LA BATALLA FINAL

JESÚS HERAS –

 

¿Qué pasa con la campaña de Hugo Chávez? ¿Por qué faltando menos de dos meses para el 7-10 su estrategia luce contradictoria, errática e incoherente? A diferencia de los procesos electorales anteriores esta vez Chávez luce desconcertado. No logra unificar su mensaje ni exhibir una línea discursiva consistente en los actos públicos.

 

Su campaña, como se sabe, recibe dos asesorías contrapuestas. Los asesores brasileños enviados por Lula Da Silva, que por cierto despachan desde una hermosa residencia en el Country Club, le recomendaron apelar a la paz y la conciliación como una manera de contrarrestar el tono conciliatorio de los discursos de Capriles Radonski y buscar además el apoyo de la clase media y el segmento de indecisos. De allí, el “Chávez, corazón de Venezuela” y los afiches que apelan al afecto y el cariño.

 

Los asesores cubanos en cambio insisten en que a estas alturas sería imposible construir la imagen de un Chávez pacifista y conciliador; y que por el contrario, hay que mantener e incluso endurecer la línea discursiva que ha mantenido a lo largo de 14 años, y que según ellos, le habría facilitado su permanencia en el poder.

 

Pero el asunto no es de asesores; es de Chávez, únicamente de Chávez, quien limitado por una salud severamente resentida, temeroso de una nueva recaída, y sometido a una extrema prueba de resistencia para ganar votos, da cada vez mayores señales de nerviosismo, de irritabilidad y de pérdida del control. ¿Cómo puede explicarse lo ocurrido en Valencia cuando sin consideración alguna retiró a Lacava como aspirante a la gobernación anunciando que su candidato era un personaje que ha sufrido humillantes derrotas en su propio partido? ¿Cómo tranquilizar ahora a los cientos de militantes frustrados que fueron regañados públicamente por protestar en su propia cara? ¿Cómo explicarse que su partido, el PSUV, que siempre lo ha obedecido a ciegas, le haya pedido, según recoge la prensa, que no anuncie sus candidatos en los actos públicos que realiza?

 

Y en cuanto al adversario ¿Cómo se explica, si desea captar los votos de esa gruesa mayoría independiente e indecisa, un discurso en el que privilegia de manera tan cruda, la descalificación, los insultos y las groserías, generando un contraste que lo desfavorece, frente a quien tiene un comportamiento que le facilita un diálogo cada vez con mayor número de venezolanos?

 

La única explicación que encuentro es que más allá de los asesores, Chávez intuye cercano el día de la derrota lo que para su megalomanía significa perder la “batalla final”. 

 
Jesús HerasNo photo
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