MISION MEDICINA DE SUELO

Jorge Cajias

JORGE CAJIAS
@jcajias 

 

Nos han sorprendido aunque en Venezuela no hay nada de qué sorprenderse- las fotos de enfermos que son atendidos en el suelo de los hospitales públicos. En un país donde durante 14 largos años el presidente de la República ha manejado la suma de un billón doscientos cincuenta mil millones de dólares, resulta esto no una paradoja o algo insólito, sino la más burda y elocuente carcajada de los que gobiernan hacia un pueblo como el venezolano, que ha convertido el sufrir cotidiano, con todas sus carencias, en una forma de vida.

 

En su peor momento político y como una manera de salvarse ante la pérdida del favor y las simpatías del pueblo, Chávez lanza la Misión Barrio Adentro, que trajo consigo la importación de más de cincuenta mil médicos cubanos que ganan salarios que son diez veces superiores a los de los médicos venezolanos. Se “minó” así la geografía nacional con supuestos profesionales de la salud que sin haber hecho sus respectivas equivalencias empezaron a atender a los más humildes venezolanos en módulos estrechos y miserables, en sustitución de una gran red de ambulatorios que existía a nivel nacional construida por la democracia y que había decaído, pero por la inacción de los gobiernos de Chávez, terminaron técnicamente cerrados.

 

Atendiendo al arraigado sentimiento de provisionalidad que desde 1814 hasta el presente nos ha llevado a tener veinte y cinco constituciones nacionales que llevan implícitamente escrito en el artículo número uno “como vaya viniendo vamos viendo”, matriz genéticamente inconmovible en la manera de ser el venezolano, el sistema de atención médica se desplazó hacia cuchitriles atendidos por detentores de la medicina más atrasada del planeta como la cubana, y se abandonó en forma cruel los hospitales, que entraron en barrena hasta convertirse en grandes edificios vacíos donde solo se puede salvar la vida si se llevan desde las suturas, los insumos médicos, las medicinas, además de las sábanas, cobija y almohadas, y contar con la suerte de ser atendidos por los pocos médicos venezolanos con mística que aún quedan en el sistema hospitalario.

 

La prueba contundente que este invento de medicina de quinto mundo no sirve es que los propios empleados públicos y sus familiares no acuden a Barrio Adentro ni a los hospitales públicos a atender sus dolencias, sino que empleando seguros particulares proporcionados por el Estado venezolano, van a las clínicas privadas, permanentemente amenazadas de expropiación por parte de los que gobiernan. Otra prueba de Perogrullo lo constituye la propia salud del Presidente que una vez quebrantado huyó a Cuba a recibir cirugía, quimioterapia y radioterapia, dejando para el venezolano común su propia creación de sistema de salud marginal y atrasado.

 

Pero como dicen el refrán “éramos muchos y parió la abuela”, ahora no solo no tenemos red de ambulatorios ni hospitales dignos donde ser atendidos y Barrio Adentro es la mejor forma de inasistir médicamente al pueblo, sino que además ya empieza a ser costumbre que en el suelo de hospitales maltrechos se examinen pacientes, se hagan diagnósticos y se administren medicamentos a venezolanos que son víctimas de la debacle en salud de un gobierno deshumanizado.

 

Médico y Abogado UCV

 

 

 

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