TARJETA UNITARIA

 

Luis Daniel Álvarez V.
luisdalvarezva@hotmail.com 

 

Uno de los elementos más valorados por buena parte de la opinión pública es la idea de unidad que se ha gestado en Venezuela desde hace algún tiempo. Comparar lo que ha venido haciendo la Mesa de la Unidad Democrática con lo que hizo la Concertación en Chile para derrotar electoralmente a la dictadura de Pinochet se ha vuelto cotidiano, aunado a que la propuesta unitaria venezolana permitió a la alternativa democrática obtener triunfos regionales, e incluso superar en sufragios al oficialismo en las elecciones legislativas de 2010.

 

En medio de ello, nada mejor que presentar una tarjeta conjunta que represente los valores de respeto a la democracia y a la ciudadanía.

 

Si bien, la alianza opositora no objetó que muchos partidos presentaran sus símbolos, buena parte de las fuerzas democráticas, junto a un número considerable de independientes, decidieron constituir una tarjeta común para postular a Henrique Capriles a la Presidencia.

 

La unidad no ha sido fácil de construir, pero prácticamente la totalidad de la dirigencia democrática entendió que solo actuando conjuntamente es posible vencer a un gobierno que ha sumido al país en una situación económica lamentable con deplorables niveles de inseguridad, pobreza creciente y un servicio exterior decadente. Los partidos que asumen la tarjeta unitaria, si bien no dejan de lado sus ideales y principios, saben que el momento que afronta Venezuela exige sacrificios y nada mejor para demostrarlo que absteniéndose de presentar sus colores en los próximos comicios.

 

La tarjeta unitaria es tal vez la culminación de uno de los ejercicios más importantes de la historia nacional, pues ratifica que la unidad, con sus matices internos, será el camino que asegurará el triunfo del progreso el 7 de octubre.

 

 

@ELUNIVERSAL

 

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