Los altibajos de un superhéroe

La épica trilogía de Batman concluye al englobar los principales conflictos que atormentaron al caballero oscuro a lo largo de la saga.

 

Héctor Mallet

Christopher Nolan, Jonathan Nolan, David S. Goyer y Christian Bale dieron en el clavo al mostrar lo mejor de Batman. Un héroe lleno de dudas, vulnerable, que se vuelve el terror de los criminales pero que también lidia con sus propios demonios. En The Dark Knight Rises cierran la saga con bombo y platillo para recordarnos por qué Batman es un gran personaje.

 

El fuego asciende

The Dark Knight Rises es Batman Inicia con esteroides, ya que el conflicto es básicamente el mismo pero más espectacular. Sólo que en esta ocasión, Batman sufre como nunca antes. Si el caos que se vio en Batman Inicia y The Dark Knight fue grande, en The Dark Knight Rises llega al máximo. La atmósfera es más oscura y violenta que nunca y hasta llega a lo traumante.

Una vez más Christian Bale encarna a un Batman multidimensional y complejo donde pasa por extremos tanto físicos como espirituales y vivencias tanto de decadencia como de esplendor, aunque aquí es mucho más determinado y menos dudoso sobre su papel como héroe que antes.

Ciudad Gótica  vuelve a ser un certero reflejo de cómo funciona la humanidad en términos sociales y bajo qué circunstancias puede sacar lo mejor y lo peor de sí.

Una historia es tan buena como su villano, y Bane es prueba de ello. El intimidante terrorista está excelentemente adaptado de su versión en los cómics. No mide su brutalidad y es un temible torturador en todos los sentidos que pretende demostrar por qué es alguien con quien uno no debe meterse. Aquí tiene el plus de una ideología revolucionaria contra la realidad social, la cual usa para manipular inteligentemente a la gente, la política y la economía como se le da la gana. Lo brillante es que sus argumentos pueden ser hasta más válidos que los de Batman, tal como sucediera como con Ra’s Al Ghul en Batman Inicia o con Joker en The Dark Knight.

Anne Hathaway también brinda un buen trabajo como Selina Kyle (mejor conocida como Catwoman, aunque nunca le dicen así). Logró captar la ambigüedad moral de la ladrona, de la cual nunca se sabe qué esperar. Selina Kyle también tiene la función de comic relief, donde da momentos muy simpáticos que por suerte no sacan del contexto oscuro y aterrador del filme.

Aunque The Dark Knight Rises es emocionante todo el tiempo, hay unos cuantos momentos en particular que serán la gloria de los fans de Batman. Uno de ellos por estar hecho exactamente igual que en los cómics.

El reparto secundario brilla porque cumple muy bien su función de guiar emocionalmente a Batman en su camino, motivarlo y recordarle por qué el mundo lo necesita. 

Hans Zimmer vuelve a hacer un extraordinario soundtrack que sabe distribuirse en su justa medida. A veces es fríamente sutil al tiempo que es perturbador para luego convertirse en inspirador y heróico.

 

Un castigo más severo

Desafortunadamente, Christopher Nolan repite varios errores que cometió en las dos entregas anteriores de Batman. Así como el primer acto de The Dark Knight era como un episodio de Law and Order, el primer acto de The Dark Knight Rises es como jugar Monopoly pero con un bonche de exposición que hace que la trama sea difícil de seguir. Esto se repite casi al final, aunque los diálogos de economía cambian a estrategias policiacas que sobran.

Mostrar situaciones románticas no es el fuerte de Nolan. La relación que tiene Bruce Wayne con la empresaria ecologista Miranda Tate, interpretada por una desaprovechada Marion Cotillard, parece sacada de un sombrero y no va para ningún lado. La que hay con Selina Kyle está un poco mejor desarrollada aunque tampoco termina de cuajar. Eso sí, Nolan supo mostrar esa química tan sui generis entre Batman y Catwoman en los cómics, ya que trabajan bien juntos pero sus motivaciones siempre los ponen en choque.

Varios puntos en la trama no tienen sentido y hasta parece que Nolan está consciente de ello. La resolución innecesaria, pretenciosa y absurda de The Dark Knight es retomada precisamente para enfantizar su estupidez. El estado en que Bruce Wayne está al principio, donde recuerda a Howard Hughes, tampoco está bien justificado y no tiene punto, especialmente porque no dura mucho.

El final puede dejar emociones encontradas. Es un emotivo homenaje a Batman, pero que no se dejó llevar del todo por lo que estaba construyendo.

 

Veredicto

Christopher Nolan vuelve a hacer una gran película de Batman con casi todo lo que debió tener. Algunos elementos no los llevó a sus últimas consecuencias y hasta carecen de lógica, pero no por ello The Dark Knight Rises deja de ser una magnánima experiencia llena de adrenalina y filosofía del dolor y el comportamiento social. Pero especialmente nos enseña que todos podemos ser Batman.

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