¿FRAUDE ELECTORAL?

 

Fernando Ochoa Antich

FERNANDO OCHOA ANTICH
fochoaantich@gmail.com 

 

La discusión sobre las reales posibilidades de que exista o no un fraude electoral el 7 de octubre se ha transformado en una importante polémica en la oposición democrática. Dos grupos radicalizados en la defensa de sus posiciones han mantenido públicamente sus distintos puntos de vista. No soy ingeniero en computación ni mucho menos. Me es difícil tomar posición a favor o en contra de los argumentos técnicos esgrimidos, pero creo que es mi obligación como ciudadano plantear mi punto de vista, valorar las consecuencias políticas de cada posición, definir la estrategia que percibo en el chavismo para tratar de permanecer indebidamente en el poder y plantear las reales posibilidades que tiene la oposición para derrotar esta maniobra. Uno de los aspectos más negativos de la discusión han sido los ataques personales.

 

En verdad, no creo que el chavismo tenga ningún interés de realizar un fraude en las elecciones del 7 de octubre mediante la manipulación de las máquinas electorales. Conoce perfectamente que toda la estructura del sistema de votación va a ser auditado por la oposición de manera más que detallada, impidiendo cualquier irregularidad. Esas auditorías se han venido perfeccionando a través de las distintas elecciones lográndose un indiscutible control sobre  todo el proceso electoral. Además, Hugo Chávez  tiene claro que ese intento de fraude produciría el retiro de la oposición o un desconocimiento del resultado electoral con pruebas suficientes para cuestionar las elecciones ante la opinión pública internacional. Esta opinión la sustento en el indiscutible éxito  logrado por la candidatura de Henrique Capriles y en la  estrategia desarrollada por el oficialismo.

 

La oposición tiene el siguiente reto: ganar las elecciones, auditar el sistema electoral automatizado para evitar cualquier irregularidad y garantizar que el 7 de octubre existirá una organización suficientemente efectiva para evitar un fraude en las mesas electorales. Henrique Capriles y su comando de campaña han logrado de manera sorprendente, aún en medio del abuso comunicacional y del ventajismo del oficialismo, fortalecer su popularidad a niveles que ya algunas encuestas lo dan como ganador. Ese es un hecho innegable que demuestra la eficiencia de su comando de campaña. Si es así, no entiendo las razones por las cuales se puede dudar que ese mismo equipo sea capaz de auditar con eficiencia el sistema electoral y organizar una maquinaria para defender el voto el 7 de octubre.

 

La estrategia electoral de Hugo Chávez tiene dos objetivos: ganar las elecciones a través del abuso de poder y, en caso de perder, desconocer el resultado electoral favorable a la oposición. No exagero en estas afirmaciones.  Analicemos sus acciones y veremos que esta es la verdad. Su campaña electoral se ha basado fundamentalmente  en el uso y abuso de la hegemonía comunicacional que tiene el gobierno nacional. Cualquier experto en medios de comunicación extranjero quedaría sorprendido del abuso que han significado las casi cincuenta horas de cadenas presidenciales realizadas durante mes y medio de campaña electoral, pero además hay que sumarle las cuñas obligatorias y gratuitas en todas las televisoras y emisoras de radio que buscan resaltar la labor del gobierno, pero con un marcado piquete propagandístico para su candidatura.

 

Hugo Chávez está convencido de que ese ventajismo le garantizará  el triunfo electoral. De todas maneras dio pasos importantes en su segundo objetivo. No aceptó la  presión de la oposición para reorganizar el Consejo Nacional Electoral. Mantuvo la relación de 4 rectores a favor del gobierno, uno, cercano a la oposición. La segunda medida, en flagrante violación de la Constitución Nacional, fue iniciar una constante prédica en la Fuerza Armada sobre las circunstancias electorales que enfrentaba el país, llegando al extremo de señalar que la oposición democrática era la antipatria y que la burguesía, cuyo candidato, según él, es Henrique Capriles, odiaba y despreciaba a los militares El último elemento de esta estrategia fueron las encuestadoras favorables al gobierno que presentaban un seguro triunfo de Hugo Chávez por cerca de veinte puntos.

 

El fortalecimiento de la candidatura de Henrique Capriles es una realidad. Es imposible negar el importante efecto que han tenido sus permanentes visitas a los diferentes pueblos y a los sectores populares de las grandes ciudades. De manera progresiva ha ido surgiendo un sentimiento nacional que ratifica la certeza de su triunfo. Al contrario, los continuos incidentes en actos populares que ha tenido que enfrentar Hugo Chávez muestran una marcada tendencia a la derrota. La gran decisión popular ocurrirá el 7 de octubre. ¿Tendrán las maniobras oficialistas, posibilidades de éxito? Estoy convencido que no. Repito la frase de Henrique Capriles: “Si tenemos más votos, lo dirán las actas, ganamos las elecciones. Si el CNE quiere darle una patada a la mesa y decir que no acepta, eso es un golpe de Estado. ¿La Fuerza Armada va a aceptar eso? Soy de los que digo que no”… Tiene la razón.

 

A votar el 7 de octubre.

 

 

 

 

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2 Comentarios

  1. Viajero said:

    Chávez jamás va a reconocer su derrota en las elecciones. Si tiene que escoger entre perder y ser juzgado por todas las tropelías cometidas, o no entregar el poder y fomentar un enfrentamiento armado, optará por lo segundo, sin importar las consecuencias.

  2. Viajero said:

    Otras veces lo ha expresado de manera velada: esta es una revolución pacífica, pero con armas.

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