¡DOLORES, NO EXAGERES!

Carlos Blanco

 

Carlos Blanco 
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@carlosblancog 

 

“Tenemos un solo posible sustituto que ya ni siquiera Hugo puede parar”, dice Dolores

La camarada anda sin bridas. Me invita a trotar por el Fuerte, desde la Alcabala 6 hacia abajo. Mientras caminamos a paso de vencedores, observo la sucesión de automóviles de oficiales, desde los más lujosos hasta los más modestos, algunos de los cuales requieren una intervención patriótica en sus motores porque sus válvulas están desencajadas y los ronquidos imperialistas brotan de sus cajas de velocidad. Si no fuera porque evoca connotaciones equivocadas, cuadraría bien la camarada como una exquisita trotacuarteles, por la debilidad que parece provocar en esas constelaciones crepusculares de soles y estrellas. No es para menos, así como abusa del color blanco en las instalaciones de la Armada, tiene un vestuario verde oliva en justo homenaje al Ejército, forjador de libertades, cuando se trata de hacer de sus contundencias objeto de admiración castrense. Al aproximarnos al lugar del encuentro, veo a esta generala roja avanzar al trote hacia un grupo de oficiales, se ve alegre y su espalda describe las humedades que descienden y desaparecen en su desafiante retaguardia. Llego al cónclave casual y me introduce ante el general FXG, hombre importante en una REDI (Región de Defensa Integral) chavista de profesión pero como muchos, dispuesto a morir por la revolución, siempre que no sea este año ni el que viene ni el subsiguiente porque su hija se gradúa.

 

FXG, Dolores y el suscrito avanzamos entre choques de tacones, saludos a “mi general”, hasta el sitio del “brunch”. No temí ser reconocido porque mi atuendo deportivo decoloraba la insufrible pinta académica y, además, porque con Dolores al lado no hay riesgo de capturar ninguna mirada; su fuerza gravitacional es tan poderosa que a todos los oficiales les provoca artillarse. Por lo bajo dice el General: “Es que la muy bicha se deja querer”.

 

Apenas entramos aparece El Químico quien ha instruido al barman sobre la preparación del coctel mimosa: champaña helada, jugo de naranja, triple sec y un “splash” de granadina. Le encanta sugerir cocteles refrescantes, antes se ocupaba de cocteles “molotov” y explosivos caseros.

 

EL EVENTO. Dolores ha advertido al General quien soy y, al parecer, lo tiene sin cuidado: “Los profesores ni tumban gobierno ni los sostienen, vea el caso de Giordani… así que bienvenido, porque ustedes suelen ser buenos conversadores”. Ante la ofensiva militar no me queda más remedio que decirle: “Chávez tendrá que entregar, si pierde”. Mientras le dirijo una sonrisa socarrona.

 

-Perder es un concepto impreciso. Sabes que perdiste el poder tras muchos acontecimientos dentro de los cuales los votos son ingrediente útil, pero no decisivo.

 

Interviene Dolores, ya despojada de sofocos y vuelta a su estado afrodisíaco original de amazona:

 

Hugo entrega si hay avalancha por Capriles y alguien lo convence de que más pierde el venado que quien lo tira.

 

Dolores, -pontifica FXG- no hay manera de que las encuestas mientan, y tú sabes que 500 mil votos son error de cálculo, un episodio minúsculo en la sinfonía del universo. ¿Crees que mi Comandante va a parar la máquina de la revolución por 3% para allá o para acá?

 

Te aclaro mi posición, dice la poetisa. Vamos a ganar; pero si perdemos no hay forma de no entregar; siempre he sostenido que tal vez un purgante sea bueno para refrescar el proceso y salir de tanto vagabundo.

 

No discutamos metafísica-, continúa el General. El Presidente no es derrotable y si se les ocurre cantar “fraude” les pasará como en aquella noche de la Coordinadora Democrática, puro bolero de despecho.

 

Ante el fanatismo del oficial y la prudencia de Dolores, les digo que me pareciera que estoy en un acto del Gobierno en el cual mis interlocutores se sienten obligados a hacer profesión de chavismo. Después de 2 mimosas, el General se anima:

 

Usted tiene razón; lo que he hecho es recitarle el guión que tenemos. Los que asumimos responsabilidad en las REDI, ZODI (zonas) y ADI (áreas), somos lo más cercano al Comandante, pero hay cansancio…

 

Me imagino. Supongo que sus familias, amigos, vecinos, deben transmitirle el hastío, el fastidio infinito que ya causa este proceso.

 

En realidad– argumenta FXG- lo que nos acatarra son los cubanos. Son los que impiden la cohesión de los oficiales en torno al Comandante. Si no fuera por ellos la solidaridad con él sería menos hipócrita,…

 

Ya es tarde, le digo.

 

No crea. La oposición comete un error simétrico: no hablan con nosotros; a unos les apestamos, y otros ni se nos acercan porque temen ser acusados de golpistas. Nuestros organismos de inteligencia dicen que sólo un evento catastrófico, mal manejado, puede hacer perder al Presidente; pudo ser Amuay que afectó mucho; casi fue Amuay junto con Cúpira, pero no hubo un jefe opositor que se presentara allá, y le dio tiempo al Comandante para controlar los daños. Así nos reportan. Estamos dedicados a prevenir el Gran Evento de aquí al 7-O.

 

Veo el miedo y otra vez la sonrisa socarrona de El Químico que, de vez en cuando, interviene para decir que sólo cree en “colectivos revolucionarios” armados y no en militares que están pendientes de bonos.

 

LA AVALANCHA. Mientras los escucho observo que no están muy seguros de la victoria de Chávez pero no imaginan el escenario de la derrota; están bloqueados emocionalmente aunque lo admiten de modo retórico. Les pasa lo mismo que a la corte de Pérez Jiménez en enero de 1958: veían el derrumbe pero no la caída.

 

Los veo nerviosos. Dolores experimenta menudas vibraciones en su geografía de Nefertiti criolla; el General se pone quisquilloso; mientras El Químico asegura que la salida al final estará, como decía Mao, en la punta del fusil. La camarada da unos pasos como en la pasarela de la historia, y dice:

 

Vamos a ganar y a perder. Vamos a ganar este año y a perder el que viene. La crisis no es en 2012 sino en 2013.

 

-¿Enfermedad?, inquiero.

 

Todo revuelto. Hugo hace un inmenso sacrificio en traernos vivos hasta el 8 de octubre, pero de allí en adelante el lastre de la descomposición será más potente, a pesar de la “limpieza” que va a hacer. Tenemos un solo posible sustituto que ya ni siquiera Hugo puede parar. Lo más importante es que también hay un núcleo duro de la oposición que se prepara para perder ahora y (cree) ganar en 2013. Cálculo peligroso como pocos.

 

Dolores me toma del brazo. El desayuno se quedó en veremos. Me despido de los presentes y la camarada me acompaña hasta la puerta; los soldados marean al paso de la deidad cobriza y finaliza el encuentro con frases taladrantes: “Ustedes no han ganado pero podrían ganar; ni ganamos si marginamos a nuestros generales ni ustedes ganan si marginan a sus generales”. ¿Cuáles?, pregunto… sonríe y se va.

 

 

 

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