El ABC de Isolda Salvatierra – Presidenta del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres

En el 2006 nace el Camino de Santiago en Venezuela”

Es verdad que hay muchas mujeres en puestos importantes. La violencia social jamás tendrá correctivo sino se incide en la familia. No tenemos poder económico, pero si la voluntad de 45 Ongs de mujeres unidas en este Observatorio, señala la economista y luchadora por los derechos femeninos.

 

Macky Arenas

 

Isolda Heredia de Salvatierra  se  enorgullece de haber sido estudiante universitaria en tiempos de la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez. Estuvo entre  las tres valientes mujeres que se atrevieron a tomar la UCAB el 21 de noviembre de 1957. Las otras fueron Teresa Albánez y Helena González, quienes  sentían la necesidad de rescatar la democracia y la libertad para Venezuela, en un momento de encuentro muy plural de todas las ideologías. Ello motivó un compromiso que aún no abandonan. Estas son sus reflexiones para ABC de la Semana

 

 ¿Toda aquella lucha juvenil derivó en un compromiso político serio?

 

 Fui de las dirigentes iniciales de la juventud copeyana y de las primeras mujeres electas en la directiva partidista, tanto regional de Caracas como a nivel nacional, en el año 1959. En esa etapa conocí al que hoy es mi esposo: Rafael Salvatierra. Renuncié a mi carrera política por amor a él, a mis hijos, a mi hogar. No renuncié, por supuesto, a  mis ideas ni a mis luchas. Son etapas que las mujeres vamos cumpliendo, ese fue el momento de un proyecto de familia que ha sido exitoso. Tuvimos 5 hijos que hoy son profesionales y nos han dado una docena de nietos. Soy economista y he impartido clases de Teoría Económica en la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB. Eso me permitió formar sociólogos y relacionistas industriales con buena base económica. Me satisface que muchos de ellos hoy se encuentren en posiciones relevantes sirviendo a la empresa, a la educación y a la investigación.

 

  Esa etapa de formadora fue muy intensa, requiere de una vocación muy definida…

 

 Por eso no se deja. Lo que cesó fue mi actividad en la educación formal, pero me he dedicado a preparar en derechos humanos, especialmente a mujeres. Yo había terminado mi proceso de formación en la materia, pues hice el  doctorado en Ciencias Políticas y Jurídicas en la UCV y un master en la Universidad de Santiago de Compostela en Asesoramiento y Orientación Familiar.

                                                                                          

  ¿De Santiago de Compostela llegó la iniciativa del Camino de Santiago en Caracas?

 

  Estudiando allá hice el vínculo pues quien dirigía el master era el Presidente de la Archicofradía de Santiago Apóstol. Nos conquistó y nos dio una misión. Nuestra ciudad se llama Santiago de León de Caracas y debíamos rescatar la devoción por Santiago Apóstol. El Camino nace en el 2006 animado por nosotros. Un recorrido que tiene el aval de Compostela y que venimos realizando ininterrumpidamente. Es una manera diferente de encontrarnos para orar juntos por la paz, por la paz de Venezuela.

 

 El Camino de Santiago en Caracas cumplió este mes de julio su 7ª  Peregrinación, ¿cuál es el balance?

 

  Hemos caminado juntos sin tener diferencias, tratando de encontrarnos  a nosotros mismos y, entre todos, recrear el clima de paz que anhelamos.

 

 Pero Isolda Salvatierra es un emblema en Venezuela en el trabajo por los derechos de la mujer. ¿Cuándo se planteó ese reto?

 

 Algo que me comprometió de por vida es que en los años 80 se inicia la lucha por la defensa de los derechos de las mujeres y nace el Ministerio para la Participación de la Mujer en el Desarrollo, con Mercedes Pulido a la cabeza. Ella llama a sus amigas entre las cuales estaba yo, que era asesora económica en el Ministerio de Hacienda para que trabajara a su lado. Fueron los esfuerzos en pro de la igualdad hombre-mujer en el matrimonio, lo que me “enganchó” para siempre. El asunto era lograr la no discriminación de las mujeres en Venezuela.

 

Isolda Salvatierra: “nos hemos acostumbrado a ver como natural los hechos de violencia”

Sensibilizar el ambiente político

 

  ¿Desde cuáles responsabilidades llevó adelante esa lucha?

 

 Llegué a la Presidencia de la Comisión Interamericana de Mujeres (1982-84). En esa época logramos la reforma parcial del Código Civil, que se aprobó en julio 1982, hace ya 30 años. En 1983 Venezuela ratificó la convención para la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer, lo cual nos obligó a hacer cierto ese derecho a la igualdad, legislar internamente en esa materia y lograr mayor espacio de representación para las mujeres, quienes estábamos completamente ausentes de todos los niveles de participación política en Venezuela. Entre el 84 y el 89, a través de  varias comisiones asesoras, que se crearon cuando el ministerio estaba presidido por Virginia Olivo de Celli, muchas pudimos participar en el asesoramiento político, al negociar con los partidos espacio para las mujeres…

 

 Hacían “lobby”…

 

 Hoy sabemos que se llama lobby, pero era lo que hacíamos. Negociando con el organismo electoral y con el Congreso de la República, abríamos espacios para una presencia significativa de mujeres  en los cuerpos legislativos. Efectivamente se logró sensibilizar al ambiente político. Para el año 1989 fui concejal de Petare –lo que era el distrito Sucre en ese momento- y conseguimos duplicar la cantidad de mujeres al Congreso de la República para ese año.

 

 Un debate que no pierde vigencia es si el tema de la participación femenina es cuantitativo o cualitativo. ¿Las mujeres deben tener un espacio porque se lo cedan los hombres o porque lo alcancen haciendo méritos?

 

 Es un debate muy complejo. Los hombres han tenido el poder por 2 mil años. Ya es hora de que las mujeres lo compartamos. La pregunta es si los hombres en el poder han mostrado calificación para ejercerlo o sólo han sido elegidos. ¿Han cedido o no espacios de poder? Más bien se atan a los cargos y no permiten el paso a quienes no han tenido esa oportunidad. Las mujeres somos perfectamente capaces, por eso insisto tanto en la formación ciudadana y política, tanto para hombres como para mujeres. Cuando las cúpulas del poder están en manos sólo de hombres, negocian entre ellos sus cuotas y las mujeres quedamos afuera. Se imponen estrategias que prueben que somos tan capaces como ellos para ejercer el poder.

 

Este gobierno se precia de haber colocado a un número significativo de mujeres en posiciones destacadas, como jefes de varios poderes y oficinas públicas. Sin embargo, jamás se ha notado menor capacidad y mayor ausencia de escrúpulos en el manejo de la función pública…

 

 Es verdad que hay muchas mujeres en puestos importantes. Pero las mujeres no hemos aspirado a que nos pongan en esos puestos para obedecer a quienes mandan, sino para defender las instituciones y los derechos que tienen expresa obligación de defender, se trate del Ministerio Público, del TSJ, de la representación popular en la Asamblea Nacional,  en el organismo electoral, Asambleas Legislativas o Concejos Municipales. Las mujeres exigimos que cuando una de nosotras ocupe un puesto de poder, lo primero es procurar el fin de las desigualdades, las garantías para oportunidades y respeto a los derechos humanos.

 

 

Según Salvatierra la pobreza tiene cara de mujer

¿Cuántas de las mujeres hoy poderosas en este país recuerdan el calvario de las grandes mayorías marginadas?

 

  El hecho de ejercer un cargo no significa que se asuma el compromiso de cambiar las realidades de tantas mujeres que se encuentran en situación de desigualdad. La pobreza tiene cara de mujer y ellas cuentan poco para muchas de quienes se encuentran en las cúpulas del poder. Si analizamos el empleo, nos percatamos de que  la mayoría de las mujeres, por no tener el nivel de capacitación o formación suficiente, sólo pueden acceder a la prestación de servicios, especialmente el doméstico, o a empleos de muy baja remuneración. Muy difícil resulta salir del círculo vicioso de la pobreza, tomando en cuenta el drama en Venezuela que significa el embarazo precoz, pues las mujeres deben hacerse cargo de los hijos, lo cual les pone muy cuesta arriba prepararse y surgir. Romper ese paradigma es muy complejo. Por eso las ONGs trabajan para dotar a las mujeres de capacitación básica a fin de que puedan ofrecer servicios que les generen mejores ingresos.

 

 

  ¿No es muy difícil la paz en un contexto donde prevalece la injusticia y el irrespeto sostenido a  los derechos humanos?

 

 Por eso luchamos tanto, cuando se nos presentó la oportunidad de hacerlo, por los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y la no discriminación hacia la mujer. Logramos leyes como la que protegía de la violencia a la familia; la electoral, que incorporó la cuota de participación para las mujeres (al menos el 30%), la cual luego desapareció con la aplicación del artículo 144 por parte del Consejo Nacional Electoral. De un plumazo y por medida administrativa –para lo cual no tenía competencia- eliminó esa cuota del 30% para la participación de la mujer. Eso lo demandamos las mujeres organizadas en el año 2.000, lo llevamos al TSJ, solicitamos de la Sala Constitucional un pronunciamiento y, por un error formal, no nos admitieron la causa sino dos años más tarde…

 

 Oportunidad para aprender sobre los tortuosos caminos de la Justicia en este país…

 

  Allí aprendí todo sobre el TSJ y como, cuando no se quiere hacer justicia, se engavetan los expedientes para no tomar decisiones sobre ellos. A los dos años nos dijeron que no habíamos anexado una copia certificada de la decisión del tribunal electoral que había dicho que era inconstitucional la cuota del 30%. Le reclamamos a Iván Rincón -en ese momento presidente del TSJ- la razón por la cual necesitaron dos años para salir con aquello y sostuvimos  los argumentos que respaldaban el reclamo de nuestros derechos constitucionales. Los grupos vulnerables están respaldados por la Carta Magna cuando se consagra su derecho a reducir la brecha de la desigualdad. Uno de esos grupos son las mujeres; y su derecho, la cuota de participación política que cerraba la brecha y les abría caminos en las listas electorales de los partidos políticos. Antes eran un relleno, iban de suplentes para que no se dijera que no aparecían porque las discriminaban.

 

 

Justicia e injusticia

 

  Pareciera que todos esos logros han transitado los caminos verdes de la injusticia y, o están cancelados, o se han convertido en letra muerta…

 

  Justamente por eso creamos el Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres. A pesar de todos los avances, no teníamos fuerza para incidir frente al Estado, al que debemos exigir garantice los derechos consagrados, tanto en las convenciones internacionales y tratados, como en la Constitución de la República y muchas de las leyes ya aprobadas.

 

¿Cuál es el objetivo del Observatorio?

 

 La idea es hacer seguimiento y denunciar las violaciones a esos derechos. No tenemos poder económico pero sí la fuerza y voluntad de 45 organizaciones de mujeres que hoy día estamos unidas en ese Observatorio. Hemos presentado ante organismos internacionales varios informes-sombra ante sus comités de expertos. El gobierno no entrega cuentas, así que nosotros  hacemos la relación de lo que ocurre y la elevamos a instancias internacionales. En años pasados hemos hecho lo que se llama informes alternativos sobre distintos temas de nuestra realidad. La mitad de nuestra población son mujeres. Sufren violencia doméstica y son víctimas de homicidios que se disfrazan de “crímenes pasionales”. Les cuesta hasta poner la denuncia por la carencia de estructuras que las hagan viables y las protejan.

 

 La impunidad debe ser pavorosa…

 

 Aquí nos hemos acostumbrado a ver como algo natural los hechos de violencia, sobre todo psicológica, lo cual hace que no contemos, ni con estadísticas – no las tenemos en el 2012 y la ley fue aprobada en el 2007-, ni con las instancias en el Ministerio Público o el TSJ. El número de casos resueltos es bajísimo. Hay una impunidad muy alta, sólo 4 de cada 100 casos que llegan se resuelven. Lo menos que debemos es ser capaces de llevar un seguimiento cuando se ejerce un cargo público. Falta voluntad política. Falta política de Estado. Existe una ministra y no ha creado las instancias ni los mecanismos necesarios para acabar con la impunidad y garantizar los derechos. Desde aquí, del lado de la sociedad civil, denunciamos cuando esto no se hace.

 

 Revertir eso sería tarea para otro gobierno. ¿Qué han propuesto a los candidatos?

 

 La violencia social jamás tendrá correctivos si no se incide en la familia, en la mujer, en los niños y jóvenes. No basta con que haya buenas policías, hay que prevenir la violencia desde el hogar. Hay que elaborar un plan nacional de equidad de género donde la prevención tenga un papel fundamental. Asignar los recursos y entrenar debidamente a los funcionarios receptores de denuncias para que presten un adecuado apoyo y garanticen el derecho a la vida de las víctimas de violencia. Y debe incorporarse la rendición de cuentas, pues hoy el derecho a la información está negado, tanto para las Ongs que trabajamos sobre esto, como está negado para toda la sociedad civil.

 

Artículos relacionados

Top