Otra vez la CIDH

Juan M. Raffali

Juan M. Raffalli


JUAN M. RAFFALLI A.
jraffalli@rdhoo.com 

 

¿Cómo explica un Presidente el retiro de una Comisión cuyo propósito es defender los Derechos Humanos?

 

En el fragor de una exigente campaña electoral, apremiado por el Correcaminos y muy posiblemente con el fin de distraer la atención de los verdaderos problemas de los que, incluso él mismo se queja, el Presidente ha vuelto con el mismo tema de salirnos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La excusa esta vez ha sido una decisión condenatoria en el caso de un ciudadano acusado de atentar contra la embajada de Colombia y el consulado de España en 2003. Lo que provoca es no hacerle swing a este lanzamiento, pero la verdad es que por principios no podemos dejar dejarlo pasar. La pregunta obligada que nos salta de bulto es cómo explica un Presidente democrático, el retiro de una Comisión cuyo propósito es defender los derechos humanos. Sea cual sea su origen y administración, el fin que persigue la CIDH es loable y aplaudido por todos los Estados que conforman la OEA. Los gobernantes que rehúyen a estas instancias son los que por sus procederes temen rendir cuentas ante ellas.

La CIDH fue creada por la Convención Interamericana de Derechos Humanos y forma parte de todo un sistema normativo y de autoridades internacionales que no pude ser desconocido, pues además ello atentaría contra el deber de integración latinoamericana que ordena la Constitución. Incluso si la estrategia fuera, como dicen algunos, salirse de ese brete antes del 7 de octubre, el intento es inútil pues la efectividad de la denuncia comienza un año después de su notificación formal. Además, muchos otros tratados y acuerdos internacionales, amarran a Venezuela en materia de respeto a los derechos humanos y a los derechos políticos de sus ciudadanos. Finalmente, creemos que es ofensivo para todos los países miembros de la OEA, señalar que un Estado parte como Estados Unidos, manipula o controla las decisiones y actuaciones de la CIDH. Lo peor es que retirarse de la Comisión perjudicaría a todos los venezolanos, pues les eliminaría el derecho consagrado expresamente en la Constitución a acudir a una instancia internacional para solicitar la protección de sus derechos humanos. Y a todas estas ¿qué dirán Cristina y Dilma, afectará esta decisión el ingreso al Mercosur? Creo que deberían pensar bien antes de concretar este anuncio, si es que realmente no es una lata de humo.

 

 

 

 
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