capriles ha visitado más de cien centros poblados de distinta magnitud en todo el país. Por su parte, el Presidente Chávez, ha comenzado a reactivarse y luce ahora un tanto más activo, quizás presionado por el despliegue de rival electoral. Chávez con mítines más puntuales y manteniendo su habitual “discurso agresivo” intenta consolidar y mantener su base electoral.

 

Sobre el desarrollo de la campaña venezolana surgen distintas visiones y evaluaciones.

Una de ellas es la que ofrecen las encuestas. Un grupo de empresas encuestadoras (IVAD, Datanálisis, Giz XXI e Hinterlaces) otorgan una ventaja porcentual al candidato oficialista. Dichas encuestadoras fueron las mismas que otorgaron un triunfo electoral al bloque oficialista en las elecciones parlamentarias y fallaron. Otras encuestadoras (Consultores 21, Varianza), no vacilan en sentenciar un empate técnico y hasta una tendencia favorable hacia Capriles. Queda claro, que los resultados de las encuestas han pasado a formar parte de la propaganda electoral.

 

Otro indicativo para medir el avance de las candidaturas lo constituyen las movilizaciones y concentraciones de masas. Estos eventos masivos son generadores de opinión pública (favorable o no), en el resto del electorado. Hasta este momento, la candidatura de Capriles ha demostrado un mayor dinamismo en la movilización popular. Sin embargo, y parafraseando a un agudo analista político, “habría que preocuparse más por quienes no asisten a las movilizaciones”. En este sentido, a la candidatura oficial se la acusa (no sin razón) de “obligar” a vastos sectores del funcionariado público a asistir a sus movilizaciones.

 

Los empleados públicos vienen siendo sometidos a todo tipo de presiones. En la actualidad, hay cerca de tres millones de funcionarios adscritos a los veintinueve ministerios y a las más de trescientas entidades pertenecientes al sector público nacional. Para el oficialismo resulta vital y estratégico controlar ese inmenso potencial de votantes que representa la nómina pública. Lo que queda claro, es la necesidad de desarrollar -desde la oposición-, estrategias directas basadas en los derechos humanos que terminen el cerco impuesto por el oficialismo en la administración pública.

 

En el mismo contexto de la movilización, el bloque oficial ha comenzado a utilizar su red de organizaciones comunitarias para defender su opción electoral. Si bien el denominado “Gran Polo Patriótico” fracasó como frente electoral, la red de consejos comunales y otros colectivos cooptados por el oficialismo aún pudiera brindar frutos electorales al candidato gubernamental. Al respecto, el bloque democrático debe entender la necesidad de descentralizar y desplegar, aún más, su campaña hacia cada vecindad y caserío del país.

 

De igual manera, debe ocurrir con el sector juvenil. Donde el “Movimiento Voto Joven” tendría que salir de las universidades y acercarse con mayor fuerza hacia la juventud laboral y emprendedora; hacia la juventud rural y campesina y hacia la juventud desempleada. Donde haya un joven, de cualquier condición o sector social tendría que llegar el mensaje de cambio del candidato Capriles. Y ojo, tanto en el ámbito comunitario con el sectorial, la red de organizaciones no gubernamentales tiene mucho que aportar.

 

El tiempo de la campaña aprieta. Es muy justo. Resta, un poco más de 2 meses para que se tome por vía electoral en Venezuela una decisión entre un modelo estatista, controlador y totalitario y un camino distinto y problematizado; pero orientado hacia la libertad, la inclusión y el progreso.

 

 
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