La polipíldora cardiaca trae muchas esperanzas

 

María Valerio

 

Cuatro en una. Así funcionan las polipíldoras cardiacas que comienzan a arrojar buenos resultados. Una de estas pastillas ‘milagro’ ha demostrado en población sana mayor de 50 años que es capaz de reducir la hipertensión y el colesterol malo; aunque los especialistas siguen insistiendo en que la mejor ‘pastilla’ es una dieta sana.

Investigadores británicos acaban de publicar en la revista ‘PLoS One’ los resultados de una polipíldora que aglutina en sus ingredientes una estatina para reducir la tensión arterial y tres compuestos para reducir el colesterol.

Administrada a 84 personas sanas mayores de 50 años, sin antecedentes cardiovasculares, los científicos del Instituto Wolfson de Medicina Preventiva y la Universidad de Londres (ambos en Reino Unido) han demostrado que la pastilla lograba reducir un 12% su presión sanguínea y un 39% el llamado colesterol malo (LDL); dejándolo en niveles similares a los de un individuo de 20 años.

Hace tiempo que varios grupos, incluido el dirigido por el doctor Valentín Fuster, tratan de dar con una polipíldora que mejore la salud cardiovascular de la población. En este caso, el equipo de David Wald, señala que sus resultados son la demostración de que esta estrategia puede funcionar, lo que podría traducirse en un descenso significativo de la mortalidad cardiovascular; hoy por hoy, primera causa de muerte en el mundo.

El cardiólogo español aclara que existen diferencias significativas entre ambas pastillas. La del grupo británico está compuesta por tres antihipertensivos y una estatina, mientras que la que se ensaya en los laboratorios del CNIC tiene un antihipertensivo del tipo IECA, aspirina y un regulador de los niveles de colesterol.

Pero sobre todo, añade, se diferencian en su objetivo. “Mientras que nuestra polipíldora busca la prevención secundaria (en personas que ya han sufrido un evento cardiovascular), ésta busca la primaria, en personas sanas”. A juicio del doctor Fuster éste es un concepto más debatido en la comunidad científica “puesto que se trataría de dar fármacos a personas sanas. En cambio, la validez de una polipíldora para la prevención secundaria está más establecida científicamente”.

Respuestas pendientes

“La polipíldora es urgente desde el punto de vista de salud pública”, ha señalado otro de los investigadores, David Taylor, del University College londinense. Sin embargo, otras voces no implicadas en el trabajo se muestran más cautas. Es el caso de Natasha Stewart, de la Fundación Británica del Corazón, que considera que los estudios con la polipíldora son esperanzadores, “pero aún quedan muchas respuestas por resolver antes de que puedan ser recetadas por los doctores”.

De hecho, a su juicio, el mensaje más importante debe ser que, hoy por hoy, una vida sana es la mejor protección para el corazón. “Las medicinas no son un sustituto de una vida activa. Mantenerse en forma, comer equilibradamente y no fumar siguen siendo la mejor píldora para mantener el corazón en forma”, ha señalado en declaraciones a la BBC.

Nicholas Wald, director del instituto Wolfson, señala que si sólo el 50% de los mayores de 50 años tomasen este tipo de pastillas ‘cuatro en una’ podrían prevenirse 94.000 infartos de corazón al año en el Reino Unido. 

 
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