La explosión de Amuay y sus accionistas desinformados

 

ÁNGEL ALAYÓN

 

PDVSA es del pueblo. Alejémonos del eslogan político. PDVSA es una empresa estatal, por lo que se supone que todos los ciudadanos venezolanos somos accionistas. Si eres venezolano, PDVSA es tuya, aun cuando no lo sientas así. Ocurre un accidente en su principal refinería. Mueren cuarenta y ocho personas. Cuarenta y ocho accionistas de PDVSA que perdieron la vida mientras dormían confiados en los sistemas de seguridad de su empresa. ¿Qué deberíamos exigir el resto de sus accionistas al CEO?

La investigación de un accidente industrial es un tema técnico y complejo. Un accidente puede ocurrir por diferentes causas: falta de mantenimiento y prevención, inadecuado manejo de riesgos, errores humanos y causas que no ocasionan responsabilidad, es decir, que no implican una conducta negligente en relación con el accidente. Además, para complicar las cosas, un accidente puede ser multicausal. No hay instalación industrial cuyo nivel de riesgo sea cero, ni a la que se le exija legalmente ese utópico nivel. Nos gustaría pensar que instalaciones tan potencialmente peligrosas como una planta nuclear (o una refinería) no tienen riesgo de accidentes, pero es imposible. Por supuesto, al menos desde la famosa regla del Juez Hand, sabemos, y se exige, bien sea en las cortes o en las leyes, que mientras mayor sea el daño potencial de un accidente (daño multiplicado por su probabilidad), mayor es el nivel de prevención que debe alcanzar una instalación para evitar ser responsables legalmente por las consecuencias de un accidente. En el caso de una refinería, el nivel de prevención debe ser muy alto, pues los daños potenciales son elevados e irreparables -cuando se trata de la vida de seres humanos-, como lamentablemente hemos comprobado con la explosión ocurrida en Amuay.

Todavía con las llamas ardiendo, creo que lo mínimo que debemos exigir es la realización de una investigación seria -creíble- que determine las causas del accidente de forma inequívoca (no hay que descartar hipótesis a priori); se deben determinar los responsables, a cualquier nivel, si los hubiere; y debe realizarse una auditoría creíble del nivel de seguridad industrial de todas las instalaciones de PDVSA (La memoria y cuenta de PDVSA informa sobre el incumplimiento de protocolos de mantenimiento).

En la Constitución está consagrado el derecho a la vida. Aquellos que oculten la posibilidad de conocer que fue lo que ocurrió exactamente en Amuay y cuál es la situación de seguridad industrial en todas las instalaciones de PDVSA estarán violando el más fundamental de los derechos. Ocultar la verdad sería criminal.

 

@prodavinci

 
Angel AlayónAngel Alayón
Etiquetas , ,

Artículos relacionados

Top