Capriles federaliza su campaña

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com    

 

No hay duda. La candidatura de HCR ha levantado vuelo. Su estrategia de ir de la periferia hacia el centro e “invadir” física y discursivamente el territorio “chavista”  está rindiendo frutos electorales y políticos.  Los íconos y  símbolos que la expresan se posicionan con éxito en el mercado electoral del país. El rostro y figura del “flaco” comienzan a gozar de amplio reconocimiento y aceptación nacional. En este ámbito, el del marketing político, su candidatura muestra una trayectoria ascendente que está siendo reflejada en diversos sondeos de opinión pública.

hay un caminoProgresivamente ha asociando su aspiración presidencial con símbolos de la cultura popular venezolana. Esta relación le ha permitido construir un nexo emocional y fomentar un sentimiento de pertenencia alrededor de su figura. Sus visitas a los santuarios de la Virgen del Valle y el Nazareno de Achaguas, por ejemplo, expresan esta disposición de asumir los valores de nuestra religiosidad popular y anclar su campaña en un terreno poco explorado por la oposición en campañas anteriores.

En su recorridos casa por casa la diversidad cultural y política del país ha obtenido un reconocimiento tácito. En este ámbito HCR ha podido articular armoniosamente la dialéctica de lo uno y lo diverso: por un lado, el concepto unitario de su iconografía; por el otro, el reconocimiento de la diversidad simbólica que expresa lo nacional. En otras palabras, gradualmente ha federalizado su mercadeo electoral y esta circunstancia comienza a ser registrado positivamente por sondeos y estudios de opinión pública.

Sin embargo, este culto a la diversidad no siempre cuenta con aceptación por el comando nacional. Existe una resistencia a experimentar formas distintas a las tradicionales de relacionarse con el electorado.  Parafraseando a Carlos Blanco, pudiéramos decir que hay un nivel de intolerancia en “núcleos de la oposición que no quieren el debate, ni ideas diferentes a las del grupo inexpugnable que diseña junto al candidato, su política”.

Es tiempo de abrirse a la discusión. El pensamiento único y la unanimidad acrítica no son buenas consejeras. Es vital mostrar desde el inicio el carácter alternativo de este proyecto político. El esfuerzo inicial realizado por la MUD debería ser recompensado con más democracia y tolerancia en los comandos de campaña nacionales y regionales.

Capriles lo está haciendo bien. Con su esfuerzo  ha agitado un país olvidado por el chavismo y ha restablecido la conexión con los sectores populares. En cierto sentido, la oposición se ha “federalizado” en esta diversidad que desempolva en sus recorridos.

Disentir y debatir es consustancial con su proyecto político y por esa razón  su candidatura se encuentra a  la ofensiva mostrando una firme  voluntad de triunfo.

 

 

 

 
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