La gorra tricolor

Gerardo Fernández

Gerardo Fernández
gfernandez@cjlegal.net

 

El CNE obvia descaradamente las dramáticas violaciones que se cometen por minuto

 

Estamos claros que el CNE no es imparcial. Aunque era evidente que iba a suceder, no deja de ser escandaloso e indignante.

El desequilibro es evidente cuando resulta bochornoso ver cómo el canal del Estado se convirtió en el canal del candidato-Presidente, al servicio de una campaña electoral las 24 horas del día. En la pantalla de VTV el candidato de la oposición y sus voceros sólo aparecen para ser denigrados, insultados y desprestigiados de una manera ofensiva y feroz. Se perdieron las más elementales reglas de la democracia, el respeto y la tolerancia. Además, el candidato-Presidente abusa de las cadenas, justificándolas en lo injustificable. Por si fuera poco, obliga a los canales privados, con fundamento en la Ley Resorte, a transmitir propaganda electoral a favor del régimen y la campaña de manera gratuita.

El desequilibrio es evidente, cuando violando la Constitución y la Ley Anticorrupción, se usan fondos públicos y bienes del Estado para la campaña del candidato-Presidente. Vehículos, medios de comunicación, equipos, infraestructura y logística gubernamental, sin contar los recursos que deben salir de los diferentes presupuestos administrativos, a todo nivel, para la compra de material y logística de campaña.

El desequilibrio es evidente cuando se obliga a los funcionarios públicos hacer campaña y participar en actos proselitistas, no sólo violando la Constitución, sino la dignidad de las personas. Grave es que el CNE pretenda coartar la libertad de expresión de las ONGs, que ahora no podrán opinar y se saca del aire los videos de Ciudadanía Activa. Se controla al máximo al candidato de la oposición, impidiéndole hasta que use su gorra tricolor, mientras del lado del régimen el CNE obvia descaradamente las dramáticas violaciones que se cometen por minuto.

La actuación del régimen y del CNE incluido, reflejan miedo. La paradoja es que la evidencia del desequilibrio abusador será la clave del triunfo de Henrique Capriles. La avalancha de votos a su favor, el antídoto contra el fraude.

 

 

 

 
Gerardo FernándezGerardo Fernández
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