El arte de la política

 

Manuel Barreto
hernaizbarretom2@yahoo.com 

 

“La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir.” Jacques Benigne Bossuet

 

Se acerca el momento en el cual los factores democráticos debemos dejar a un lado tanta fijación con las encuestas y apuntar todas esas motivaciones positivas arraigadas en el común de nuestra gente, como el compromiso, el desprendimiento, la entusiasta participación y la esperanza; y concatenar idóneamente la indignación acumulada con la participación en el recorrido del camino que se nos presenta hacia el porvenir que nos merecemos…  Por esto pasaron los chilenos, y la mitad de Europa. A Pinochet se le veía invencible, así como era impensable imaginar la caída del Telón de Acero.

Tengamos presente que la mayoría de los regímenes comunistas (exceptuando a Rumania), cayeron sin violencia ni derramamiento de sangre, y el fin del apartheid surafricano debe mucho a la benevolencia y a la magnanimidad de ese gran hombre: Nelson Mandela. 

Ya buena parte de nuestra ciudadanía comprometida y organizada ha presentado sus planes y programas -el qué y el cómo- estableciendo las alternativas y soluciones a los problemas más apremiantes de su comunidad y se aprestan a colaborar con otras comunidades que quieren abordar el autobús del progreso participando con mucho entusiasmo y noción de futuro. Sin embargo, esta semana que ahora culmina, se ha sentido tirantez en el estamento político de Carabobo, por lo que nos vemos en la necesidad de hacer un llamado a la calma, pues las campañas negativas no ayudan en nada; lejos de estimular la participación, incentivan al rechazo, y luego a la abstención.  De alguna manera y a pesar de las tensiones subyacentes en nuestro terruño por la próxima nominación de los candidatos a diputados, se confía en que ninguna de las parcialidades repita cualquier desatino político que conlleve a la desgracia de un sempiterno retorno de la adversidad hecha gobierno.  Ya con el alcalde Parra la lección ha sido catastrófica… ¿O es que alguien duda o no se ha percatado del proceso de destrucción de nuestra ciudad?

De nada sirve que en la superficie todo parezca unificarse, si las raíces dejan ver dispersiones ambiguas y entramados discordantes. Se hace menester repetirlo una y otra vez… y tantas como sea necesario: Prudencia, señores, prudencia y más prudencia.  Es tiempo de saber discernir entre ese espacio para la energía y ese momento para la reflexiva calma, que permita reconocer hasta donde tensar las cuerdas de la negociación, con el debido respeto y ponderación. No es el tiempo de “la cuadratura de los espacios no conquistados”, de “ubicación y posicionamiento”. Éste es el momento de revisar los objetivos estratégicos, sin limitarnos a imponer candidatos; cordura amigos, pues en los políticos, como en los cirujanos, los errores son mortales; así que a dejar las zancadillas, trampas, presiones y maniobras aisladas, para los verdaderos adversarios.  No olviden que, al ser figuras públicas, inevitablemente están en la mira por sus acciones y omisiones.

La ciudadanía está atenta y espera esa responsable actitud cívica, ese temple y coraje, que ya en otras ocasiones han demostrado al anteponer valores y principios a caprichosas aspiraciones personales. Nos permitimos recordar que el arte de la política consiste en madurar las condiciones, en realizar lo que ya es posible y en distinguir bien lo uno de lo otro. 

 

 

 
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