LA CLASE MEDIA

Gerardo Blyde

Gerardo Blyde

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@GerardoBlyde

 

Los que no somos marxistas aspiramos a que la mal llamada “clase proletaria” sea clase media

 

Cada vez que entramos en procesos electorales, el presidente-candidato recuerda que existe la clase media y, en cada ocasión, le hace llamados para que se integren a su proceso revolucionario. En una elección que por lo pronto luce pareja -pero que puede en lo que resta de campaña distanciar a Capriles y producir su clara victoria- la revolución tiene en cuenta que todo voto es importante y voltean hacia la clase media para tratar de pescar allí.

 

¿Por qué Chávez no ha logrado convencer a la clase media, y masivamente siempre vota en su contra? El gran error que ha cometido una y otra vez es identificar a la clase media con los ricos. En su pensamiento binario y palmario, de lucha acérrima de clases entre el proletariado y los ricos, nunca ha tomado en cuenta a esta clase que se ubica justo entre ambas.

 

El ejemplo más evidente surge cuando él y sus dirigentes se refieren al “Este de Caracas” en tono despectivo, tildando a todos quienes viven de este lado de la quebrada de Chacaíto de “ricachones burgueses”. Denota así su total desconocimiento de lo que es la clase media, de quiénes la integran, de lo que sienten y padecen. No tiene idea de cuáles son sus aspiraciones y sueños. No sabe lo que la angustia y los esfuerzos que debe hacer para mantenerse justo allí, en medio de un conflicto social por él planteado, en el cual se la empuja del lado de los ricos sin estarlo.

 

A la clase media se la ha formado siempre con premisas de superación personal. Recuerdo en nuestra infancia frases como “los ricos son pocos y están completos”, lo que indicaba que a todos aquellos que no hubiéramos nacido en cuna de oro, nos tocaba estudiar y prepararnos para convertirnos en ciudadanos productivos, si queríamos llegar en un futuro a tener un carro, un apartamento y algunas posibilidades de desarrollo.

 

La única gran riqueza de los padres clase media ha consistido por décadas en tener la posibilidad de brindar a sus hijos alimentación, techo, salud y buenas opciones de estudios para que, cuando lleguen a adultos, puedan progresar. Ello no les cayó del cielo ni lo heredaron. Ese pequeño músculo económico lo han conseguido gracias al trabajo personal (antes del padre, ahora de padre y madre) para poder garantizar a sus hijos esas cuatro columnas fundamentales en su crecimiento y desarrollo.

 

El esquema marxista de división social, como sabemos, se basa en sólo dos clases: el proletariado, es decir, “aquellas personas cuya única posesión es su propia fuerza de trabajo”, y los burgueses, a saber, “aquellas personas cuya propiedad de los medios de producción define su posición en el intercambio económico, al permitirles usar su riqueza para aumentar el caudal de la misma a través de la explotación de la fuerza de trabajo de los obreros”. Para Marx, así como para cualquier revolucionario verdadero, la clase media constituye apenas un “residuo de épocas anteriores… está formada por aquellos que poseen algo de propiedad, pero no la suficiente para poder dedicarse a la explotación de la clase obrera”. La estigmatizó como “los pequeños burgueses” que se oponen a la gran burguesía y, por tanto, no están de acuerdo con políticas liberales irrestrictas pues no pueden competir con ella. Marx pensaba que los más exitosos de la clase media pasarían a engrosar a la gran burguesía, pero que la mayoría acabaría cayendo y proletarizándose, por lo que no la tomaba en cuenta en sus planteamientos de lucha de clases.

 

Igual ha hecho Chávez durante sus casi 14 años en el poder. Se acuerda del paraguas cuando llueve. Sólo la recuerda cuando quiere sus votos, pero la desprecia como factor importante de integración social. Pero ha ido más allá. Al menos Marx pensaba que la clase media se oponía a los ricos y que en su mayoría terminaría proletaria. Chávez comete el craso error de empujarla hacia los ricos, de equipararla a ellos en su discurso, lo que la distancia mucho más de sus planteamientos revolucionarios.

 

La clase media lucha cada día por conservar lo que con gran esfuerzo ha adquirido. La revolución trata de categorizarla como “rica” pero actúa para proletarizarla; está aplastada por el discurso y las acciones de Chávez. Así le es imposible identificarse con los postulados del candidato-presidente y mucho menos votar por él. De nada valen sus llamados.

 

La gran aspiración de quienes no somos marxistas está en que la clase mal llamada proletaria se convierta en media. Para ello el Estado debe brindarle todas las oportunidades que no tiene (y que los padres de clase media, con mucho esfuerzo, logran brindar a sus hijos): salud, techo, alimentación y educación de calidad.

 

 

 

 
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