Los ricos y los pobres

Alex Capriles M.

AXEL CAPRILES M.
acaprile@ucab.edu.ve

 

Hay que acabar con el doble discurso moral

 

No hay discurso político más engañoso que el de los ricos y los pobres. Uno de los argumentos más sonados en la controversia sobre la mendicidad de 1545 defendía la existencia de los pobres porque ellos eran indispensables para el ejercicio de la caridad, la mayor de las virtudes cristianas. Sin pobres, las almas caritativas no alcanzarían la salvación. Esa curiosa argumentación teológica, tan anacrónica como perversa, no merecería ser nuevamente analizada sino es porque permanece asombrosamente vigente en la doctrina del socialismo bolivariano y ha resurgido como leit motiv de la campaña electoral. Todas las teorías de la pauperización utilizan estribillos engañosos, como el que asocia la avaricia y la codicia al capitalismo, olvidando que Midas o Craso existieron al menos mil quinientos años antes del surgimiento del nuevo sistema de producción. Desconocen, también, que fue a partir del siglo XVIII, en Occidente, donde por primera vez en la historia de la humanidad empezó a darse algo que hasta ese momento era totalmente desconocido: el crecimiento económico por el cual millones de personas salieron de la sempiterna pobreza.

Hay que acabar con el doble discurso moral de la pobreza y aclararle al pueblo con poco conocimiento de historia económica que la corrupción, el fraude, la injusticia y la pauperización son vicios penetrantes en los sistemas de producción controlados por el Estado mucho más que en los regidos por mecanismos de mercado. El altruismo y la caridad atribuidos falsamente al socialismo implican un sacrificio intergeneracional. Son un suministro utilitarista de beneficios presentes a través de subsidios, dilapidación de recursos y endeudamiento público que deberán ser pagados por las subsiguientes generaciones, por ciudadanos que no recibieron el beneficio de la caridad. La impostergable implementación de regulaciones para el logro de mayor equidad no debe ser confundida con un discurso de ricos y pobres que sólo desemboca en mayor creación de pobreza.

 

 
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