UNA JUGADA A VARIAS BANDAS

Nelson Camilo Sánchez

NELSON CAMILO SÁNCHEZ – 

 

Chávez utiliza un fallo mayormente a su favor como excusa para presionar el desmantelamiento del sistema de derechos humanos.

 

La semana pasada, nuestro vecino Hugo Chávez inició nuevo round en la pelea que tiene casada desde hace ya años con los órganos de derechos humanos de la OEA. Una vez más anunció que se retirará de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ya lo había hecho antes, es cierto. Pero esta vez viene en serio.

 

La excusa es una sentencia que en días pasados emitió la Corte Interamericana a raíz de la detención y enjuiciamiento de José Raúl Díaz Peña, acusado de haber puesto unas cargas explosivas al Consulado General de la República de Colombia del municipio de Chacao, y a la Oficina de Comercio Internacional del Reino de España, en Caracas.

 

En sus airadas declaraciones, el presidente venezolano tildó a la Corte de usar la bandera de los derechos humanos para apoyar el terrorismo y el golpismo debido a que el Tribunal sentenció que Venezuela había vulnerado la integridad personal de Díaz a raíz de las condiciones de detención a las que fue sometido.

 

Pero la crítica del mandatario bolivariano se diluye con una lectura cuidadosa de la sentencia. Si se leen los argumentos por los cuales la Corte encontró que Venezuela falló con su deber de protección se concluye que la decisión de la Corte no es extraña a lo que cualquier órgano de derechos humanos hubiera dicho. Las condiciones de detención eran sumamente deficientes hasta el punto de que le produjeron afectaciones a su salud, las cuales no fueron adecuadamente atendidas por las autoridades penitenciarias.

 

Más allá de esto, lo que intencionalmente omite el Gobierno venezolano es que el fallo es en gran parte favorable a sus argumentos. El asunto más complejo del caso (la legalidad del proceso judicial llevado en contra de Díaz) fue resuelto a favor de Venezuela debido a temas de procedimiento en el trámite internacional. Incluso, si se revisa con cuidado la jurisprudencia de la Corte, se podría decir que el tribunal fue muy deferente con los argumentos del Estado en temas en los que ha sido usualmente más rígido.

 

¿Por qué elige entonces el gobierno venezolano presentar el fallo como una persecución y no más bien alabar su equipo jurídico? Porque se saca mayor provecho político del discurso de que la Corte es parcializada. La airada reacción de Chávez se produce en un escenario de tensión regional en donde Venezuela y sus amigos del Alba están promoviendo un serio recorte a los poderes de la CIDH.

 

Algunos países que están obrando como mediadores entre quienes defienden el sistema y los que quieres bajarlo de un solo batazo pueden morder fácilmente el anzuelo de Venezuela. La negociación es simple: O el sistema se reforma (reduciendo los poderes que actualmente tiene) o Venezuela se retira. Así, los países que todavía sueñan con la promesa de la integración regional aceptan que pasen de agache las nada inocentes propuestas que supuestamente pretenden el “fortalecimiento” del sistema interamericano.

 

Por eso es que Chávez remató esta semana con una frase lapidaria: “Esos organismos tienen que desaparecer porque no están a la altura del mundo nuevo que está naciendo”. Y pensar que hasta ahora Colombia le ha hecho la segunda a Venezuela. Qué mala cosa.

 

Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad – Dejusticia.
@dejusticia – @semana

 
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