POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS

Alfredo Fermín


ALFREDO FERMÍN
afermin@el-carabobeno.com 

 

Estamos a punto de creer que muchos de los disparates que se han cometido en contra de Valencia no han sido por voluntad del alcalde Edgardo Parra sino por el desconocimiento que tienen algunos de sus asesores sobre la historia, costumbres, tradiciones y personalidades de la ciudad. Pero también de los dirigentes de las instituciones que no han hecho valer el derecho que tienen de ser escuchados antes de que se tomen decisiones inaceptables.

 

Creemos, por ejemplo, que si las principales instituciones del estado se hubiesen dirigido con argumentos sólidos a la cámara municipal, jamás se habría cambiado el histórico escudo  de Valencia para imponer una alegoría con matas de maíz y plátanos, y dibujos además mal hechos.

 

Por mucho que ese escudo le haya disgustado al presidente Chávez cuando vino a juramentar al alcalde Parra, no se podían desconocer  300 años de historia y una tradición que estaba grabada en el inconsciente colectivo. Tampoco es aceptable que obras del patrimonio público, como la Estatua de la Libertad y  la escultura de Páez con el grito de “Vuelvan  Caras” realizada por Andrés Pérez Mujica, estén escondidas en el Parque Recreacional Sur desde los tiempos del alcalde Paco Cabrera. Las obras fueron destrozadas por furibundos chavistas, que ahora son “escuálidos”. Fueron restauradas por especialistas a cargo del municipio y no hay razones para que se estén destruyendo inexorablemente en la oscuridad de un depósito.

 

En estos días destrozaron a mandarriazos, sin ninguna razón, lo que quedaba de las esculturas del Parque  los Enanitos. Escuchamos por la radio a un “revolucionario” diciendo que eso se justifica porque en su lugar estará la imagen del compatriota Alejandro de Humboldt. Evidentemente que el defensor de la gestión municipal desconoce que ese sabio, nacido en Alemania, vino a Venezuela a comienzos del siglo XIX y después regresó a su país, donde siguió al servicio del rey germano.

 

TREMENDO DISPARATE

 

Pero el disparate más grande que hemos visto en estos días es el que tiene una valla colocada por el Instituto Municipal del Ambiente, IMA, en el museo de esculturas al aire libre, en la avenida Monseñor Adam. Allí dice que ese lugar se llama “Alexis Pérez Mujica”. Así como lo están leyendo. Vayan a verlo antes de que lo quiten.

Hay que recordar a esa dependencia municipal que ese parque lleva el nombre de  Andrés  Pérez Mujica desde 1982 por decisión expresa del mismo Concejo Municipal de Valencia, para rendir homenaje a uno de los más grandes escultores venezolanos nacido en esta ciudad. Suponemos que la confusión viene con  el nombre de otro escultor, Alexis Mujica, cuyo nombre se le ha dado al centro cultural que funciona en el antiguo Centro de Amigos, frente a la Plaza Bolívar.

 

Andrés Pérez Mujica nació  en 1879 y murió en esta ciudad en 1920. Fue alumno de Arturo Michelena y de escultores que tenían sus talleres en Caracas. Su monumento a José Antonio Páez, para la Plaza de la República en El Paraíso, Caracas, le valió una beca del Gobierno nacional para residenciarse en París en 1904. Allá realizó  su bella escultura La Bacante, de la cual se encuentran copias en el parque de El Viñedo, la plaza de El Trigal y en la Casa de los  Celis. Obras suyas, de gran belleza, como Lucrecia y Fauno y Bacante adornan la Galería de Arte Nacional. La situación creada por la  Primera Guerra Mundial lo obligó a regresar, en 1915, a Valencia, donde se dedicó a la creación de una hermosa  colección de pinturas de las cuales una buena parte la donó su viuda Tatiana Pérez Mujica  a la Casa de los Celis.

 

 Alexis Mujica, nacido en Tucacas en 1952, realizó su obra en esta ciudad, en cuya Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena realizó sus estudios. Fue un gran creador, especialmente en la última etapa  relacionada con la denuncia de la violencia contenida en el hecho delictivo que acompaña al niño de la calle, el “huelepega” violento o el niño armado. Se nos fue  tempranamente y la ciudad, que tanto quiso, le debe una exposición retrospectiva de su contundente obra.

 

EL ATENEO DE VALENCIA NO SE SALVÓ  y también le cambiaron el nombre por Museo Comunitario de Arte Valencia. Nadie ha dicho ni pío. Si en este país existiera justicia esto no habría podido suceder porque esa casa cultural es una asociación civil de derecho privado, de carácter cultural, no partidista, ni religioso, sin fines de lucro, con personalidad jurídica y patrimonio propio.

 

Además, está claramente establecido que el Ateneo de Valencia no podrá disolverse mientras existan tres miembros dispuestos a continuar el propósito que se determina en el estatuto de la institución. De no existir estos miembros la institución quedará bajo la competencia del Juzgado del Municipio Valencia, que designará tres liquidadores.

 

Esto no se ha hecho. Es evidente que nos ha faltado guáramo para defender lo que nos pertenece. Cayendo en el lugar común, diremos como en la guaracha de la Billo´s: “por eso estamos como estamos”.

 

Versión editada

 
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