Fabrice Olinga, de la escuela de Eto’o

Es el goleador más joven de Primera, destaca a los 16 años por su madurez mental, según los técnicos.

 

LADISLAO J. MOÑINO / Madrid

 

Cuando se pregunta a los técnicos de la cantera del Málaga por el fogonazo que más les deslumbró cuando vieron al camerunés Fabrice Olinga por vez primera, no apuntan a su velocidad o su desborde, sino a su cabeza: “Lo vimos en un campeonato con la selección balear y nos sorprendió su facilidad para estar metido en el partido los 90 minutos, no se perdía. No se iba nunca del juego”. Antes que el Málaga lo había descubierto el Mallorca, que le vio en un partido de la Fundación Samuel Eto’o en el torneo Costa Blanca de Benidorm. Tenía 12 años y recaló en la isla con otro compatriota. Hace un año recaló en el Málaga en un movimiento en el que tuvieron mucho que ver viejas rencillas entre responsables de canteras de Espanyol y Barça que acabaron con 50 canteranos pericos en La Masia, entre ellos Oriol Romeu, Cuenca y Bartra. Y Olinga se convirtió, con 16 años y 98 días, en el goleador más joven en la historia de Primera.

El mismo orden con el que su cabeza parece regirse para el juego reina en la habitación de la residencia en la que el Málaga aloja a sus juveniles. “Cuando vienen algunos padres de futuros jugadores para ver la residencia les enseñamos la habitación de Fabrice por lo ordenada que está siempre. Es un chico muy responsable y educado, estudia en el Liceo Francés y responde”, asegura un técnico. “Es la alegría de la residencia. Se hace querer porque siempre tiene una sonrisa, hasta en los malos momentos. Sus padres están separados y ha tenido momentos difíciles”, explican desde la sede del club.

“Es un chico muy responsable y educado, muy ordenado, y estudia en el Liceo Francés y responde”, explican desde su residencia

Los movimientos previos al tanto con el que se convirtió en el goleador más joven de Primera con 16 años y 98 días reforzaron la teoría de los técnicos malaguistas de que el control mental es impropio de un chico de su edad. Tras enviar al palo un zurdazo no perdió el tiempo con lamentaciones tribuneras. Se fue al centro del área y brujuleó entre los dos centrales del Celta hasta que le cayó de rebote el centro de Buonanotte. “Tiene algo muy especial. Le falta madurez, por supuesto, pero el niño tiene descaro, tiene chispa, tiene algo diferente”, advirtió Joaquín cuando se enteró de que Fabrice había sido convocado. “Siguió la jugada hasta el final. En el equipo juvenil siempre ha jugado por la banda izquierda por su velocidad y su desborde. Pellegrini le prefiere más centrado y la verdad es que el chico tiene gol, aunque debe mejorar el juego de cabeza”.

Durante la pretemporada en Campoamor (Alicante), el entrenador chileno le insistió en la colocación, le corrigió una y otra vez su tendencia a colocarse a la misma altura que el delantero centro. Los problemas de caja del club, que se deshizo de Rondón y Van Nistelrooy, han acelerado el proceso de integración en el primer equipo de un chico que admira a Eto’o, a Bolt, a Cristiano y Ronaldo Nazario. “Con Rondón y Van Nistelrooy hubiera sido más complicado la inclusión de Fabrice en la lista de convocados. No se puede negar que la situación del club lo ha acelerado, pero también que no es una decisión tomada a la ligera por parte de Pellegrini. Le sacó a jugar antes que a Buonanotte y Eliseu. Fue el primer cambio que Pellegrini tenía en la cabeza”, concluyen desde el club.

 

 
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