LA NOVELA DEL HACKER

Manuel Felipe Sierra

Fábula Cotidiana
Manuel Felipe Sierra
manuelfsierra@yahoo.com 
@manuelfsierra  

 

En la embajada de Ecuador en Londres, Julian Assange “dispone de una habitación con cama, teléfono y conexión a internet, ducha, cocinita, caminadora y lámpara solar”, según registran los cables. El fin de semana se asomó al balcón y micrófono en mano habló a un grupo de curiosos congregados frente a la sede diplomática. En ese momento, su nombre y su imagen  ganaban espacio en las páginas de la prensa y en los noticiarios televisivos a nivel mundial. No era para menos. Voceros del gobierno británico anunciaban la posibilidad de que la embajada ecuatoriana fuera ocupada  para detener a Assange solicitado por el gobierno de Suecia. El presidente ecuatoriano Rafael Correa, después de varios tanteos y consultas con otros mandatarios, le otorgaba el asilo y le ofrecía el territorio de su país como exilio. Desde Washington, se advertía sobre un posible conflicto diplomático de largo alcance, toda vez que Assange violentó leyes al revelar secretos propios de la inteligencia de varios países. La OEA anunciaba una reunión para discutir el tema que atañe a uno de sus países miembros y el ALBA condenaba al gobierno británico y exigía respeto a la soberanía ecuatoriana. Hugo Chávez aprovechó para amenazar con una enérgica respuesta en caso de que se produjera  la ocupación de la embajada en Londres.

¿Por qué tantos y diversos elementos se conjugan en un juicio al fundador de Wikileaks? ¿Qué tienen que ver unas acusaciones por delitos sexuales que habría cometido Assange en Suecia con una crisis diplomática que pone a prueba la convivencia entre el viejo imperio inglés, una nación latinoamericana, la prudente política sueca y la misma Casa Blanca? Sobra el misterio en la primera gran novela informática que ahora se escribe y que tiene como protagonista a un personaje siempre envuelto en él. Es tal el misterio que Assange se niega a decir la fecha de su nacimiento y revelar sus datos personales. Es Raffi Khatchadourian en un reportaje de The New Yorker quien asegura que nació en Townsville, Queensland Australia en 1971. Assange para completar su biografía ha dicho que sus padres tenían una compañía de teatro itinerante y que en su país asistió a 37 escuelas y 6 universidades. Lo único que está claro es su temprana inclinación por la informática y sus habilidades como hacker del grupo “Subversivo Internacionales”, por lo que en 1991 la policía federal allanó su casa siendo detenido y declarándose culpable por 24 cargos por delitos informáticos. Fue puesto en libertad después de cancelar una multa de 2500 dólares australianos. Al culminar sus estudios de física y matemática se hizo programador y hacker profesional hasta dar el salto como director, asesor y redactor jefe de Wikileaks.

 

En el  2010 comienza la filtración masiva de documentos confidenciales sobre la diplomacia de los Estados Unidos. El Pentágono enfrenta a Assange por cuanto las revelaciones ponen en claro la penetración de los organismos de seguridad y el uso que se puede hacer de materiales estrictamente secretos. Assange se convierte en un peligroso transgresor que merece los mayores castigos. El Pentágono dispuso de 120 personas para detener el derrame de filtraciones y Sahah Palin la ex candidata a la presidencia por el Partido Republicano pidió a Obama que capturara a Assange con la misma urgencia que se perseguían a Al Qaeda y a los líderes talibanes. Llegando más lejos, el presentador de Fox Bill O’Reilly solicitó la ejecución de los miembros de Wikileaks y Tom Flanagan asesor del primer ministro de Canadá dijo simple y llanamente: “Assange debe ser asesinado”.

 

Consciente de haber explotado una bomba informática Assange solicita permiso de trabajo y residencia en Suecia ya que considera a este país como defensor de los Derechos Humanos, siendo rechazada la solicitud. Si inicialmente los documentos de Wikileaks afectaban a la seguridad estadounidense fueron saliendo numerosísimas revelaciones que resultaban inconvenientes y riesgosas para numerosos países. Wikileaks abrió también un necesario debate sobre el uso de la comunicación digital. Mientras para algunos, los menos por cierto, se trataba de una forma audaz de un nuevo periodismo, (siendo Assange invitado a explicar sus hazañas de informática mediante videoconferencias) en estricto sentido, Wikileaks no es más que un caso típico de hurto de información.

 

Las prácticas de Assange son todo lo contrario de lo que imponen los valores éticos y profesionales del periodismo. Se trata de un simple robo de documentos y de informaciones y en ningún caso de noticias procesadas, confirmadas y asumidas responsablemente por un periodista. Sin embargo, ello no evitó que Wikileaks y Assange treparan la cúspide del protagonismo mediático, al colocar la posibilidad de comunicarse colectivamente a cualquier usuario de las redes sociales. Assange mientras tanto debió enfrentar a la policía y la justicia sueca; sobre él recayó dos órdenes de arresto por presuntos delitos de violación y acoso sexual.  Oculto desde que se inició el juicio; permaneció escondido en el Sur de Inglaterra y luego detenido por la policía de Londres al presentarse por su propia voluntad. A los días recobró la libertad bajo fianza después que un tribunal rechazó el recurso de la fiscalía sueca para mantenerlo en prisión.

 

El martes 19 de junio del 2012, Assange se refugió en la embajada de Ecuador en Londres y solicitó asilo. El gobierno de Rafael Correa dice haber analizado la petición en defensa de los derechos humanos más que por cuestiones políticas y ante el temor de que Assange sea extraditado a Estados Unidos donde está vigente la pena de muerte. Desde la sede diplomática ecuatoriana Assange sigue un nuevo capitulo de la novela que protagoniza. Escribe su autobiografía por la cantidad de 1,5 millones de dólares  con lo cual financiará las acusaciones legales que afronta. Su vida será el tema de la obra teatral “Rata de acero inoxidable” del dramaturgo Ron Elisha que será llevada a escena por Wayne Harrinson y se representará en el Seymour Centre de Sydney. Insomne frente al computador el hacker no descansa.

 

 

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